Juan Sandoval Íñiguez reconoce que no tiene méritos para recibir el reconocimiento

Desairado homenaje al cardenal; esperaban más de 5 mil personas y llegaron sólo 400. Cancelan la aparición del prelado en Plaza Liberación por la manifestación de los opositores. Ante una escueta asistencia, el

Fue un agradecimiento de un gobierno con indiferencia y reclamo de un pueblo.

El homenaje que recibió el cardenal Juan Sandoval Íñiguez no fue de los jaliscienses ni de la grey católica, literal.

Este gesto del gobernador Emilio González Márquez no alcanzó ni a ser un reconocimiento de la clase política de Jalisco para el purpurado, quien está a días de convertirse en arzobispo emérito y dejar su cargo episcopal.

En un Teatro Degollado desangelado, con asientos que se quedaron en espera de invitados especiales y con conexión directa a la Plaza Liberación donde apenas se reunieron 350 personas, el mandatario justificó las acciones de su gobierno en una laicidad que “no puede ser concebida como espacio vacío de identidades religiosas”.

Visiblemente cansado y mermado aún por la paratifoidea y flebitis que sufrió en meses recientes, el arzobispo dijo en su único mensaje que aceptaba con gratitud el homenaje, pero que no tenía méritos para recibirlo, por lo que se lo ofrecía a la institución que sí los tenía, la Iglesia de Guadalajara y la grey católica.

En el concierto de la Orquesta Filarmónica de Jalisco tampoco estuvieron presentes monseñor Christopher Pierre, nuncio apostólico en México; el alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval y el presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, Gustavo Macías Zambrano, a quienes se les extendió una invitación y habían confirmado su asistencia.

En la Plaza Liberación se colocaron sillas para al menos cinco mil personas, pero tan sólo se ocuparon once filas, y se contabilizaron menos de 400 asistentes, quienes vieron únicamente al prelado a través de pantallas gigantes.

Según los organizadores, se canceló la aparición del obispo en este espacio público, debido a que a la manifestación en contra de este reconocimiento no se retiraba y no se le quería exponer a improperios.

En su discurso, González Márquez consignó que ésta era una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del catolicismo en el desarrollo del país y del estado.

Además, admitió que se le brindaba este tributo por su contribución al sostenimiento de las comunidades católicas en Jalisco, que “tanto dan en educación, en asistencia social, en salud, en atención a los pobres y marginados”.

A su juicio, México no ha querido crecer en un régimen de libertades de culto y de consciencia, “dando un laicismo excluyente en forma de intolerancia”.

La presencia de las iglesias no tiene que ser percibida como una “injerencia” y en una sociedad plural no se debe tener “miedo” a que éstas presenten públicamente su propuesta, adujo el titular del Ejecutivo ante un reducido público que se le rindió al purpurado.

“Para algunos pareciera que la dimensión religiosa debe quedar al margen del debate público, en nombre de la laicidad del Estado y por tanto de la aplicación de la ley.

“La laicidad no puede ser concebida como espacio vacío de identidades religiosas, ya que es un hecho concreto que las religiones existen e inciden en la vida social, inciden en el modo de vivir y de pensar, de pensar el amor, el trabajo, la justicia y hasta el dinero”, agregó.

El mandatario equiparó a Juan Sandoval Íñiguez con obispos emblemáticos y aseguró que la historia sabrá recompensarle su aportación.

“Jalisco ha sido testigo de ese trabajo y de ese esfuerzo pues hemos tenido la fortuna de contar con grandes hombres de fe y de obras al frente de la Arquidiócesis de Guadalajara como Fray Antonio Alcalde; el obispo Cabañas; monseñor Orozco y Jiménez; el Cardenal Garibi; el cardenal Salazar o el cardenal Posadas. Obras como el Hospital Civil, la Universidad de Guadalajara, el Hospicio Cabañas y Cáritas son muestras del gran compromiso que los pastores católicos de Jalisco han tenido hacia este pueblo. Estoy también seguro que nuestra historia en Jalisco registrará cómo el señor cardenal ayudó a fomentar en Jalisco una sociedad más humana, fraterna, justa y solidaria”.

Sin embargo, el jerarca católico no se engolosinó con el halago y aceptó que la Iglesia de Guadalajara –que es la que representa y a la que le ofreció el reconocimiento–, actualmente está a la sombra de ese gran legado y tiene obras más pequeñas.

Al término del concierto, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez acompañado del gobernador y el secretario general de Gobierno, Fernando Guzmán se trasladaron a la cena de gala en el Instituto Cultural Cabañas a puertas cerradas.

Tomado de la Jornada Jalisco, sábado 30 de julio de 2011, por Georgina García Solís.

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