Contrario a Informes oficiales hay poca eficacia en apoyos al campo

Tercer error de la Secretaría de Agricultura que deja al descubierto la ineficacia de los programas de apoyo al sector rural es su deficiente evaluación de las necesidades del campo en Sayula. Las políticas de apoyo al campo en

Tercer error de la Secretaría de Agricultura que deja al descubierto la ineficacia de los programas de apoyo al sector rural es su deficiente evaluación de las necesidades del campo en Sayula; éstas son muchas, muy variadas y nada nuevas. Las políticas de apoyo al campo en México son un botín político, un pretexto para desviar recursos para muchos fines, menos para el campo.

No se puede elaborar políticas agropecuarias en base a supuestos, la eficacia de los programas de apoyo al campo es tan limitada como la capacidad de los funcionarios que los diseñan. Si restringimos nuestro análisis a la viabilidad económica, debemos empezar por cambiar por completo las reglas del juego. La comercialización de los productos del campo es muy difícil, los productores agropecuarios somos siempre abusados, explotados. El precio que recibimos por nuestros productos es siempre inferior al internacional y por debajo de nuestros costos de producción.

Si son granos, los acaparadores locales nos castigan el precio y ponen el plazo de pago, si somos ganaderos, la leche se nos compra entre $3.20 a $4.50 el litro, el llevar nuestro producto a Ciudad Guzmán para recibir $5.00 de Liconsa nos resulta incosteable. Si es el ganado de carne, los carniceros nos castigan el precio porque no es ganado europeo; si es criollo, malo, y si es pinto, peor. Necesitamos verdaderas políticas agropecuarias diseñadas para sacar adelante a nuestro campo, necesitamos políticos con visión, necesitamos urgentemente poner orden en tanto desorden. ¿Quieren un campo productivo?

Háganles caso a los productores, no a sus incapaces técnicos que reportan sólo datos falsos y diseñan programas de apoyo muy eficientes en el papel, pero que en los hechos tienen al campo en la miseria. Su cuarto error: ignoran la propiedad de la tierra y la sustentabilidad ecológica. Una cosa es hablar de producción y otra de productores. Sus equivocadas políticas provocan que los pequeños productores y ejidatarios se vean en la necesidad de rentar sus tierras. A las empresas agrícolas poco les interesa la sustentabilidad, lo que les importa es sacarle el máximo provecho a la tierra, el que se vuelva improductiva es lo de menos, varias de estas empresas no son propietarias ni de una sola hectárea, no es porque no tengan los recursos para comprar, es lo que menos les interesa, una vez agotada, exprimida, contaminada la tierra, migran a otro rancho o a otra región para volver a realizar la misma operación. No aman la tierra, aman las utilidades que de ella puedan sacar, exprimir.

Sayula fue víctima del abuso de estas prácticas, ya no es posible sembrar jitomate a cielo abierto, lo mismo le paso a Autlán y lo mismo les pasará a otras regiones. Son necesarias leyes que obliguen a la sustentabilidad ecológica, detengan a estos delincuentes disfrazados de “inversionistas del campo”. El campo en Sayula se está convirtiendo en un basurero gracias a los actuales ritmos de producción, al uso indiscriminado de agroquímicos y fertilizantes, a las erróneas políticas en apoyo al campo, a las mentiras del Cader, a la pobreza e ignorancia de los productores agropecuarios. Y no me digan que miento, soy un verdadero agricultor en cuerpo y alma.

No un agricultor de escritorio como sus técnicos, funcionarios y políticos, que no saben nada del campo, sólo saben enriquecerse a costa del sufrimiento de sus campesinos. Federico González Alfaro

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