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Ediciones Locales

Luis Roberto, el estudiante de alto rendimiento que murió en la UNAM

Atzin Aguilar / SDpnoticias.com jue 04 ene 2018 16:27
Padres de Luis Roberto Gaona Malagón en Ciudad Universitaria
Padres de Luis Roberto Gaona Malagón en Ciudad Universitaria
Foto propiedad de: Raúl Ibáñez / SDPnoticias.com

Autoridades universitarias han insistido en que la muerte de Luis fue natural, pero una necropsia evidenció actuaciones negligentes de al menos tres autoridades, incluida la máxima casa de estudios.

Para Víctor Caballero, abogado y representante de la familia Gaona Malagón, la muerte de Luis Roberto –el estudiante de quinto semestre de la Facultad de Derecho de la UNAM, que fue encontrado inconsciente en el campus, en agosto pasado-, se relaciona con actuaciones negligentes de al menos tres autoridades: la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ-CDMX), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de la misma máxima casa de estudios.

Hace cuatro meses que ocurrió el incidente. La tarde del 18 de agosto, alrededor de las 19:00 horas, dos técnicos laboratoristas de la Facultad de Medicina auxiliaron a Luis Roberto Gaona Malagón, quien inexplicablemente se encontraba ahogándose en un pozo de inmersión ubicado entre las facultades de Medicina y de Odontología, en Ciudad Universitaria. Luis presentaba golpes en la cara y estaba semi inconsciente, no obstante los técnicos lograron sacarlo del agua, reanimarlo y que tres paramédicos de la UNAM -a quienes ellos mismos llamaron-, lo auxiliaran.

Luis fue trasladado al Hospital General de Zona No. 8 “Gilberto Flores Izquierdo”  del  IMSS, donde recibió atención médica por contar con el seguro facultativo que otorga la universidad. Sin embargo, cuatro días después, el miércoles 23 de agosto, Luis falleció.

Desde entonces, según refirió a SDPnoticias Roberto Malgón Chagoya, padre de Luis, empezó el calvario para la familia, situación que incrementó una vez que conocieron los resultados del Dictamen de Necropsia, elaborado por el Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México.

El examen determinó que Luis, un estudiante de alto rendimiento académico, falleció por inmersión en el agua y asfixia; su cuerpo presentó un edema pulmonar y cerebral, es decir, agua en ambos órganos. También evidenció que la atención médica que recibió Luis en el IMSS fue por un problema neurológico, no por la patología antes referida. Además que su cuerpo presentaba tres marcas, dos de ellas de golpes: una en la boca, otra en la frente y una marca en la espalda.

El pasado 9 de noviembre, Victor Caballero, litigante del cuerpo de abogados Aequs interpuso el amparo indirecto 910/2017, en el juzgado Décimo de Distrito de Amparo en Materia Penal, por la omisión del Ministerio Público de desahogar todas las diligencias en la carpeta de investigación del caso de Luis; también por no agotar otra línea de investigación que apunta a homicidio doloso; así como por la omisión del Ministerio Público de ejercitar la acción penal correspondiente en contra de quienes resultaran responsables.

Cuatro meses han pasado de la muerte de Luis y la familia no sabe qué ocurrió, no se han fincado responsabilidades y los avances en la carpeta de investigación se dan a cuenta gotas.

Victor Caballero indicó que con el recurso legal buscarán principalmente dos actuaciones: que la UNAM entregue 15 videos de sus cámaras de seguridad, necesarios para comprender qué ocurrió con Luis, pues a la fecha sólo ha entregado cinco y una relatoría fotográfica de las acciones del estudiante afuera de la Facultad de Derecho.

Su segundo objetivo es que el MP indague el por qué de la lesiones en el cuerpo de Luis Roberto.

Roberto Malgón Chagoya y Maria Victoria de Gaona refieren que autoridades universitarias han insistido en que la muerte de Luis fue natural, debido a problemas de desnutrición, renales y hepáticos, situación que niegan, pues a pesar de ser una familia con dificultades económicas aseguraron Luis no presentó síntoma alguno días antes de su muerte.

De la Procuraduría capitalina, denunciaron las sugerencias que les hicieron de que la muerte de Luis se trató de un suicidio,  y que incluso se le realizaron exámenes de alcoholemia y de psicotrópicos con el fin de desvirtuar las averiguaciones -reflexionó la familia-, pero los resultados dieron negativos.

“Él era un muchacho estudioso, excelente promedio. Era un niño que estudiaba mucho, quería terminar su carrera. Le gustaba mucho leer. Cuidaba mucho a sus dos perros. Lo único que quería Luis era terminar su carrera”, lamentó María Victoria, madre de Luis. “Por eso lo único que pedimos nosotros y que queremos es que nos aclaren todo esto, qué me digan qué le pasó a mi hijo, nada más”, concluyó el padre de oficio franelero.

Patrones irregulares 

De acuerdo con el relato del abogado Victor Caballero, la PGJ-CDMX cometió acciones irregulares en el caso de Luis, como en el de otros universitarios encontrados este año. Por ejemplo, al igual que en el caso del feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio -la joven universitaria cuyo cadáver fue encontrado atado por el cuello en una cabina telefónica de CU-, a la familia de Luis se le ha negado el acceso completo a la carpeta de investigación; la Procuraduría, instancia facultada para investigar, perseguir y castigar los delitos, ni siquiera resguardó el lugar de los hechos; y se insistió en suicidio como una de las principales líneas de investigación.

Este tipo de actuaciones, según explicó el litigante, comenzaron una vez que el Ministerio Público “habilitó prácticamente como investigadores” a los padres de Luis, pues si bien la carpeta de investigación CI/FAO/AO-3/UI-IC/D/03658/08-2017 se aperturó en la Agencia Especializada en Asuntos Universitarios de la Procuraduría, por la descripción de las lesiones del cuerpo que practicó un médico legista, el MP envió a los padres de la víctima a resguardar los videos que obraban en las cámaras de seguridad de la UNAM, así como a recabar testimonios en búsqueda de los hechos. 

María Victoria, narró:

Victor Caballero asegura que a la familia se le negó información al inicio. 

Por otro lado, el litigante agregó que las primeras diligencias a cargo de la agente titular de la investigación, Yolanda Monsiváis Torres, se centraron en documentar las publicaciones en redes sociales en torno al caso.

Todos los oficios que el Ministerio Público remitió a la Policía de Investigación para que llevara a cabo la investigación, dan cuenta de que la policía dio evasivas; es decir, en esos documentos la policía narró que no se les permitió investigar dentro de la UNAM o que no encontraban mayor información. 

Victor Caballero subrayó que el conocimiento de estos documentos -que obran en la carpeta de investigación-, fueron conocidos una vez que presentaron y que fue admitido el amparo indirecto por el juez de distrito, Patricio Leopoldo Vargas Alarcón. Antes no habían tenido acceso.

“En la indagatoria, en lugar de que hubiera diligencias de la policía tendientes a esclarecer los hechos, lo que hay son informaciones de las publicaciones en redes sociales en torno al caso. Esos son los informes que la policía le rinde al MP y que sabemos que ese tipo de publicaciones le costaron a los alumnos”, dijo el abogado de la familia, representante legal únicamente en el recurso de amparo.

Continuó el litigante: “Las actuaciones en general ya apuntan a una probable responsabilidad por lo menos de una institución, que es la UNAM, pero no se han centrado, porque vemos que no se han agotado todas las líneas de investigación”.

-¿Por qué la UNAM?, se le cuestionó al abogado

-Debido a la falta de seguridad en las instalaciones en donde lo encuentran (el pozo de inmersión).  Hay dos letreros que dicen “pozo de inmersión”, pero están abiertas a cielo razo las instalaciones y por lo que declaran los testigos son instalaciones que se llegan a inundar hasta 1.20 metros. El riesgo es latente para la comunidad porque no hay señalamientos claros o no están enrejadas.

El viernes 22 de diciembre el Juez Décimo de Distrito admitió la ampliación a la demanda de amparo que presentó el litigante tres días antes, mismo en el que también se subraya que el Ministerio Público no entregó todos los documentos que obran en la carpeta de investigación, se pidió ampliar las declaraciones de los técnicos auxiliares, recabar los reportes médicos que se generaron una vez que Luis Roberto estuvo en la Clínica 8 -y que darían cuentan del tipo de medicamentos y atención que recibió- y llevar a cabo peritajes en el pozo de absorción donde el joven fue encontrado.

“Con esta nueva determinación, ahora el Ministerio Público debe rendir un informe en el juzgado en el que refiera y argumente los nuevos puntos de la ampliación. Eso será en el  transcurso de la próxima semana”, comentó el abogado.

Irregularidades universitarias 

El que la UNAM no haya entregado en su totalidad los videos de seguridad -con los que se podría determinar con certeza la mecánica los hechos- no es solo el reproche de la familia a la casa de estudios donde estudió su hijo cinco semestres y donde realizó estudios de bachillerato en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Azcapotzalco, los padres también cuestionan cómo actuaron los paramédicos que atendieron a Luis y que supuestamente podrían tener responsabilidad en el fallecimiento.  

De acuerdo con cuatros testigos que comparecieron en la investigación -cuatro universitarios que forman parte del personal de la Facultad de Medicina-, son dos técnicos de laboratorio los que vieron a través de las ventanas que Luis Roberto se estaba ahogando y que estaba realizando maniobras para que lo sacaran del agua.

Dos de los técnicos de laboratorio, una mujer y un hombre, lo rescataron y en una banqueta próxima al Circuito Escolar le practicaron reanimación cardiopulmonar (RCP), con la que lograron reanimarlo.

“Los testimonios refieren que incluso cambia de color y que por oídos y boca Luis expulsa mucha agua. Estos testigos también confirman que Luis estaba dentro del agua,  pero no dicen por qué, lo que sí indican es que Luis trataba de salir, pero que no podía por la situación fangosa”, comenta el abogado.

Posteriormente dos hombres más llamaron a la Dirección General de Servicios Médicos de la UNAM.

“Cuando llegaron los paramédicos de la UNAM, ellos reportaron que encontraron a una persona del sexo masculino en la banqueta. Que le tomaron mediciones, pero que como estaba lloviendo, no podían hacerlo bien. Dicen también que había muchos curiosos, pero nunca mencionaron que eran las personas que los habían auxiliado. Los paramédicos le pusieron un collarín y lo subieron a la ambulancia, para trasladarlo a la clínica. Cuando hacen su reporte, los tres paramédicos no refieren que lo habían sacado del pozo de inmersión, ni siquiera que las personas que estaban junto a él son las que le ayudaron a salir. Los tres paramédicos señalaron que Luis estaba mojado, porque estaba lloviendo”.

El litigante además indicó que los paramédicos universitarios señalaron en su reporte que Luis padecía un problema neurológico y que fue bajo este argumento que las autoridades del Instituto Mexicano del Seguro Social procedieron:

“Suponemos que con esa información los médicos del IMSS brindaron la atención, porque todo el tratamiento que le dan durante los cinco días fue para un problema neurológico. De hecho el medicamento que le dan es un opiáceo (que reporta el Dictamen de Necropsia)”.

María Victoria, madre de Luis, señaló:

“Si mi hijo tenía otra cosa, era obligación de los médicos estudiar qué tenía”, lamentó el padre de Luis.

Hasta el momento se desconocen las causas de las lesiones en el cuerpo de Luis, qué ocurrió después de que salió de clases, por qué lo encontraron en el pozo y por qué no recibió la atención adecuada en el IMSS.

La representación legal pide que se desahoguen nuevas diligencias: se haga una inspección ocular en el lugar de los hechos; que la UNAM brinde toda la información técnica, estructural, de utilidad y de impacto del Pozo de Absorción; que se investigue si el pozo cumple con todas las normas en materia de Protección Civil; y que se indaguen las razones médicas que llevaron al personal del IMSS a ser omiso en atender el edema pulmonar y cerebral descubierto en el dictamen de necropsia. 

“Pedimos a la procuraduría  que continúe con las investigaciones, y que si éstas apuntan al homicidio culposo por la falta de seguridad en la UNAM, o por las acciones de los paramédicos, se finquen las responsabilidades correspondientes”, sostuvo el abogado.

Fotos: Raúl Ibáñez / SDPnoticias.com