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Geek

Reseña: Assassin's Creed Unity

Pablo López sáb 15 nov 2014 19:14
Foto: Ubisoft
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Foto propiedad de: Foto: Ubisoft

Un déjà vu al inicio de la franquicia.

El primer juego de Assassin's Creed salió casi al inicio de la pasada generación de consolas, estamos hablando de unos 8 años, en ese momento resultó un título por demás ambicioso; con una historia y sistema de juego novedoso, así como un mapa y potencia gráfica que retaban por vez primera la arquitectura del PS3 y el Xbox 360. Eso mismo causo que fuera un título por demás inestable, debido a varios errores de programación, los cuales fueron enmendados posteriormente.

Ahora demos un salto, a un año de que hayan salido el PS4 y Xbox One, Ubisoft vuelve a liberar un Assassin's Creed exclusivo para las nuevas plataformas; el cual vuelve a dar un paso adelante en lo que a la franquicia se refiere. Lamentablemente, de nueva cuenta se ve superado por su ambición.

En Assassin's Creed Unity eres Arno Dorian, un joven un tanto irresponsable que ha vivido bajo el cobijo de la familia De la Serre, esto después de que su padre fuera asesinado cuando él era un niño. Conforme se vaya desarrollando la historia, se enterará de la existencia de la Orden de los Asesinos y Los Templarios, así como su milenaria batalla. Como podrán imaginar, se decantará por el grupo que da nombre a la serie, algo que a la postre tendrá consecuencias en la trama, pues su amiga e interés amoroso, Elise, es parte del conjunto rival.

Mientras desentrañas lo que hay detrás de la Revolución Francesa, notarás el salto generacional en tres aspectos: la jugabilidad, las opciones de juego y los gráficos. En el primer apartado, todas las mecánicas características de los asesinos fueron modificadas, las acciones de parkour ahora son más fluidas, por lo que no te deberás de pelear con el control para que Arno suba o baje cuando se lo ordenas. El cambio más notable es al momento de caer, pues ahora será necesario amortiguar el golpe de alguna forma, de lo contrario perderemos una cantidad de energía; si bien eso ya estaba en otras entregas, el cuidado se vuelve especial debido a que no habrá regeneración automática, forzosamente se necesitará algún tipo de medicina para recuperarnos.

En cuanto a las opciones. Unity es grande, la ciudad de París es casi una representación fiel de su homóloga real, por lo que podremos recorrer a placer las calles, callejones y estructuras de la misma. Dentro de cada uno de estos sitios habrá varias misiones alternas que complementan el juego; desde la resolución de acertijos, hasta homicidios que deberemos de resolver; eso sin contar aquellas empresas donde será necesario contar con ayuda.

Así es, por primera vez tenemos un Assassin?s Creed que puede ser jugado en cooperativo. Hasta cuatro jugadores se unirá para obtener tesoros secretos o reducir a un objetivo determinado. Cada uno de los integrantes del equipo estará bien diferenciado, esto gracias al sistema de personalización tan robusto, donde podremos escoger desde el color de la ropa, hasta el arma en la que se va a especializar nuestro asesino; así como ciertas habilidades especiales solitarias y cooperativas.

Algo que puede no ser bien recibido por los fans, es el hecho de que Ubisoft integró microtransacciones al juego. Si deseas mejorar tu armamento, puedes pasar varias horas juntando los requisitos que te marca la economía de la París virtual, o simplemente sacar la tarjeta de crédito y pagar la cantidad ahí marcada. Si bien hacer esto es una decisión personal, si deja un sentimiento de frustración saber que un objeto que te costó trabajo adquirir, pueda ser obtenido con sólo dar un par de dólares.

Pasemos a los gráficos. Como mencionamos arriba, Unity es grande; sin embargo, eso no significa que estemos ante un juego estéticamente descuidado, al contrario. Haciendo uso de un nuevo motor gráfico y el poder de las plataformas, la desarrolladora francesa reta una vez más su potencia. Cada edificio, cada persona está tan bien cuidada que a veces te sentirás en la verdadera Francia Revolucionaria. El nivel de detalle es algo nunca antes visto en la franquicia; más aún si tomamos en cuenta que se animaron miles de NPC (personajes no jugables), para dotar de vida las calles, incluso habrá un momento en que tendrás 5 mil ?personas? en pantalla. Es cierto, muchas de ellas no harán nada interesante, pero el número no deja de ser impresionante.

Hasta aquí todo luce interesante dentro de este nuevo Assassin?s Creed, ¿Por qué decimos que se volvió a ver superado por su ambición? ¿Dónde falló? En tratar de hacer patente tanta grandeza. Así como su edición de 2006, Unity no resistió tantos elementos dentro de sí, por lo que pueden haber veces en que aparezcan ciertos glitches; algunos no pasan de ser graciosos o inofensivos, que sólo afectan su apariencia (gente atravesando paredes, pop up, personajes u objetos voladores, etcétera), pero otros afectan en la totalmente la experiencia de juego (paredes invisibles, atravesar paredes o el suelo y quedarte atorado, ?cámara lenta?); cuya única solución hasta el momento es reiniciar desde el último punto de guardado y rezarle a los dioses porque no vuelva a pasar.

Aunque los errores antes mencionados son aleatorios, pueden darse o no, durante toda tu partida. Cuando se hacen presentes son por demás molestos.

Assassin?s Creed Unity cae en un lugar donde es difícil hace un juicio absoluto. El juego en esencia no es malo, la cantidad de opciones y la campaña principal son entretenidas, dejarán satisfechos a los fans de la saga y amantes de los títulos de aventuras. Pero de darse, lo glitches resultan fastidiosos y hacen que uno se desencante de seguir asistiendo a la historia de Arno.

En la vieja escuela de los videojuegos, el título debería de ser desechado de inmediato; sin embargo, en la actualidad, no hay nada que una actualización no pueda arreglar; Ubisoft anunció que ya trabaja en el asunto.

Si decides sumergirte es esta experiencia ?revolucionaria?, ten en mente que pasará algo de tiempo antes de que puedas jugar sin miedo a que el señor Dorian se quede incrustado en una pared como gárgola de Notre Dame.