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Protagonista de iCarly confiesa dura batalla contra la anorexia

Redacción SDPnoticias.com sáb 09 mar 2019 17:59
Foto propiedad de: Tomada de www.t13.cl

La estrella infantil reveló que su madre tuvo un importante papel en el desarrollo de sus desordenes alimenticios, pues ella también los sufría. Asimismo, dijo que comenzó con estos problemas a los 11 años de edad.

México.- “Como actriz infantil que trabaja en Hollywood, rápidamente aprendí que seguir siendo físicamente pequeña para mi edad significaba que tenía más posibilidades de conseguir más roles. Desafortunadamente, tenía una compañera confiable y dedicada para ayudarme con mi anorexia en crecimiento: mi mamá".

Así lo confesó la actriz Jennette McCurdy, coprotagonista de la serie “iCarly”, en un ensayo publicado en Huffington Post bajo el título "Mi vida de alfombras rojas, programas de televisión ... ¡y perder un diente por purgarme!", donde reveló que sus problemas de alimentación iniciaron a los 11 años de edad.

Jennette recordó que su madre fue hospitalizada en varias ocasiones por su trastorno, cuando ella era adolescente y de hechos, “cuando estaba creciendo, la única cena que la vi comer era un plato de brócoli al vapor y coliflor con una pizca de sal de ajo para darle sabor”.

La actriz que durante varios años personificó a la rebelde Sam Puckett, señaló que su llegada al elenco de “iCarly” agudizó sus problemas, pues “me obsesioné aún más con la comida y mi cuerpo. Supervisé cada bocado que tomé. Hice ejercicio obsesivamente. Medí mis muslos con una cinta métrica todas las noches antes de acostarme”.

Pero lo peor vino cuando su madre fue diagnosticada con cáncer y falleció después, en septiembre de 2013. Al respecto, lamentó: “No estoy segura de que [mi madre] haya superado su desorden”.

Gracias a su cuñada, dijo, pudo superar esa etapa oscura, ya que la confrontó y la llevó con un terapeuta que logró hacerla consciente de sus problemas alimenticios.

"Han pasado dos años y me está yendo bien, recuperándome y avanzando. Todavía tengo deseos de comer, compulsiones y fantasías ocasionales. Todavía escucho esa vieja voz de trastorno alimenticio, pero afortunadamente lo escucho cada vez con menos frecuencia”, aseveró.