Las leyes de Reforma, aún están vigentes

Entre los años 1859 y 1860, se expidió un conjunto de leyes bastante radicales que tenían la finalidad de completar la constitución de 1857, volviéndola plena y un antecedente sin duda importante para nuestro régimen jurídico actual, dichas leyes son conocidas como las Leyes de Reforma y fueron expedidas por el entonces presidente de México, Benito Juárez García.

 

Las Leyes de Reforma, inicialmente, fueron tres:

 

La Ley Juárez, de 1855, que suprimía los fueros del clero y del ejército y declaraba a todos los ciudadanos iguales ante la ley. Esta ley fue promulgada por Benito Juárez.

 

La Ley Lerdo, de 1856, obligaba a las corporaciones civiles y eclesiásticas a vender casas y terrenos y fue creada por Miguel Lerdo de Tejada.

 

La Ley Iglesias, de 1857, prohibió el cobreo de derechos y obvenciones parroquiales –el diezmo-, y fue promulgada por José María Iglesias.

 

Una vez que Benito Juárez trasladó su gobierno a Veracruz en 1859,  se promulgaron las siguientes reformas, que complementaron las tres leyes anteriores y, por tanto, forman parte de las Leyes de Reforma:

 

La Ley de la nacionalización de los bienes eclesiásticos: Esta ley complementa la Ley Lerdo, con un cambio importante: los bienes ya no pasaban a manos de los rentistas (1859).

 

La Ley del matrimonio civil: Establece que el matrimonio religioso no tiene validez oficial y establece el matrimonio como un contrato civil con el Estado (1859).

 

La Ley orgánica del registro civil: Se declararon los nacimientos y defunciones como un contrato civil con el Estado (1859).

 

La Ley de exclaustración de monjas y frailes: Se prohibió la existencia de claustros o conventos, y se decretó la salida de las religiosas y religiosos que ahí vivían.

 

La Ley de libertad de Cultos: Esta ley permitió que cada persona fuera libre de practicar y elegir el culto que desee. Esta ley también prohibió la realización de ceremonias fuera de las iglesias o templos.

 

¿Por qué hago el resumen de las leyes promulgadas por grandes liberales, que dieron fuerza a la Constitución de 1857 y, por lo tanto, sentaron las bases para la Constitución de 1917? Simple, porque aparentemente a 154 años de que la iglesia y el Estado fueron separados por medio de estas magníficas leyes, a la iglesia se le está olvidando que en asuntos de Estado ya no puede, ni debe intervenir.

 

El día de ayer, en Lago de Guadalupe, Cuautitlán Izcalli, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) calificó la lucha del gobierno federal en contra del narcotráfico como “encomiable” y, lo más alarmante es que al derramamiento de sangre que por la misma se ha generado lo califica como “indispensable”.

 

Carlos Aguilar Retes, presidente de la CEM, mencionó que la lucha del presidente Calderón es por preservar el Estado mexicano y añadió: “eso lo dijo él desde el principio: ‘creo que estoy consciente que va a costar sangre´, él no nos engañó, nos lo dijo desde que era presidente electo. Él se encontró con el problema y tenía que afrontarlo, tenía que costar sangre y nos duele, lo lamentamos profundamente, no nos gusta, todos lo lamentamos pero es indispensable, si no díganme ustedes ¿cómo se enfrenta a una delincuencia organizada?”.

 

Al respecto de las declaraciones tan lamentables del presidente de la CEM, me permitiría aclarar dos cosas. La primera, que Felipe Calderón no es el presidente electo, es un presidente impuesto y proveniente de un fraude electoral. La segunda es que sí, nos duele, lamentamos las muertes, no nos gustan, pero la delincuencia organizada no se termina derramando sangre de miles de inocentes, ¿o a caso con más de 40,000 muertos se puede decir que la guerra se ha ganado, que el crimen organizado ya no existe y que México es un país mejor?

 

Los datos no mienten, la lucha contra el narcotráfico ha fracasado con consecuencias devastadoras en todo el mundo, prueba de ello es el aumento del consumo de cocaína y mariguana, hecho que denunció una comisión formada por ex-presidentes de México, Colombia y Brasil, entre otros políticos e intelectuales que, en cambio, proponen legalizar algunas drogas.


En un documento, la Comisión Global de Políticas Sobre Drogas, conformada por figuras como el ex-presidente Ernesto Zedillo, los intelectuales Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, así como el ex-secretario General de Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, y el magnate Richard Branson, entre otros, demanda se adopten modelos de legalización y regulación del consumo de drogas, “especialmente de la mariguana”.

 

Puede ser que este sea un método que pruebe no ser del todo efectivo, pero me parece que 40,000 muertos después, más de los caídos en cualquier guerra reciente, valdría la pena intentarlo.

 

Por lo pronto, esperemos que la Iglesia se dedique a lo suyo, que es mantener la fe de quienes en ella creen, y deje de considerar doloroso pero necesario que sigan muriendo miles de mexicanos.

 

La labor de Juárez y los republicanos no fue una labor sin sentido, una vez más queda claro que la iglesia, en asuntos de Estado como es una guerra no declarada, la delincuencia organizada, y la protección de la vida de los mexicanos, nada tiene que ver. ¿Por qué no mejor inician la erradicación de la pedofilia sacerdotal? Esa, sí es una tarea que les toca a ellos.

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