Entre el “árbitro puto” y las “elecciones de la basura”

Piojo Herrera
Mal perdedor y homofóbicoTwitter
A veces, cuando algún profesor termina la explicación y pregunta si ha quedado alguna duda, Sylvia tiene ganas de levantar la mano y decir sí, ¿podría volver a empezar desde el principio?, pero desde el principio del principio, desde que nacemos, porque aún no he comprendido nada en estos casi dieciséis años de vida.
David Trueba en su novela ‘Saber perder’

“Maricones”

Como la protagonista de la novela de Trueba, a veces siento que no he comprendido nada en varias décadas de existencia. Mi perplejidad aumenta cuando leo expresiones tan irracionales como la reciente del Piojo Herrera: “No puedo hablar, hablen con el puto árbitro que viene allá atrás... maricones”.

El Cruz Azul le dio una paliza al América, y el director técnico del equipo derrotado culpó y ofendió al árbitro. Cuando lo leí, pensé: “El Piojo no sabe perder”. Y entonces tuve la idea de reflexionar sobre la deportividad.

Enseguida me pregunté si debía escribir un texto sobre un tema estrictamente deportivo en este espacio de columnas políticas. Me animé a hacerlo porque, después de todo, el lenguaje de los deportes ha invadido no solo al columnismo, sino a la totalidad del debate sobre los grandes temas del Estado mexicano. La politología ha sido desplazada por la crónica del fut y el beis. Los doctorados en la UNAM o Harvard valen menos que los programas en los que se pelean a gritos los expertos en el oficio de dar patadas a la pelota, casi todos ellos hombres —aunque las mujeres empiezan a destacar— y que son, como bien sabemos, las estrellas más brillantes de ESPN, Televisa o El Heraldo Radio.

Es común que Andrés Manuel —beisbolero apasionado— hable de jonrones, batazos y ponches; que un compañero de páginas diga que la lucha por el poder es una vuelta ciclista de tres semanas, y que la inmensa mayoría de los políticos y comentócratas discutan sobre el gobierno de la 4T basados en las categorías analíticas de las narraciones futboleras de ese filósofo llamado Perro Bermúdez.

El libro que Guardiola regaló a Messi

El 19 de abril de 2009, en El País, Javier Rodríguez Marcos entrevistó a David Trueba al respecto de su novela, bastante buena por cierto, Saber perder. Rescato dos párrafos de este trabajo periodístico:

“Dicen los cronistas deportivos que Guardiola, en un guiño contra la euforia, regaló ‘Saber perder’ a Messi y que ‘Cuatro amigos’ es el libro favorito de Fernando Torres, el delantero del Liverpool. Para Trueba, declarado futbolero, son sólo anécdotas para subrayar que el lenguaje deportivo lo ha contaminado todo.”
“Cuando un partido está decidido pero no se ha agotado el tiempo reglamentario, los minutos que quedan son los de la basura. No tienen mucho sentido pero hay que jugarlos. Esa es la sensación que tienen con su vida algunos de los personajes de ‘Saber perder’ (Anagrama), la novela con la que David Trueba (Madrid, 1969) obtuvo ayer el premio de la Crítica”

“¡¡¡Ehhhhh.... puto!!!”

En efecto, el lenguaje deportivo lo ha invadido todo. Hay frases de la crónica futbolera o deportiva en general que son extraordinariamente motivadoras y positivas. Pueden citarse cientos, como la de “esto no se acaba hasta que se acaba” o “el último minuto también tiene sesenta segundos”. Pero, hay que admitirlo aunque duela, la expresión deportiva mexicana más conocida en el mundo es la de “¡¡¡Ehhhhh.... puto!!!”.

Una vergüenza que a nuestro deporte se le identifique por esa frase homofóbica y no por sus medallas de oro olímpicas (casi inexistentes), sus triunfos en el Mundial de Futbol (tan escasos), las proezas de sus atletas (ninguna en los últimos años) o la resistencia de nuestros ciclistas (no hay mexicanos en las vueltas europeas y, por lo que se ve, ni los habrá).

Por más que la FIFA amenaza con castigar al futbol mexicano por homofóbico, ninguno de sus protagonistas —ni aficionados ni futbolistas, ni directivos ni entrenadores— tiene la intención de cambiar.

Lo más criticable de El Piojo no es que sea tan mal perdedor, sino su homofobia. El tipo es popular, tiene millones seguidores en México, los niños —y los no tan niños— le piden selfies y autógrafos. Es sin duda un líder, así que su “árbitro puto” no ayuda en nada al crecimiento cultural de nuestra sociedad. Qué pena.

Los minutos basura

Además de lo anterior, ¿qué comentar sobre política en esta columna política?

Siguiendo con el lenguaje futbolero, solo decir que estamos viviendo los “minutos de la basura” de los que hablaba el citado periodista de El País. “El partido —esto es, el dominio ya casi absoluto de la 4T en la vida pública— está decidido pero no se ha agotado el tiempo reglamentario, los minutos que quedan son los de la basura”. Hay que jugarlos, pero ¿servirán de algo?

Nos quejamos de que un solo hombre todo lo controle, pero sus rivales, si no lo decidieron así, sí hicieron cuando pudieron —corrupción, fantochería, desprecio por las formas elementales del buen político— para que se diera la actual concentración del poder.

No se ha agotado el tiempo reglamentario —llegarán las elecciones intermedias de 2021 y las presidenciales de 2024–, y habrá que votar. Pero si los opositores a AMLO no se ponen las pilas de una buena vez, los procesos electorales que ya vienen serán los de la basura porque en vez de restarle poder a la 4T, consolidarán al régimen de López Obrador.

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