Columnas

Ah’í ‘tan las masacres

AMLO 

El “pasquín inmundo”, Reforma, da cuenta de 45 tan solo en el 2020. Ah’í ‘tan las masacres.

"Se considera masacre la muerte de tres personas en adelante que mueran en el mismo sitio y a manos del mismo actor ilegal".
ONU
"Matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida".
RAE

Por soberbia, por tozudez, por ganas de mentir, por vivir en una realidad alterna, el modus operandi del presidente de la nación es negar lo que no le conviene, insistir en el error, engañar a la gente y tener siempre otros datos. Sin embargo, y muy a pesar de sus conferencias de “prensa”, la apabullante verdad encuentra maneras de colarse y termina por arrasar las peroratas mañaneras.

Eso precisamente fue lo que ocurrió ayer: no importando cuál sea la nueva definición de “masacres” del primer mandatario (y es que, en su opinión, estas ya no ocurren en México desde que él está en el poder), las evidencias lo contradicen.

El “pasquín inmundo”, Reforma, da cuenta de 45 tan solo en el 2020. En 20 estados de la república perdieron la vida 320 personas. Los datos los avalan diversos organismos internacionales y los confirman los familiares de las víctimas.

¿Quién es capaz de negarlo? Una persona que puede asegurar que el 90% de las llamadas de emergencia realizadas por mujeres acusando violencia intrafamiliar son de broma. La misma que afirma que no hay muertes en el país producto del desabasto de medicinas.

Porque más allá de si su risa ante las masacres registradas en el país este año (y dadas a conocer oficialmente) fue nerviosa, irónica o de desdén absoluto por las muertes ahí comentadas, hay algo que es cierto: el titular del ejecutivo federal invariablemente recurre a falsedades . Y no lo olvidaremos, por más que intente culpar de lo que sucede a los gobiernos pasados, a los empresarios, a sus críticos, a los periodistas, a lo que comemos.

Ya viene siendo momento de exigirle que sea responsable de sus actos, sus dichos y sus omisiones, pues es alucinante su ansia de negar la realidad.

La lista de embustes es interminable. Aquí una pequeña muestra:

  • Un avión que ha sido objeto de supuestas ofertas de compra que, mientras se concretan, se rifó pero no se rifó en un sorteo que se anuncia como éxito pero que no lo fue (resultó una pérdida rotunda para el erario).

  • Un “ya no hay huachicol”, sin embargo los informes de Pemex señalan un aumento en pérdidas por robo de combustible.

  • Unos moches que se convirtieron en “aportaciones” porque fueron recibidos por su hermano Pío.

  • Decir que México ha manejado muy bien la crisis del covid, cuando que la realidad pública ¡y oficial! es que somos el ejemplo a nivel internacional de todo lo que NO se debe hacer.

  • Presentarse como quien apoya al campo, pero impulsar el menor presupuesto en la historia en la materia.

  • Decir que ha bajado la violencia, pidiendo abrazos y no balazos, pero —a casi dos años de su gobierno— tenemos el sexenio con mayor número de muertos producto de esta (comparativamente en los primeros dos años).

  • Prometer ser un gobierno feminista, cuando solo se puede hablar —si acaso— de paridad de género para ciertos ámbitos y niveles de encargos. Eso sí, mandó cerrar las guarderías infantiles, y ahora quita el presupuesto a las escuelas de tiempo completo y al comité de atención a las mujeres.

  • Hablar de defender el medio ambiente, cuando nunca se había atentado tanto contra del mismo; el Tren Maya, Dos Bocas, Santa Lucía, la quema de combustóleo, el freno a las energías limpias.

  • Insistir en decir que defiende la libertad de expresión, cuando en realidad abusa de su poder y ataca periodistas.

  • Pontificar sobre la unión familiar, mientras polariza el ambiente e insiste en dividir a los mexicanos.

  • Ufanarse en decir que la corrupción ya no existe, para encontrar que la misma se ha incrementado en la 4T (conteos oficiales internacionales).

  • Despotricar contra el neoliberalismo, pero omitir señalar que el salvavidas de flotación por él usado ha sido el de los ahorros que provenían de esa época.

  • Hablar de pacifismo y dar su palabra de mandar al ejército a los cuarteles, pero tornarse en un adorador del militarismo.

  • Decir que la prioridad son los pobres, pero los programas que mayor porcentaje se llevan del presupuesto son sus elefantes blancos, los cuales ofrecen comparativamente muy pocas fuentes de trabajo.

Sí, al presidente ya le tomamos la medida, y esta indica que se trata de un individuo que no quiere hacerse responsable de lo que sucede bajo su égida. Y es por eso que, les llame como les llame, las masacres continúan ocurriendo en México; tan ciertas y tan cotidianas como cierta es su cotidiana forma de mentir.