Twitter y los dueños de Mahler

Mencioné anoche, en Twitter, una nota de El País sobre Gustav Mahler. Dije que él era uno de los compositores favoritos de Luis Donaldo Colosio y que recordaba, cómo no hacerlo, que Donaldo una vez me regaló la cuarta sinfonía de Mahler en un disco que conservo por ahí.

 

De inmediato aparecieron, en esa red social, numerosos expertos en Mahler, ricos y pobres, de derecha y de izquierda. Se ha puesto de moda don Gustav, ni duda cabe. Tanto que un abogado tuitero, @luisfelipeph, dijo con cinismo que “Mahler ya se volvio mas comercial que Arjona”. No es así, pero la posibilidad aterra.

 

Hubo comentarios de todo tipo, como el de @sofiaaspe, una mujer evidentemente culta que, también en forma muy evidente, se siente dueña de Mahler. Ella dijo, con cierta dosis de clasismo, que “cada vez que @FedericoArreola tuitea sobre Mahler una persona muere de un ataque por chiripiolcas”.

 

No sé si @sofioaaspe sea hija de Pedro Aspe, secretario de Hacienda en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y actualmente dedicado a atender sus negocios. Podría serlo. En primer lugar, porque se parecen. En segundo, porque ambos son tan talentosos como altivos.

 

Ella, @sofiaaspe, dice de sí misma en Twitter: “ópera+Mahler+perros+comida+tinto+leer+correr mediocremente+risas+sentir+FPNM+huirle a [email protected] [email protected]”. Huye de los [email protected], pero qué bien se le da criticar al prójimo, en este caso a mí, que solo dije que leí una nota en El País y que recordé a un político fallecido. Si escribí en Twitter más mensajes sobre Mahler se debió a que otros tuiteros, tan cultos como @sofiaaspe y tan dueños de Mahler como ella, aunque tal vez de otra posición económica, me cuestionaron bastante sobre ese músico.

 

En el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, en el que participo, se me critica mucho cada vez que digo que admiro a Pedro Aspe. Ni hablar, lo admiro. Por inteligente y culto. Lo he tratado y puedo decir que es una buena persona. Pero es alzado, dicho esto en el mejor sentido de la palabra.

 

Conocí a Aspe, en 1992 o 1993, después de que lo critiqué en El Norte, antes del nacimiento de Reforma. Él había asistido a algún evento cultural en el museo Marco. Una funcionaria de esta institución le explicó detalles sobre ciertas pinturas. Pedro Aspe, fiel a su naturaleza de chico listo, la interrumpió en todo momento no solo para ampliar la información que ella daba, sino inclusive para corregirla. La mujer se sintió muy humillada y Aspe salió de ahí con su prestigio de inteligente y culto fortalecido.

 

En una columna de El Norte le dije a Aspe que se había comportado en forma muy arrogante y que yo le sugería cambiar su actitud. Expresé que lo entendía. No ha sido el único niño de clase alta que recibe una educación de excelencia, que la aprovecha plenamente y que llega a adulto convertido en un erudito. Pero añadí que la muchacha del museo no tenía la culpa de eso. La columna motivó que Aspe me buscara, nos reunimos y se apenó por haber provocado un malestar en la mujer del Marco. Lo único que le dije es que eso, la altivez, era la principal diferencia entre él y Colosio, que entonces buscaban lo mismo: la presidencia de México. Se lo dije con claridad a Pedro: que Donaldo le iba a ganar porque era también un hombre culto, más o menos que Aspe, no lo sé, y sin duda es algo absolutamente irrelevante. Pero Colosio tenía la ventaja de ser mucho menos presumido.

 

Y conste, estoy hablando de uno de los funcionarios públicos más talentosos que he conocido, y he conocido a muchos. Un muy buen economista, una persona con excelente sentido del humor. En fin, ya lo sé, si me leen los del movimiento de AMLO me van a criticar porque, absurdos generados por la pasión ideológica, no soportan a Pedro Aspe.

 

Otras personas, como @Osmarquez y @zealord17, realizaron comentarios muy correctos acerca de Mahler.

 

Pero no faltaron los fanáticos de la derecha, como @i_martz (“clarinetista mexicano, editor de la revista L'Orfeo, zacatecano en el DF”) y @Lazaro_Azar (pianista, crítico musical del periódico REFORMA y Presidente de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música. Anti-intensas y demás lacras resentidas”) que tomaron a Mahler de pretexto para golpear, inclusive con furia, a López Obrador.

 

Otros tuiteros cultos me dieron lecciones sobre Mahler, como @nanyopera (“musicóloga, filósofa, ópera obsesiva, luchadora social de izquierda, gay, defensora de la diversidad sexual, amo el arte ,las letras, música clásica y ballet”), @AfroditaOpina (“no esperes saber más de lo que ves. #MoReNa, #ClubDeToby, justiciera por vocación, amante de la música y de la buena compañía. ¡Prianistas absténganse!”), @bioloncello (“dedicando mi vida al arte. La Música. Clásica, popular y mexicana; esta última junto con el mole pueblero y todo lo que huela a México, es mi más grande gozo”) y @violinista_ori (“músico sexy violinista, guapo, interesante, buena onda súper xido, me encanta la música clásica,... corres un gran riesgo en intentar conocerme. ¡Arriésgate!)”.

 

En fin, que se trató de un chisme absolutamente normal de Twitter.

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