August 15, 2019 03:27

Retos de AMLO ante el TLCAN

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AMLO ya avaló lo heredado por PeñaInternet

Canadá lleva al límite las negociaciones del TLCAN y pone contra la pared a la administración de Donald Trump y ante todo ello, ¿dónde quedan México y la futura administración? 

Las negociaciones del TLCAN se dan en dos líneas fundamentales: La política que atiende las variables de cada uno de  los tres países, de sus calendarios electorales, de sus equilibrios de poder y de la visión política de cada uno de los mandatarios.

México entendió la separación Política - Comercio 

La segunda es la económica-comercial en la cual México ha jugado un papel  preponderante, donde el equipo negociador de nuestro país ha sabido separar las agendas políticas, las provocaciones de Donald Trump y  a no enredarse en temas que no le corresponden como los de la agenda de Canadá con Estados Unidos.

AMLO ya avaló lo heredado por Peña

Empecemos por la parte formal. La ratificación del acuerdo sobre el TLCAN tiene que ser ratificada por los congresos de los tres países.

¿Esto qué implica? Para México no existe mayor problema, lo negociado por la administración Peña ya tiene el aval del nuevo gobierno y del encargado para estos temas por parte de Andrés Manuel López Obrador, Jesús Seade, quien ya se incorporó de lleno a las negociaciones. El presidente electo que toma posesión el primero de diciembre tiene una mayoría absoluta en el Congreso que no genera mayor problema. Lo que se busca en México es que el acuerdo salga con cargo al gobierno de Peña Nieto y así los costos políticos que esto pueda traer, no sean con cargo a la administración entrante de López Obrador.

Trump no la tiene fácil 

En el caso de Estados Unidos, la situación es más delicada y el presidente Trump es el que mayor presión política interna tiene. El Congreso de su país se renueva en el mes de noviembre y si no se logra el acuerdo con Canadá a más tardar el 15 de septiembre, para así presentar el TLCAN entre los tres países al Congreso para su ratificación, ya no podrá ser dictaminado por este Congreso, ya que tienen 90 días para hacerlo y estarían entrando los nuevos legisladores que posiblemente conformen una mayoría Demócrata y fuertemente contraria al presidente Trump.

El Congreso de Estados Unidos autorizó la negociación de la administración Trump para la renegociación del TLCAN y no un acuerdo bilateral con México y otro por separado con Canadá. Es decir, Trump está obligado por su Congreso a lograr el TLCAN, de lo contrario su Congreso, sea de mayoría Republicana como el actual, o Demócrata como se espera, no aprobará un acuerdo bilateral como el que se logró ya con México.

La presión en estos días llegó a tal punto, que el presidente Trump en su  acostumbrada participación en Twitter arremetió primero contra Canadá que, evidentemente para sumarse al TLCAN quiere sacar mejores ventajas ante la presión que tiene Estados Unidos, a quienes les dijo: “No hay necesidad de mantener a Canadá en el nuevo acuerdo del TLCAN. Si no logramos un pacto justo para Estados Unidos tras décadas de abuso, Canadá estará fuera”.

Después de este Twitter se fue contra el Congreso de su país, ya que lo habían  limitado a que la negociación que ratificarían era el TLCAN y no un acuerdo bilateral con México, por lo que dijo: “El Congreso no debería interferir con estas negociaciones o simplemente pondré fin al TLCAN por completo y estaremos mejor”.

Después de muchos meses de negociaciones entre los tres países, de  haber alcanzado acuerdos en lo general, las tres delegaciones decidieron negociar de forma bilateral aquellos temas que son inherentes exclusivamente a dos países y de esa forma avanzar más rápido en los acuerdos y lograr una integración trilateral.

¿Qué ganó México? 

Los primeros en iniciar las negociaciones de manera bilateral, por ser una agenda mucho más robusta, fueron México y Estados Unidos.

México y Estados Unidos alcanzaron en principio un acuerdo bilateral negociado  en el marco del TLCAN, el cual pareciera en principio favorable para México, o en condiciones de equidad comercial, con lo que le da un respiro político a la administración Trump y certidumbre a la economía de México y a la inversión privada nacional e internacional.

Se alcanzaron acuerdos en sectores muy importantes para ambos países como el  automotriz y la mano de obra en este importante sector, así como en el Capítulo de Controversias donde se mantienen los paneles de la OMC para dirimir las controversias o la famosa cláusula “sunset” o de “terminación cada cinco años”, donde se logró que la cláusula se convierta en una revisión cada 6 años y la vigencia del Tratado será de 16 años.

México ganó mucho en este acuerdo comercial con Estados Unidos en un tema que había estado fuera de la mesa por mucho tiempo y que fue resultado de la negociación de la integración nacional de los productos manufacturados en la región. Al subir el grado de integración nacional, se permite que pequeños productores de insumos y materiales puedan incorporarse a las grandes cadenas productivas. Esto es en lugar de importar de China o de otras latitudes ciertos componentes, que pueden ir desde un tornillo, un resorte, etcétera, hoy se producen en México y es más fácil comprarlo a estos productores que importarlo. El pequeño empresario gana y se incorpora a la cadena productiva.

En cuanto a la cláusula de revisión cada seis años, se generan los mecanismos jurídicos que establecen la revisión cada seis años con una vigencia del TLCAN de 16. Es positiva esta negociación, porque en se pueden incorporar algunos sectores que no estaban contemplados en el origen de las negociaciones como el comercio de servicios y otros más, lo que al final, como ya se dijo, ofrece mucha mayor certidumbre.

El acero, el aluminio y cabilderos asiáticos 

Pero no todo es miel sobre hojuelas, las presiones de algunos sectores que se vieron afectados, en parte generan interpretaciones distorsionadas de los alcances del acuerdo con Estados Unidos, tales como el aumento por parte de Estados Unidos, del arancel al acero y al aluminio que en un principio había dejado fuera a México y Canadá ya que estaba renegociando el TLCAN. Sin embargo, fue cancelado luego de que no se alcanzó el famoso acuerdo e impactó en las exportaciones de acero al vecino país del norte en al menos un 40%, según cifras de la CANACERO y de IMEDAL.

Estas dos importantes organizaciones representantes de los productores de acero y aluminio se vieron muy  decepcionados ante el alcance del acuerdo que se logró recientemente con  Estados Unidos, porque no se incluyó el tema del arancel impuesto al acero y al aluminio y que ello, de no contemplar su ajuste, da una pésima señal en la cual México puede quedar a merced de Estados Unidos que hará lo que se le antoje con México y el comercio con nuestro país.

Por otra parte, están los “cabilderos” chinos a quienes el acuerdo firmado con Estados Unidos viene a desplazarlos y a frenar en buena medida importantes importaciones chinas y les cierra un trato preferencial para la entrada de sus productos vía el TLCAN. Es decir, reglas de origen, salarios y aranceles a China ponen freno a la llegada de productos de esa región que venían desplazando a los pequeños y medianos productores de México. Estos cabilderos presionan para que no llegue el acuerdo final para mantener una posición de privilegio en Norteamérica a través de México.

¿Y Canadá? 

Pero ¿qué pasa con Canadá? Pues a la hora de entrar en la negociación bilateral, Canadá-Estados Unidos, el país de la hoja de maple puso en la mesa aspectos de su relación, primero, que poco o nada tienen que ver con México, como su comercio de madera, lácteos y hasta alguna situación territorial de una isla, que Canadá quiere aprovechar para mantener negociaciones favorables frente a Estados Unidos.

Entre México y Canadá la relación se mantiene muy positiva, si bien el comercio entre ambos países es pequeño, menos del 4% de las exportaciones mexicanas son a Canadá y las importaciones de México son también muy pequeñas, ambos países son miembros del TPP donde establecen condiciones favorables para la región de Norteamérica que favorecen, no sólo a ambos países, sino a Estados Unidos que no firmó dicho acuerdo.

¿Cuáles son los riesgos de que Canadá no se sume al acuerdo trilateral en estos  días?

En lo político, dejará muy vulnerable a la administración Trump frente al proceso  electoral que se avecina. Esto evidentemente va a generar reacciones muy fuertes de proteccionismo de la economía estadounidense, que afectarán, evidentemente, la economía nacional e internacional.

Estados Unidos endurecerá su política frente a México, (y el mundo entero), en temas como el migratorio y su famoso muro se convertirá en un tema más allá de lo escenográfico como ha sido hasta hoy, en comercio exterior aplicará las mismas presiones que al resto del mundo como sucede ya con el acero y el aluminio y las negociaciones comerciales entre ambos países se reducirían a un punto cero, es decir, esperar la nueva conformación de su Congreso, ver si no le aplican a Trump el famoso “impeachment” (juicio político), que pondría en punto muerto la relación internacional más importante que tiene México.

Está en manos de Canadá la potencia más grande del mundo y por su puesto el  futuro de México y del nuevo gobierno, de ahí que incluso, el próximo canciller Marcelo Ebrard, pidiera a Canadá mayor flexibilidad frente a la administración de Donald Trump.

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