August 24, 2019 10:14


Licencia para matar en el caso Ronquillo

Ronquillo
¡Sociedad enferma y cobarde!Internet

La muerte del estudiante universitario Norberto Ronquillo indignó al país. No es que no duelan los miles de muertos en los últimos doce años y siete meses, sino que esta tal vez indignó más por ser una muerte tan visible y que cercenó de tajo las esperanzasde un joven cuyo único error fue vivir en un país inseguro.

La indignación ante la tragedia 

Indignación ante la declaración

Las argumentaciones de la procuradora de la Ciudad de México son escalofriantes. Ciertamente es posible —aunque poco probable— que el móvil del secuestro y posterior asesinato fuese que el estudiante debía dinero a sus captores. Pero usar esa información como una suerte de justificación del asesinato mismo, es verdaderamente demencial ¿Desde cuándo deber dinero da licencia a otros para matar? Así es cómo se transmitió y escuchó la declaración de la funcionaria capitalina.

Decir que cómo debía dinero lo mataron es casi como fincar la responsabilidad del delito en la víctima, en el occiso. ¡Vamos! Poco faltó para decir que los cuatro detenidos habían tenido una razón de peso (o de muchos pesos) para asesinar a Norberto.

Indignación ante la tristeza

De las personas que son capaces de insultar a la madre de Norberto porque aparentemente la señora se pintó las uñas de las manos antes de asistir al funeral. ¿Dónde quedó la empatía ante el dolor ajeno? En qué momento se perdió el rumbo en el psique colectivo y social? Es más fácil ensañarse con una madre herida por la muerte de su hijo que señalar la falta de seguridad en qué vivimos. 

¡Sociedad enferma y cobarde!

La esperanza disminuida

Dentro de tanto dolor, hay un pequeño grupo de esperanza. Los jóvenes compañeros de Norberto que salieron a marchar exigiendo saber su paradero, a menos de 24 horas de su desaparición. Alumnos que abandonaron su fiesta de graduación para exigir a las autoridades buscar a Norberto. Y si bien dichos jóvenes son esperanza, esta ha sido herida al demostrarles lo vulnerable y desechable que resulta su vida.

Indigna, claro que sí

Indigna el saber las incongruencias para “zafarse” de una responsabilidad para la cual fueron contratados en la PJCDMX.

Duele saber cómo la cantidad de muertos continúa y se incrementa. Mientras las “justificantes” son tan vacuas como justificar lo injustificable.

Indigna el clamor de los muertos, de sus deudos, de un país que se siente abandonado por las autoridades, donde estas últimas poco falta para que expidan licencias para matar.

Indigna el sentimiento de abandono. Duelen las muertes, duele la respuesta. Indigna la poca seriedad ante esta y tantas muertes.

Indigna el asesinato de Norberto y de tantas personas que ni siquiera conocemos su nombre.

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