24 de octubre de 2021 | 09:04
Opinión

La alegría de que un padre o una abuela se vacunen es inmensa

En el mundo no se ha desatado la rapiña ni la violencia desmesurada por la vacuna, ha prevalecido el orden.
Vacunación en el Estadio Nemesio diez
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La tercera oleada de Covid-19 

Las redes se llenaron de mensajes:

“Hoy vacunaron a mi papá, a mi mamá, hemos cumplido, mi felicidad es infinita, lo hemos logrado”.

Obviamente, no pude contener poner el mío cuando le pusieron la vacuna a mi madre en las instalaciones de CU esta semana. Columnistas, comunicadores, políticos, todos entran en ese pequeño momento de trance eufórico cuando esto sucede, lo manifiestan, después regresan al debate diario, al remolino político en el que estamos metidos, pero por más críticos que sean del actual gobierno su rostro se llena de alegría cuando llega la vacuna. Al final es la vacuna universal del ser humano contra la peor pandemia de último siglo.

Consideró que vale la pena rescatar y ante poner un poco más nuestro entusiasmo por la humanidad, reconocer el enorme esfuerzo que han estado haciendo las miles de enfermeras, de doctores, de la guardia nacional para transportar y resguardar las vacunas, de los cientos de voluntarios que atienden a la gente mayor cuando llegan a los centros de vacunación, los que están afuera poniendo orden, la policía que no permite se estacionen en doble fila, el enorme cariño que demostramos todos para vacunar a nuestros adultos mayores, sin dejar de mencionar a todas las científicas y científicos que dieron todos su esfuerzo infinito por conseguir la vacuna en menos de un año.

Contagion con Matt Damon, la cinta que mas se acerca a la pandemia de COVID-19

Les podrá gustar o no el doctor Gatell, les podrá parecer mal e insuficiente cualquier esfuerzo por traer las vacunas, pero tanta rabia no ha podido opacar el enorme esfuerzo de los involucrados y la cara de alegría de los familiares del abuelo vacunado. Pasaba en mi carro junto a un señor que traía de la mano a su mamá, le pregunte si ya le habían puesto la vacuna, alzo el dedo con alegría, le grite felicidades, nos despedimos con la mano, porque en realidad así somos los mexicanos, cuando estamos felices lo desbordamos, nos encanta ver la sonrisa en el otro…. Y también lo hacemos si los demás están en problemas, salimos corriendo a ayudar, es algo natural que se nos da.

En las muchas películas que hay sobre pandemias la gente se desborda, se violenta por las vacunas, una de estas películas: Contagion con Matt Damon, por cierto la que mas se acerca a la pandemia COVID-19 que estamos viviendo, utiliza está hipótesis de la desesperación y luego el orden, la vacunación es por sorteo de fecha de nacimiento y como todo, tienen que esperar meses para que toque turno, se vigilan las filas de vacunación. 

Pero nuestra humanidad ha resultado ser mejor, en el mundo no se ha desatado la rapiña ni la violencia desmesurada por la vacuna, ha prevalecido el orden, parece que la decisión de todos los países de considerarla autorizada como de emergencia, el no permitir que los particulares la vendieran, que fuera el gobierno quien controlara el 100% su distribución ha funcionado, por primera ves en décadas el neoliberalismo no marco la pauta de la necesidad humana, tal ves sea resultado de haber entendido que abandonar el estado de bienestar en favor del mercado nos desprotegió ante este tipo de pandemias, ya veremos como sigue la reflexión mercado vs bienestar social en el mediano plazo.

Semana Santa

Lamento mucho y me solidarizo con todos los que han perdido un ser querido, amigos y gente cercana lo han vivido, el dolor es inmenso. También lamento que el sector turístico y de servicios salga a festejar que en Semana Santa se llenen sus destinos, sus locales, se que mucha gente vive del turismo, pero en el mundo hay una tercera oleada, en las siguientes semanas esa alegría por las vacaciones se convertirá en la triste realidad de los miles de nuevos enfermos.

Solo me resta decir, madre lo hemos logrado…. la próxima semana le toca a mi papá.

Vladimir Ricardo Landero Aramburu. Maestro en derecho por la UNAM.