August 15, 2019 03:27

Hijo de… Gil Díaz. ¿Quiebra o fraude? ¿Karma por el daño que hizo a Julio Scherer?

AMLO y Scherer
Gil Díaz, como secretario de Hacienda, fue en el sexenio de Vicente Fox el instrumento de la entonces primera dama, Marta Sahagún, para intentar encarcelar a Scherer Ibarra con acusaciones tan falsas como injustas.internet

Hijos de...

Hace pocos días se conoció sobre las órdenes de aprehensión giradas en contra del hijo de Francisco Gil Díaz (quien fuera secretario de hacienda con Vicente Fox) y de José Antonio Cañedo White, hijo de Guillermo Cañedo de la Bárcena, uno de los fundadores de Televisa.

Más allá de la gravedad del delito que se les imputa, lo primero que saltó en la prensa fue que eran “hijos de...”; eso especialmente en el caso de Gonzalo Gil. La mayor parte de las notas que daban la noticia, tenían por encabezado: “Ordenan la captura del hijo de Gil Díaz”.

Que sea hijo de un ex secretario de Hacienda “vende” bien. Es hasta el segundo o tercer párrafo (igual que en este artículo) que se citan los nombres de los otros socios contra los cuales también hay orden de aprehensión: Carlos Enrique Williamson Nasi, Alonso del Val Echeverría y Miguel Ángel Villegas Vargas; todos ellos directivos de la empresa perforadora e integradora de servicios petroleros, Oro Negro.

Justicia y orden de aprehensión 

El juez penal adscrito a la unidad de gestión judicial número 12, basado en lo presentado por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, fue quien ordenó la aprehensión de los cinco involucrados. Se presume que dichos directivos realizaron disposiciones ilegales (desvío de recursos, pues) del Fideicomiso F/1695 por más de 750 millones de pesos en perjuicio de los inversionistas de Oro Negro.

Ahora bien, los delitos de abuso de confianza y administración fraudulenta, en nuestro país no están tipificados como graves ni prevén la prisión preventiva oficiosa (ojalá que el Congreso cambie la ley, pero eso es otra historia...). Así, la PGJCDM pidió las órdenes y no un citatorio como se acostumbra porque ninguno de los indiciados se encuentra en nuestro país desde hace casi dos años, lo que justifica la petición.

¿Cuestión de Karma?

Como apenas lo señalé en mi más reciente contribución para el diario El Heraldo de México, “Gil Díaz y las leyes del Karma”, la acusación de la procuraduría capitalina ha sido consecuencia de la denuncia interpuesta fuera del país por parte de socios extranjeros del señor Gil White. No obstante, como existe la posibilidad de que haya habido quebrantos contra México, este asunto podría cobrar un sentido federal en el que el gobierno mexicano debe intervenir.

Lo relevante es que Julio Scherer Ibarra, consejero jurídico de la Presidencia, ya ha indicado que no intervendrá en el caso aduciendo conflicto de interés; vaya, que actuará con toda decencia, en apego a la normatividad y a la ética, y que por ningún motivo le haría al (los) hijo(s) de Gil Díaz lo que a él le hizo este último intentando vengarse de su papá, el ilustre periodista Julio Scherer García, fundador de la revista Proceso.

Gil Díaz, como secretario de Hacienda, fue en el sexenio de Vicente Fox el instrumento de la entonces primera dama, Marta Sahagún, para intentar encarcelar a Scherer Ibarra con acusaciones tan falsas como injustas.

En El Heraldo cuento que hace semanas, Gil Díaz se acercó a Julio Scherer para prácticamente suplicarle que no vaya contra su hijo. Scherer le respondió al ex secretario de Hacienda: “Jamás te haría lo que le hiciste a mi padre: perseguir a tu hijo. Si su problema llega a mi oficina, pediré que alguien más lo vea, yo no; no somos iguales tú y yo”.

Pemex por pantalla

Oro Negro era una empresa de perforación y contratista de Pemex. Si bien fue constituida a inicios del 2012, para 2013 Pemex ya le estaba rentando cinco plataformas petroleras. Huelga decir que estos contratos fueron por adjudicación directa y se mantuvieron vigentes hasta diciembre de 2017. También consiguieron certificados de inversión provenientes de las afores de Banamex y Sura para capitalizar sus operaciones.

Ahora, que se está tratando de recuperar el dinero invertido de las Afores es que sabe también que las plataformas no pertenecían a Oro Negro. Eran rentadas y los inversionistas tienen un margen aún menor para recuperar su dinero.

Más allá de las acusaciones de peculado en contra de Lozoya, la relación de Oro Negro y Pemex esboza una corrupción rampante en todos los rubros de la gestión pública. Confirma también que la corrupción no solo es por parte del gobierno; requiere una contraparte dispuesta a realizar negocios turbios.

A todo lo anterior, el mes pasado Gonzalo Gil White firmó en Miami, Florida documentos que presentaron sus abogados en la Corte de Bancarrota de Nueva York para declarar la quiebra de Oro Negro. Empresa quebrada, sin muchos bienes embargables, vislumbra una promesa nada halagüeña de pago a los inversionistas.

Relación padres-hijos

Andrés Manuel sostiene que él sólo es responsable de su hijo Jesús Ernesto, el cual es menor de edad. Ha dejado claro que no se intercederá y que tampoco permitirá ningún trato especial para nadie en su administración, ni siquiera para sus familiares, incluidos sus hijos mayores de edad. ¿Podremos como sociedad hacer la misma distinción entre Francisco Gil Díaz y su hijo? Esperemos así sea por el bien de los familiares de los imputados, así sea y no que la situación de “el hijo de…” no sea el pretexto para una cacería de brujas.

Por lo pronto, el mensaje que envía Presidencia y su consejero jurídico es que la corrupción en Pemex y alrededor de la misma no se permite, pero que no por ello se actuará por encima de la ley o con intensiones revanchistas. Scherer Ibarra no intervendrá en el conflicto entre Pemex y Gil White. Ese litigio, si avanza, lo resolverá la abogada de la petrolera, Luz María Zarza Delgado, más identificada con el PRI que con Morena, mujer que si alguna relación tiene con políticos conocidos, es con los de Edomex, sobre todo con Eruviel Ávila.

Y también esperemos que todo este asunto sea muestra inequívoca de que el ejecutivo federal sí puede –trabajando de la mano de un poder judicial autónomo y fuerte- perseguir la corrupción con base en la ley.

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