Jets privados: los ricos también lloran… y los políticos, no

Se supone que el medio de comunicación más influyente del mundo es el Financial Times, diario británico especializado en negocios. Si lo es, seguramente se debe al hecho de que se ocupa de los problemas de la gente que más influye en el planeta, es decir, la que tiene mucho dinero.

 

No es un periódico dedicado a las excentricidades de los ricos y famosos, sino simplemente enfocado al análisis de la vida empresarial y financiera con mayor impacto global. Aunque se me dificulta mucho leer en inglés, sin esfuerzo más o menos lo hago. Digo, tratar de entender las noticias de un diario en inglés puede ser más o menos sencillo si uno está de alguna manera familiarizado con el contexto en que ocurren. Por supuesto, jamás intentaría leer una obra literaria en la lengua de Shakespeare.

 

Me asomé en internet al Financial Times y me enteré de que los precios de los jets privados usados, pero en perfectas condiciones, se han desplomado como nunca antes en la historia. ¿La causa? La crisis económica que el mundo parece ir superando, pero que no acaba de vencer porque cada día aparecen nuevos conflictos, como la inestabilidad política en medio oriente que eleva el precio del petróleo y la tragedia nuclear en Japón que tiene en serios problemas a la tercera economía del planeta.

 

El caso es que si alguien quiere vender su jet privado seminuevo y en magníficas condiciones va a perder entre un 25 y un 35 por ciento de lo que invirtió al adquirirlo. El Financial Times, entre otros ejemplos, da el de un Learjet con un año de uso, que nuevo cuesta unos 13 millones de dólares, pero que en su primer reventa apenas puede ser colocado, baratísimo, por 8 millones. Y como dice en ese diario un experto consultado por el reportero, si el propietario logra vender su Learjet semi nuevo en esa cantidad, tendrá que considerarse un hombre feliz. 

 

Lo anterior significa que uno de los varios incentivos que tienen los empresarios ricos para comprar un jet privado ya no existe: el de poderlo vender en cualquier momento sin perder demasiado en la transacción. No sé si esto sea bueno o malo para el sano desarrollo de la economía globalizada, ni tampoco sé hasta qué punto llegue a provocar problemas emocionales en alguien acostumbrado a viajar en su propio avión, el tener que empezar a pensar no solo en lo caro que es operarlo, sino en lo caro que le saldrá deshacerse del problema, además de empezar a considerar la posibilidad terrible, horrorosa, naquísima, de algún día tener que viajar en la vulgar primera clase de los aviones comerciales.

 

Me llama la atención esto de los jets privados, así que después de leer la nota del Financial Times busqué en Google información sobre los precios de tales aviones, y encontré rápidamente una noticia de algún diario de las Islas Canarias: "Ir a pescar salmón en jets no tiene precio". Ingenuo que soy y además medianamente enterado de los deportes de alto riesgo que practican los ricos, pensé que se trataba de pasar a toda velocidad por encima de un lago echando desde el Gulfstream un anzuelo al agua para ver qué se saca. Pero no se trataba de eso, sino de un caso de corrupción en España en el que un político usaba el jet de un empresario bandidón para viajar a Noruega a pescar, y eso, como en el comercial de cierta tarjeta de crédito, no tiene precio para el político que se corrompe, ya que lo paga el hombre de negocios que presta su aeronave para, naturalmente, luego recibir jugosos contratos del gobierno.

 

En México eso es el pan de cada día. No hay político importante que no utilice para absolutamente cualquier viaje el jet privado de la dependencia que dirige o el que le presten sus amigos que andan detrás de favores de todo tipo. Así, nuestros gobernadores, secretarios de estado y legisladores importantes van y vienen al Super Bowl, a la serie mundial, al mundial de futbol, a esquiar, a la playa, a Las Vegas o a cualquier parte en jets privados propiedad del gobierno o prestados por empresarios que de esa manera los corrompen.

 

Habrá que exigir que se legisle para que nuestros políticos tengan absolutamente prohibido, sin excepciones, viajar en los costosísimos aviones privados. ¿Que a veces es necesario usarlos, sobre todo en las emergencias? Pues no es así. Millones de personas se las arreglan en las crisis sin recurrir a ese medio de transporte y no les pasa nada.

 

Desde luego, si los empresarios están preocupados por lo que pierden al vender sus jets privados, a nuestros políticos corruptos eso es algo que les tiene absolutamente sin cuidado: Para ellos lo que cueste adquirir, operar, o deshacerse de un avión no tiene precio: es que los políticos lo usan a costo cero... Bueno, a costo cero para los propios políticos corruptos, pero a un costo gigantesco para la gente que paga los impuestos que estos personajes malgastan otorgando favores a quienes les permiten darse vida de reyes. 

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