Valor agregado. Presupuesto 2015: más allá del déficit ..

Si el déficit desapareciera, el gasto público se reduciría y la economía resultaría aún más dañada.

Hace un año que la opinión pública estaba centrada en el tema recurrente de cada septiembre: la propuesta de paquete económico para el siguiente ejercicio, la que el Ejecutivo envía al congreso para su análisis y valoración. Es parte de la democracia, y fundamental para la gobernabilidad, hay que ponerse de acuerdo sobre cómo se utilizarán los recursos del erario.

En 2013 se generó polémica porque la SHCP solicitó un déficit fiscal de 1.5 % del PIB, lo que entonces representaba un cambio de directriz en la conducción de las finanzas públicas, era el contraste con el estilo de administración del PAN.

La solicitud resultó aprobada y el gobierno federal pudo incrementar el gasto público como pretendía: con soltura para dinamizar el consumo y reactivar el mercado interno. A la fecha, creo que el propósito se ha logrado, no en la magnitud deseada, pero ahí va despacito el alza del PIB.

Ahora la autoridad hacendaria vuelve a solicitar la aprobación de un déficit, de uno equivalente al 1 % del PIB. La justificación es la misma: otorgar continuidad al ritmo de gasto de 2014. Es parte de la estrategia contracíclica para incentivar la microeconomía. El gobierno anunció desde 2013 que así lo haría en los años subsecuentes, y bueno, lo está cumpliendo.

Si el déficit desapareciera, el gasto público se reduciría y la economía resultaría aún más dañada. Así es la política económica, se tiene que sostener a mediano plazo, no se puede cambiar cada año, sería un desastre. Y esta planeación es la que escogió el gobierno actual, así que con ella nos iremos hasta 2018.

Su columnista no es un radical del tema, ni a favor ni en contra del déficit público, sino de acuerdo al destino que se dará a los recursos, y a los objetivos que se planteen para tal efecto. Así, creo que nuestro déficit no es grave en lo estructural ni el macroeconómico, pues no compromete la salud financiera y tampoco la estabilidad de precios, es manejable pues.

Sin embargo, creo que sí hay áreas de oportunidad muy interesantes en el destino de los recursos, considero que no se gasta con eficiencia y que los resultados son perfectibles, sobre todo al valorar un análisis comparado. Me refiero a que no es recomendable que la deuda de los gobiernos se destine al gasto corriente, sino a inversiones que reditúen en beneficios sociales. Es un factor básico para la generación de valor público. También es la teoría y, debería ser la práctica.

Hay un dato interesante para el contraste. Este año, los gobiernos de las entidades federativas destinarán más de 25,000 millones de pesos para el pago de intereses por deudas contraídas con el sector bancario. Un gran negocio para la banca y un buen estrés financiero para las haciendas estatales. Es un mundo de dinero, y sí, sólo para intereses, nada de capital.

 El dato no es malo en sí mismo, pero invita a la reflexión, pues la propia federación ha comunicado en reiteradas ocasiones que los gobiernos locales no son del todo eficientes y transparentes en sus finanzas.

Si damos por bueno el comentario, cabría preguntarse ¿en qué se gastó el dinero de esas deudas? ¿Acaso se habrá ido algo a comunicación social y promoción de imagen? O bien, ¿se habrán creado nuevas plazas, algunas eventuales quizá? ¿Las herramientas de evaluación técnica y política para monitorear dichos recursos están funcionando? Son algunos retos, pero le aseguro que están vigentes en múltiples estados y municipios del país.

A propósito del Paquete Económico 2015, la organización ciudadana "México ¿cómo vamos?", publicó el documento "10 propuestas para un mejor presupuesto 2015". Es un contenido que resulta lógico y congruente con lo que la gestión pública debe buscar en la actualidad.

El punto es que entre más escasos sean los recursos, más racional debe ser el gobierno, y más amplia la creatividad de los administradores, para maximizar. Hoy, el enfoque primordial de las finanzas públicas debe estar en el destino del gasto, no en la obtención de los recursos. Más allá del déficit, es lo que el país amerita, un gasto público de calidad.

 

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.

 

Con gusto recibo sus comentarios en Twitter: @oscar_ahp

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