En plena carrera presidencial

Una vez que los tiempos electorales dieron el banderazo de salida a la carrera por la Presidencia de México en este 2012, como en toda competencia, los candidatos tenían un puntaje previo.  Y aunque todos tomaron la misma salida, para uno la exigencia era mantener su preferencia electoral, para otros era alcanzar y ganar, y hay para quien la meta es mantenerse dentro de la competencia con porcentaje mínimo requerido para de plano, no ser descalificado.  Por lo que la administración del cómo llevar la carrera presidencial para un candidato es diferente en relación a cualquiera otro de sus adversarios.

Para el priísta Enrique Peña Nieto, la exigencia planteada desde un inicio del arranque de la competencia por la Presidencia, se concentra en mantener la ventaja que en diversas encuestas le adjudican sobre sus adversarios y que se fue construyendo desde hace muchos años, incluso cuando aún gobernaba el Estado de México.

El caso de Andrés Manuel López Obrador, finalista de la izquierda, es diferente al de su compañero de carrera Peña Nieto.  López Obrador repite la experiencia de apenas hace seis años y sabe ahora que su desempeño puede ir de menor a mayor, al grado de llegar a un empate técnico al momento del cierre de la carrera.  Pero Andrés Manuel, ha cambiado su cadencia en relación a su última competición de corte nacional.  Ahora va con paso más rítmico e intenta conquistar a quienes en la pasada carrera, molestaron sus ademanes y declaraciones.  Sabe ya, que en un cierre "de fotografía" entre dos contrincantes, los apoyos y simpatías cuentan. 

La panista Josefina Vázquez Mota, tomó la salida eufórica, con gran zancada.  Pero sólo fue una secuela del disfrute del triunfo frente a sus adversarios, dos caballeros panistas.  Lo que nunca entendió esta contrincante, es que una carrera local, nunca se compara a una de corte federal,  y que los obstáculos en la pista, serían puestos por los mismos adversarios de su equipo.  Además de que de quienes pensó serían sus mejores apoyadores, a estas alturas de la justa electoral, le reclaman su bajo rendimiento.

El aliancista Gabriel Quadri de la Torre,  llegó a una carrera para la que quizá puede tener aptitudes si la hiciera en solitario, pero aún no entiende que el paso de sus contrincantes a veces puede impulsarlo a aplicar un trote ágil pero a la vez quitarle el aliento con la consabida consecuencia que su rendimiento, nunca podrá equipararse con los competidores que se han fogueado ya en otras carreras políticas, a las que él mismo dice repudiar.

Cada uno de los cuatro corredores de esta carrera presidencial debe entender que su desempeño y su posición en cada etapa, antes de llegar al primero de julio, también depende de la sagacidad y vulnerabilidad de sus adversarios.

De entrada, el reto de Peña Nieto siempre ha sido mantenerse a la cabeza, mientras que para López Obrador y Vázquez Mota, éste se centra en alcanzar y rebasar al puntero, apoyándose uno a otro en etapas intermedias.  Para el que no es corredor de estas lides, Quadri de la Torre, el objetivo siempre ha sido mantenerse en la carrera y hacer el mejor puntaje posible, que le permita no ganar, pero sí mantenerse en la liga de la política mexicana.           

 

Acta Divina… El estratega electoral Mario Elgarresta, afirma que como regla general, una buena estrategia debe resaltar lo positivo e ignorar lo negativo del candidato y a la vez, se puede resaltar directa o indirectamente lo negativo del oponente. También es parte de la estrategia el vacunar al aspirante que se apoya, sobre los temas negativos en su campaña para así prevenir posibles ataques durante la operación. 

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