La Pobreza no tiene perdón

“Mi piececito trémulo, miedoso, acurrucado, Mi infancia entristecida, mi mundo derrumbado, Un pájaro sin alas, tendido al pie de un árbol. La pobreza no tiene perdón a los diez años”. Matilde Alba Swann.

 

Según datos de la CONEVAL, en los últimos años, a través de gobiernos lo mismo priistas que panistas, los mexicanos en alguno de los distintos niveles de pobreza (alimentaria, de capacidades o de patrimonio) han rondado niveles cercanos al 50%. Quizá el primer esfuerzo ordenado de asistencia a la pobreza haya sido SOLIDARIDAD durante el gobierno del odiado Carlos Salinas de Gortari, pasando después por diferentes nombres en los sexenios de Ernesto Zedillo, Vicente Fox y hasta llegar al actual OPORTUNIDADES de esta administración. Diferentes nombres, resultados similares.

 

Si las diferencias entre estados son abismales, 47% de la población en Chiapas vive en condiciones de pobreza alimentaria, mientras que en Baja California lo hace solo el 1.3% de la población;  a nivel de localidad son aún mayores: El porcentaje de habitantes en pobreza alimentaria en los 10 municipios en las peores condiciones de este tipo de pobreza (7 de Chiapas, 2 de Oaxaca y uno de Puebla) es del 81.9%, cuando en los 10 municipios mejor evaluados es de solo el 0.4%, localizados en NL, Chihuahua, BC y DF.

 

En el reciente debate iniciado por el flamante presidente del PRI, señala que durante los administraciones panistas se ha incrementado el número de pobres en el país, los panistas señalan, que cuando llegaron al poder ya estaban ahí. Lo cierto es que a pesar de la rentabilidad política del debate, que busca señalar la paternidad de los pobres en nuestro país, la línea de pobreza, se ha movido en el orden de los 50%, en algunos años 3-4 puntos menos, en algunos otros 2-3 puntos más… ningún resultado espectacular bajo ninguna administración. Ni PRI ni PAN han logrado resultados sobresalientes, que realmente rompan el círculo vicioso de la pobreza, y como siempre, han desperdiciado el tiempo en absurdas conveniencias políticas, lejos, muy lejos de los pobres, y cerca, extraordinariamente cerca de ridículos cálculos políticos. Es una vergüenza, escuchar el cinismo de H. Moreira y la falta de sensibilidad de G. Madero.

 

Las políticas asistencialistas de los programas federales, sin duda son un paliativo pero no una solución. Mientras en nuestro país sigamos teniéndole miedo y resentimiento a la generación de riqueza, continuaremos en esos mismos niveles, un año un punto arriba, otro dos puntos abajo. Mientras nuestro políticos vivan sumidos en la mediocridad de reformas timoratas, mientras en la sociedad sigamos respetando dogmas de políticos “nacionalistas revolucionarios” que personificaron en el petróleo la noción de mexicanidad y soberanía de nuestro país, mientras que no seamos capaces de tener certeza jurídica sobre la propiedad privada, y sobre todo, con una clase política empeñada en mezquindades, obsesionada con el poder por el poder, seguiremos en el México que pudo ser, con políticos, más preocupados por su nueva sede, por sus spots, por sus curules, por sus dietas, condenando a generaciones de pobres a seguirlo siendo. ¡Qué poca madre!… citando a un clásico.

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