September 19, 2019 21:04


Percepciones. Por caridad

Ancianos
¿Es que de verdad no piensan?Internet

 

 

Hay cosas en las que no debiese escatimarse el gasto, por mucha “austeridad republicana” que le quiera poner este gobierno.

Y es que no me explico quién tuvo la genial idea de mover la oficina del Instituto Nacional de Personas Adultas Mayores (INAPAM) o lo que antes era el INSEN, de su ubicación cerca de la Alameda al edificio del Palacio Federal en Guadalupe.

Hay que ser de plano inconsciente, no tener sentimientos ni criterio, miope a más no poder o cerrado de la cabeza para haber tomado esa determinación. El edificio del Palacio Federal es impráctico, incómodo e inoperante para personas normales y es un martirio para cualquier adulto mayor.

Y es que ese conjunto de oficinas fue diseñado seguramente por algún agrónomo (con perdón de los agrónomos), porque para entrar tienes que subir un montón de escaleras, aunque eso sí, existen unas rampas que tienen el detalle de contar con un amplio declive. Ya adentro, es un montón de gente en muchas dependencias y hay un solo elevador en el que caben dos personas y la mayor parte del tiempo no funciona. La delegación está en el segundo piso, ¡háganme el recabrón favor!

La ubicación es otro problema. En la avenida Benito Juárez de Guadalupe pasan rutas de camiones, pero quienes acuden desde Monterrey tendrán que cruzar la avenida que es una pista de carreras en ambos sentidos y luego de bajarte del camión tendrán que caminar un buen trecho antes de llegar al Palacio.

¿Es que de verdad no piensan?

Por años esta institución ha sido sinónimo de maltrato y tortura para quienes tienen la necesidad de acudir a él. Atendido por burócratas insensibles, diese la impresión de que se solazan con el sufrimiento de los adultos mayores y no les importa tenerlos de pie, con calor o frío extremo o bajo la lluvia por horas, ¿de verdad, en serio, no piensan?

La súperdelegada en Nuevo León, Judith Díaz, debería meter mano en esto y resolver una ubicación idónea para que se brinden estos servicios a nuestros adultos en plenitud. El dinero que cueste la renta de un lugar cómodo, céntrico, accesible y confortable, bien vale la pena.

Entre tanto, al quien tuvo la genial idea de poner esta delegación en ese impráctico, incómodo e inservible edificio, le hacemos llegar un afectuoso saludo de la porra, junto con una sonora trompetilla.

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