La odiosa, ostentosa e inútil boda real de Guillermo y Catalina

No entiendo cómo es que la “boda real” puede interesarle a alguien que no se encuentre en y sea ciudadano del Reino Unido de la Gran Bretaña (me refiero a ti, Estibalis Chávez). Aún más, no entiendo como un pueblo tan crédulo como el británico pudo llegar a ser la cabeza de uno de los imperios coloniales más  grandes de la historia.

Es incomprensible como los británicos siguen empeñados en mantener a una bola de vivales de la “realeza” mientras el desempleo, los recortes en los programas sociales y el encarecimiento de la educación causan protestas y hasta revueltas sociales en las islas británicas y en toda Europa. Mientras los vientos del cambio soplan alrededor del mundo, incluso en lugares en donde otrora esto se consideraba imposible como África y el Medio Oriente, la “realeza”, esa casta de vividores amparados por un supuesto “derecho divino” siguen enquistados con sus rituales medievales en pleno siglo XXI.

Es reconfortante ver cómo, en medio de una crisis económica mundial generalizada, la “realeza” británica puede disponer de millones de libras del pueblo británico a su antojo para despilfarrarlos en una boda ostentosa, odiosa e inútil, pero eso sí, de acorde con una “tradición” ancestral de un reino que quizás sea muy unido, pero que sin duda demuestra seguir siendo –salvo honrosas excepciones- bastante estúpido.

Y mientras la “Princesa Catalina” y el “Príncipe Guillermo” le dicen de manera sutil a los plebeyos “que coman pastel” con su boda real, toda la casta de parásitos de la nobleza, burócratas e invitados disfrutarán de una francachela de época pagada con el sudor de la frente de otros, sin siquiera ruborizarse.

Ahora sí que viene como anillo al dedo aquella vieja canción de los Sex Pistols:

“God save the Queen

the fascist regime,

they made you a moron

a potential H-bomb”

 

“God save the Queen

she ain't no human being.

There is no future

in England's dreaming…”

0
comentarios
Ver comentarios