September 15, 2019 01:55


Historia de 2 Once de Septiembre

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Aniversario del golpe de estado contra Salvador Allende.Especial

Con el paso del tiempo, la importancia histórica de los dos eventos ocurridos en Chile y en Estados Unidos, se ha puesto en perspectiva.

Este once de septiembre se celebran dos fechas importantes en la historia moderna: el asesinato y derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende en 1973 y los atentados terroristas en las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en el 2001.

Al menos durante toda la década pasada y el inicio de esta, el atentado ocurrido en territorio norteamericano, que arrojó un saldo de 3016 muertos, tuvo una preponderancia casi absoluta en los medios de todo el mundo. Se trató de uno de los pocos ataques que se han llevado con éxito en suelo norteamericano y la maquinaría bélica y propagandística de la superpotencia fue suficiente para colocarse en el papel de víctimas con suma facilidad.

Sin embargo, a casi 2 décadas de distancia, las circunstancias son radicalmente diferentes. El declive en la influencia de los llamados “medios tradicionales”, muchos de ellos respaldados por un puñado de corporaciones norteamericanas, ha dado paso a perspectivas alternas y más extensas de lo que realmente ocurrió, tanto en Estados Unidos, como en Chile.

Sabemos ahora, por ejemplo, que las invasiones de Afganistán e Irak en los meses siguientes del ataque a las Torres Gemelas del World Trade Center y al Pentágono, fueron ilegales. Ambos países no contaban con armas de destrucción masiva (dijesen lo que dijesen entonces medios como The New York Times, que hasta tuvo que disculparse por difundir fake news, años después) y la mayoría de los terroristas eran originarios de Arabia Saudita, país aliado con los Estados Unidos.

El propio líder de Al-Qaeda, el fallecido Osama bin Laden, fue parte de un programa de entrenamiento de terroristas, o como eran llamados en ese entonces, “freedom fighters”, desarrollado por el gobierno norteamericano para combatir al ejército soviético en Afganistán. Años después, bin Laden utilizó dicho entrenamiento para llevar a cabo los atentados en suelo estadounidense. Un caso de retribución en contra del gobierno norteamericano, en donde los más afectados fueron personas inocentes, tanto en el Medio Oriente, en donde desde 2001 han muerto cerca de medio millón de civiles como consecuencia de la invasión, así como en los propios Estados Unidos.

El caso de Salvador Allende y de Chile cobra cada vez más importancia en el marco de nuestra perspectiva histórica. El intento de desestabilizar al primer presidente socialista electo democráticamente en el mundo, pintó de cuerpo entero el poderío que en ese entonces tenía el llamado “estado profundo” de los Estados Unidos.

A 46 años de distancia, es conocido ampliamente la participación que personajes como Henry Kissinger -a quien vergonzosamente se le otorgó un premio Nobel de la Paz- y el propio ex presidente norteamericano Richard Nixon (quien ordenó a la CIA que “hiciera gritar” a la economía chilena con el fin de desestabilizar el gobierno de Allende) tuvieron en financiar y alentar el golpe en donde el genocida Augusto Pinochet terminó por usurpar el poder en el país sudamericano.

También es ampliamente conocido como el fallido experimento neoliberal tuvo su laboratorio primigenio en Chile, mediante la importación de los tristemente célebres “Chicago Boys” por parte del régimen golpista, proceso relatado a detalle en el excelente libro de la analista Naomi Klein titulado “La Doctrina del Shock”.

En medio del declive del poderío e influencia del régimen imperial encabezado por Trump, no hay que dejar de recordar a los inocentes fallecidos durante los ataques del 11 de septiembre y subsecuentes e ilegales guerras en Irak y Afganistán, pero tampoco las decenas de casos de intervención en países como Chile (en donde fallecieron al menos 40 mil personas durante el brutal régimen militar) y decenas de otras naciones soberanas que intentaron ser aplastadas, en mayor o menor medida, por las fuerzas armadas de la autoproclamada “policía del mundo”.

Allende vive.

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