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¿Podemos y debemos contribuir con nuestra experiencia de vida diaria esperando un futuro mejor para nuestros niños?Internet

“Vuestros hijos no son vuestros, son los hijos y las hijas del anhelo de la vida por perpetuarse… Llegan a través de vosotros, mas no son realmente vuestros. Y aunque están con vosotros no os pertenecen… Sois los arcos para que vuestros hijos, flechas vivientes, se lancen al espacio.” Jalil Gibrán.

Hace unos días nos encaminábamos rumbo al Centro Cultural Universitario, aceptando la amable invitación a un evento de libros, La Fiesta del Libro y la Rosa de la UNAM, supongo que muchos de ustedes fueron…

Me acompañaba mi hijo, como buenos proletariados que somos,  tomamos el metrobús y nos fuimos todo Insurgentes, mirar la ciudad siempre será un deleite; en esta ocasión me pregunta Luis, así se llama mi vástago… ¿Oye mami y si saludo a la gente, crees que me  contestarán el saludo? Inténtalo, dije yo, nada pierdes con hacerlo. Bueno, haré un experimento social y veamos qué sucede, contestó.

Los que conocen la Ciudad de México saben que la distancia  en  avenida Insurgentes  para llegar hasta nuestro destino es muy larga, tomando en cuenta que subimos al metrobús en el paradero de Buena Vista y el “experimento” comienza a partir de Revolución…

Fue un recorrido plagado de emociones diferentes, pasando por estados de ánimo iguales, la contestación del primer saludo fue motivo de euforia y de sentir el corazoncito henchido de alegría… darse cabal cuenta de la realidad que nos aqueja impacta, en tremendo recorrido solo NUEVE personas contestaron  el saludo, de entre cientos que  vimos, solo nueve tuvieron la amabilidad de hacerlo, las mismas que sonrieron y reflejaron lo que su ser contiene, la gran mayoría se limitaba a mirar, algunos con buena cara pero denotaban su vergüenza a levantar la mano para contestar el saludo, otros  con extrañeza miraban para otro lado, algunos más  molestos, pero  hubo uno en un coche, este de plano al ver el saludo subió el vidrio de su ventana…

Lo peor sería que este hecho es el que marca de manera drástica todo el experimento, pues afectó de mala manera, dolorosa,  la actitud de mi hijo, hice como si no pasara nada y lo invité  a continuar con la esperanza que olvidara lo ocurrido, seguimos en camino y algunos más se sumaron al saludo y al intercambio de sonrisas, entre ellos estaban los de una promoción vestidos de superhéroes, esto aminoró y suavizó la situación…

Ayer precisamente  comentábamos  lo ocurrido, pues yo había prometido escribir sobre su experimento social, para saber  la opinión de los lectores respecto  a vivir una situación semejante, también en nuestro recuento  caímos inevitablemente en la pregunta recordando al señor que groseramente cerró su ventana…

“Creo que este señor debe tener una vida miserable para ser tan amargado y malo… No entiendo por qué a las personas les cuesta tanto levantar la mano y contestar el saludo de un niño, además iba en un autobús, ¿qué podía hacerle? ¡Solo tengo diez años!...  Otra de las cosas que también me di cuenta que fueron siete los jóvenes, y más las chicas, que me saludaron y solo dos señoras… ¿Cuándo creces pierdes la capacidad de ser feliz mamá? ¿Por qué a las demás personas les daba pena contestar aun cuando se notaba que si querían? Otros solo miraban con cara de incredulidad y muchos se sentían incómodos…  me di cuenta cuando  en los semáforos nos deteníamos  y parecía que decían ya vete no me mires…”

No sé a ustedes, pero la pregunta que me hizo me dejó pensando… ¿A medida que crecemos perdemos la capacidad de ser felices o solo nos da miedo mostrar un poco de vulnerabilidad con los demás?

¿Cuando contestamos un saludo en la calle es pura cortesía o de verdad le deseamos un bue día a quién lo emite?

¿Dónde  se marca la frontera de un ser humano que disfruta su día, su momento  a otro que solo va por la vida con mala cara esperando el final?

¿Hasta dónde somos responsables de la felicidad de nuestros hijos, y de los niños que nos rodean?

¿Mostramos simpatía, cariño o misericordia solo cuando vemos imágenes de niños sufriendo en Facebook o en twitter?

¿Nos percatamos que la cotidianidad también  contiene momentos que pueden hacer reflexionar, pensar, sentir o lastimar a un niño?

¿Cuál es el papel de cada persona y cada familia para superar las crisis a diario vividas en nuestra sociedad?

¿Podemos y debemos contribuir con nuestra experiencia de vida diaria esperando un futuro mejor para nuestros niños?

¿Tenemos en cuenta que clase de personas queremos formar, la labor educativa como padres la tenemos clara?

Preguntas puede haber muchas, y ustedes queridos Divagantes podrán formular muchas más… en la celebración del DÍA DEL NIÑO ¿Cuál es nuestra contribución para evitar la contaminación prematura del pensamiento infantil?

¿Podemos seguir mirando con  la curiosidad, admiración  y sorpresa de un niño lo que el mundo nos ofrece?

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