Lo que López Obrador necesita de manera urgente

Ataque en bar "Caballo Blanco" en Coatzacoalcos
Escenas cono  el  ataque en bar "Caballo Blanco" en Coatzacoalcos deben desaparecerCuartoscuro

El proceso de creación, reclutamiento, entrenamiento y despliegue eficaz de la Guardia Nacional ha sido  lento

Independientemente de la perspectiva de quienes analizan la realidad del país y en particular el gobierno de López Obrador, ya sean críticos, adversarios o simpatizantes, todos coinciden en que si este no logra contener, controlar y bajar los índices de inseguridad y violencia, todo éxito que pueda obtener en los distintos rubros de su administración será poco para modificar la consideración de que habrá fracasado.

El propio presidente lo sabe. Ya sea en las conferencias matutinas o en su primer informe oficial de gobierno, admite que si bien los programas sociales avanzan, la economía se mantiene estable, se trabaja con empeño en los sectores salud y educación (el sector cultura es aún una incógnita, aunque claro, es usualmente lo que menos importa en México) y se muestra orgulloso del combate a la corrupción como parte fundamental de su gobierno, admite y sabe que en el tema de la inseguridad y la violencia las cifras no le favorecen y que se trata de su principal desafío.

El proceso de creación, reclutamiento, entrenamiento y despliegue eficaz de la Guardia Nacional ha sido lento. Los Estados y municipios reportan la infiltración de las policías locales. El ejemplo de Sonora como el Estado donde se realizará un programa piloto en que militares ocuparán los cargos de seguridad para “depurar” a la policía, es una evidencia contundente.

Por el bien del gobierno, pero sobre todo de la sociedad mexicana, es deseable que esta prueba piloto para la depuración policiaca funcione, que la Guardia Nacional empiece a arrojar resultados, que los programas sociales y educativos tengan un efecto positivo en la atención de las causas que detonan el fenómeno de la violencia.

Los adversarios, aunque moralmente derrotados (y físicamente ardidos), no cejarán en su empeño de tratar de obstaculizar el gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación. Los críticos oscilarán entre el análisis seco de los datos y la contextualización y consideración de tiempos; es decir, entre críticos “objetivos” y propositivos. Los simpatizantes continuarán entre la esperanza y su cotejo con la realidad confiando en que el tiempo más temprano que tarde dará la razón al nuevo gobierno.

La urgencia para López Obrador y su gobierno, lo que necesitan, es impedir que sucedan escenas horrendas como la de Coatzacoalcos, Veracruz, que retrotraen a los peores tiempos del calderonismo, iniciador de la guerra en que ha estado inmerso el país. ¿Cómo lograrlo? Ayudan, pero no bastan, las reuniones matutinas de lunes a viernes del gabinete de seguridad. Es tiempo ya que la eficacia en este tema empiece a cerrar la brecha con el resto de los programas del gobierno. Entendiendo que esta condición de violencia es producto de una inercia arrastrada por lustros, hay que ir acotando el tiempo de espera a la solución de los problemas. Sólo así se mantendrá la confianza en el nuevo gobierno y su presidente.

0
comentarios
Ver comentarios