Mirreynato y disidencia: el pulso del bloque de gobernadores

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Los gobernadores se reunieron en Morelia.Cortesía

En el caso de Michoacán, Colima y Nuevo León, la opinión ciudadana se ha inclinado hacia Morena según los ejercicios metodológicos

Una crónica de los eventos que se han suscitado en nuestro México contemporáneo, ha sido el fenómeno que observó el crecimiento de las malas prácticas de la corrupción, el dispendio, la desigualdad, las excentricidades, y una vida llena de frivolidades de una clase política que se acostumbró a vivir bajo el flujo de la bondad que brindó el sistema durante décadas.

Ese clima, estuvo dominado por los años más maravillosos del PRI, PAN, y algunos otros estados que adoptaron la idea de sobrevivir en el Mirreynato. Esa concepción, me hizo recordar la narrativa de Ricardo Raphael, un periodista investigador que describió las formas de un sistema que relativamente se despachó una convivencia llena de lujos y abundancia; asimismo, “Los Juniors de Poder”, una lingüística de Francisco Cruz Jiménez, que narró los capítulos del núcleo familiar que convivió con servidores públicos, gobernantes, diputados, y cuanto más que, con beneplácito, llegó a convertir un esquema clientelar.

Precisamente esa premisa fue la sinopsis que observamos apenas unos días en el que un grupo de gobernadores disidentes se reunieron en el Estado de Colima, a fin de seguir fraguando una columna que en términos políticos, sea el contrapeso del presidente Andrés Manuel López Obrador. Quizá, eso, no cause tanta sorpresa ya que desde hace décadas el Tabasqueño ha acumulado un número sustancial de detractores que han pretendido oscilar y denostar con todos los mecanismos e instrumentos de manipulación mediática; no han podido, ni podrán, porque la legitimidad y respaldo del presidente es altísima.

Esa excesiva encrucijada, los ha llevado a reunirse periódicamente; sin embargo, más allá de las cuestiones políticas y de las conspiraciones, los mandatarios mostraron toda la capacidad entre lujos y excentricidades en el protocolo de viaje. Lo hacen bajo una logística que mostró el desfile de decenas de camionetas y aeronaves privadas que, fue precisamente, uno de los elementos que exacerbó a la opinión pública ante los grandes contrastes que en particular, existen en varios estados en el que la marginación enmarcó aquel discurso que sobresale de la simulación de distintos personajes que pretenden mostrar un rostro que, de por sí, acarreó un desgaste por la enorme popularidad del presidente López Obrador.

Ese estereotipo, fue justamente el que inspiró a millones de mexicanos a optar por el cambio bajo el liderazgo de un movimiento social que hizo valer su capacidad de convocatoria en todo el territorio nacional. Entre la inmensa sociedad que sufragamos para abrir paso a la nueva transformación del país, detectamos o hay suspicacia de que tal vez la agrupación de gobernadores sea una cortina de humo para ir orquestando un bloque que adhiera a los detractores de AMLO. O tal vez también, es posible afirmar que, debido a la baja popularidad de muchos de los mandatarios, una de las direcciones es precisamente el reto de las elecciones del 2021, en el que Morena arrancará con el partido a vencer.

Por ejemplo en el caso de Michoacán, Colima y Nuevo León, la opinión ciudadana se ha inclinado hacia Morena según los ejercicios metodológicos, con figuras cuya nitidez se consolida con el paso del tiempo preelectoral; asimismo, sobresale que estos tres gobernadores, se han situado en los últimos lugares de aceptación en sus respectivos ambientes. Entonces, hay una lógica que concuerda con las coyunturas descritas. Al igual, en teoría, coincidieron en lo que denominan ellos: inequidad en la asignación de los recursos públicos a través del convenio de Coordinación Fiscal. Ante ello, respondió a los dichos que vienen afirmando que la desobediencia gubernamental, será el ingrediente especial para pretender obstaculizar el avance sistemático de morena a más territorios. Tal vez, se trate, de la unión desesperada de una coalición variopinta que, al final de cuentas, no terminará de cuajar, porque curiosamente el experimento más cercano que destruyó Ricardo Anaya, será la emulación con miras al ejercicio 2021.

En cuanto al panorama y a la supuesta organización de los gobernadores, hay que remarcarles que, en estos momentos, la prioridad que se distingue en cada una de las demarcaciones, es el Covid-19. Sin embargo, parecen dispuestos a llevar la contraria en todas las decisiones que tome el ejecutivo; no obstante, sin importar alianzas, marchas, pronunciamientos, acuerdos, pactos, negociaciones, denostaciones, guerra sucia y todos las acciones que pretenden romper con la legitimidad del presidente López Obrador, serán amorfas.

Muestra de ello, se vio el pasado sábado, donde muchas caravanas de carros de lujo, salieron a las calles en lo que parecía una sincronización de protesta de una clase social-política que a partir de hace mucho, ataca a rajatabla a Andrés Manuel. Y, eso, por supuesto que ni lo mueve, ni mucho menos lo inmuta; si comparamos las grandes movilizaciones desde la cuna de la corriente democrática en Michoacán, hasta el desafuero, el fraude de 1988 y 2006, se quedó corto con el enorme éxodo de millones de mexicanos hartos de los atropellos del esquema reaccionario.

Finalmente esos testimonios me hicieron recordar primero que los gobernadores en vez de andar derrochando el dinero, hubieran de implementar programas sociales en el combate al coronavirus; asimismo, vino a mi memoria, las fascinantes narrativas de Ricardo Raphael y Francisco Cruz Jiménez. El mirreynato: un capítulo rutinario de nuestro México contemporáneo; y una afrenta para millones de mexicanos que con incredulidad observamos una vida llena de lujos y egocentrismos que evanecían a las figuras de la clase política potentada.

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