La Boda Real (O “El mexicano malinchista”)

Pequeña anotación, este texto lo escribí ayer, por eso que en muchas partes utilizo el tiempo futuro y no el pasado.

 

En conmemoración por el enlace matrimonial entre el Príncipe William de Gales y “Kate” Middleton es que decidí escribir esta columna. Pero no exactamente por qué me interese de sobremanera o  esté íntimamente obsesionado  con la Familia Real de Inglaterra y con sus dimes y diretes, más bien redacto esto porque me llama de sobremanera la atención que ha puesto el pueblo de México en este evento.

 

La Familia Real inglesa es, a mí parecer, la más famosa y tradicionalista de todas las monarquías que todavía quedan en nuestro planeta. Es digna, sin lugar a dudas, de ser estudiada por la antropología y la sociología. Las rígidas reglas que rigen sus costumbres contrastan en gran medida con la actualidad y más importante aún, con lo que sucede a su interior. Es verdad, Kate llega a darle un nuevo aire de frescura y espontaneidad a la aparente inexpresión de la cara de la Casa Real de Windsor. Se le desea a la pareja toda la buena suerte y felicidad del mundo…

 

Pero... Esta boda ¿qué demonios tiene que ver con los mexicanos?  Todo mundo está emocionadísimo por que van a transmitir la boda. Programas especiales para ver la boda, programas especiales para conocer la historia de la Familia Real, cápsulas, vaya, de todo han producido para este evento… Pero ¿así como que pa’ qué?

No es como que México haya sido colonia de Inglaterra como lo fue Estados Unidos, ni que tengamos importantísimas relaciones financieras o políticas con este país como las tienen España, Francia y demás países europeos. Aún así, habrá varios mexicanos que estén pegados a la tele o a Youtube y su Royal Channel, prestos a seguir a las 3 de la mañana la Boda Real. Y definitivamente varios twitteros estarán retweeteando lo que ponga la cuenta oficial (@BritishMonarchy), y otros cuantos andarán siguiendo las noticias en tiempo real de la Boda del Siglo en Facebook. No dormirán sólo para seguirles el paso a William y a Kate. Se desvelarán para poder criticar a gusto el vestido de novia. Estarán adormilados todo el viernes sólo para poder observar de primera mano la protocolaria ceremonia religiosa

 

Me podrán decir, queridos amigos, que la gran atención que recibe esto es porque es un gran evento noticioso. Si, si, lo sé muy bien, en el mundo periodístico esto sí tiene una relevancia (razón por lo cual yo si veré la boda, además de que sufro de insomnio, y pues no tengo nada mejor que hacer a las 3 de la mañana), pero ¿y el resto de los mexicanos?

 

Pues mi explicación es sencilla. Habrá quienes sigan esa tendencia sospechosista y conspiracional que dice que la amplia cobertura por parte de las televisoras es porque quieren distraer la atención de temas como la Ley de Seguridad Nacional. Yo no apoyo esto. Mi teoría es: LOS MEXICANOS SOMOS UN PUEBLO DE PAN Y CIRCO (más circo que pan, sin lugar a dudas), y además SOMOS UN PUEBLO MALINCHISTA.

La boda real es sirve de entretenimiento, de circo, para los mexicanos, pues les permite soñar con sus vidas de color de rosa donde todos son príncipes o princesas, y viven una vida lejos de las preocupaciones de los mortales, y esto es algo que las televisoras utilizan a su favor, para ganar más rating. Pero lo más preocupante es que muchos mexicanos estarán hablando mañana de la bonita sonrisa de Kate y de cómo el Príncipe William se “veía guapísimo”. Nadie estará hablando de los muertos en México o de la ineptitud e ineficacia de la clase política, porque “osea GOEY, son William y Kate GOEY, son acá, la realeza de Inglaterra GOEY” y pues la realeza de Inglaterra es más importante que lo que pasa en un país tercermundistas de indios flojos y flatulentos, ¿verdad? (Habrá que recordar que los presentadores de Top Gear que dijeron esto son ingleses, nomás digo…)

 

Es una pena que los mexicanos se preocupen más por una boda de unas personas que jamás en su vida conocerán y que no tienen nada que ver con su país, pero pues, así son los mexicanos… Malinchistas y con ganas de mucho circo… Triste

 

Los dejo como siempre con una invitación a que me digan sus comentarios, críticas y observaciones aquí mismo o en mi Twitter (@Mornie_Aran) donde con mucho gusto les responderé.

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