Columnas

#LaInfiltradaSoyYo: el origen de la ruptura entre feministas que “agradece” AMLO

'Antigrita'Graciela López / Cuartoscuro

Son casi 14 activistas quienes han manifestado tener miedo por la persecución del Estado Mexicano

Han subestimado a las feministas. Después de semanas tensas por la toma de las instalaciones de la CNDH, el presidente encontró una salida para desacreditar el movimiento de activistas más creciente en todo el país con la alternativa del discurso del enemigo.

Es probable que esta columna no guste al presidente o es probable que ni siquiera la lea, pues en su análisis de opinión donde coloca a los columnistas más “golpeadores” no hay mujeres - tal vez porque no nos lee y no nos escucha, dice lo que dice-.

Mientras engrosan la lista de “feministas infiltradas”, las asesinadas se multiplican por 11 al día y a ellas no las investigan. Ojalá a Jessica le hubieran intervenido el celular para encontrarla antes de que su agresor en Michoacán la matara, así como lo hacen con los celulares de las feministas en la Ciudad de México.

El origen de las supuestas infiltradas de la derecha opositora que fueron reveladas por Andrés Manuel López Obrador como parte del movimiento feminista es la Okupa ex CNDH.

Una inminente ruptura entre el Bloque Negro, víctimas y madres, el colectivo Ni Una Menos y la señora Yesenia Zamudio, madre de María de Jesús Jaimes asesinada por su propio profesor del IPN, fue el origen de las supuestas infiltradas”.

Resulta que a raíz de la toma, la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, abrió una mesa de negociación que según otras madres de víctimas que han protestado durante el último mes, fue acaparada por la señora Zamudio y la colectiva Ni Una Menos, formada también por ella.

En la negociación, entregaron un pliego petitorio que según las activistas del bloque negro, fue redactado por un “asesor jurídico” vinculado con Yesenia llamado Víctor Caballero.

Sorprende que sea un hombre el que a petición de Yesenia, se encuentre “liderando” las mesas de negociación con Olga Sánchez Cordero, cuya legitimidad está totalmente perdida después de que más de 30 colectivos feministas hayan denunciado que Yesenia Zamudio no sólo hizo lo que nunca se hace ni entre los más bajos: traicionar a las suyas al exponer sus nombres, datos, teléfonos celulares e información de entidades de origen.

López Obrador se ha atrevido una vez más a desacreditar a las feministas porque al interior de la CNDH, las madres y las activistas pidieron a Yesenia Zamudio que rindiera cuentas sobre los donativos que recibió para la toma -de los que las víctimas no vieron un sólo peso-, cuestión que desató su ira y la llevó a cometer graves excesos.

No fue únicamente decir cosas como que a las mujeres “por eso las matan”, durante el evento de la “Anti grita”, es algo peor. Yesenia Zamudio abrió la información con dato y seña de las activistas más asediadas por el gobierno: las del bloque negro.

Entregó a Sánchez Cordero todo un directorio en el que mezcló sus problemas personales con una responsabilidad inédita que fue el feminismo el que le dio. Zamudio ha sido irregular en varias afirmaciones pues por una parte, afirmó en sus cuentas de Facebook que había infiltradas de Morena adentro de la CNDH, después dijo que no eran de Morena sino de la derecha, cuando ella misma fue la primera en pedir la renuncia de Rosario Ibarra. Además de todo, a las propias feministas les cerró el paso para desarrollar las peticiones necesarias y construir una recomendación desde el movimiento para delegarlo en el supuesto litigante que está vinculado con el movimiento zapatista.

El asunto no es si Víctor Caballero es buen o mal abogado, el asunto es que fue Zamudio quien brindó una lista de feministas directamente a Gobernación y que teniendo a más de 2 abogadas capaces y autónomas, que han defendido a víctimas y luchado por años, sea un hombre ajeno al movimiento a quien se le dio el acceso directo para “representar” una causa que solo pertenece a las víctimas, sus familias y las mujeres.

Está equivocado el presidente si cree que una sola persona puede desvirtuar el movimiento feminista mexicano. Presidente: no hay infiltradas, hay mujeres asesinadas. Deje Usted de poner atención a las mujeres que no son de la simpatía de la señora Yesenia Zamudio pues su caso merece justicia pero todas las activistas merecen protección y las más de 11 asesinadas al día también merecen verdad y sentencias.

POR CIERTO. Son casi 14 activistas quienes han manifestado tener miedo por la persecución del Estado Mexicano. Varias de ellas, feministas de acción directa que han marchado por 10 años o algo más, desde que las madres arroparon a Irinea Buendía en la búsqueda de justicia para su hija, Mariana. Si la Secretaria de Gobernación da por sentado los dichos de Zamudio y enfocan sus energías en perseguir a las 14 en vez de atender las demandas colectivas, estará cometiendo un gran error.

https://www.facebook.com/1846114713/posts/10214684053335419/?extid=IAqoausyYDvZQWm7&d=n

Gobernación debe comprender que sus negociaciones no serán ya efectivas pues Yesenia Zamudio no es un canal de comunicación con las víctimas. Aunque su caso debe ser resuelto por la memoria de su hija, por ser ella quien merece justicia, la relación entre feministas y Zamudio se ha roto. Ellas seguirán marchando y luchando en un espacio donde no sean vendidas ni exhibidas a la primera oportunidad de contacto con el poder. Ayer, Yesenia invitó en sus redes sociales a una próxima mesa y lo que recibió fue reclamos: acusar ante el Gobierno a las activistas que no la obedecen en las intenciones corporativistas con las que ve el feminismo es, prácticamente, una sentencia de muerte. Ojalá que a ninguna de ellas le pase absolutamente nada en días próximos, pues podría desatar una furia creciente contra las instituciones y una carga a la conciencia de la madre que pudo abrir la puerta a muchas víctimas pero decidió utilizar al gobierno para perseguir a sus enemistades. Lo más triste, es que todas las activistas filtradas en esa lista son víctimas o familiares de víctimas. Serán bloque negro pero derecha o partidistas, nunca. De eso, certeza tiene esta columna.