Prensa heroica contra AMLO, el histórico: ¿quién es la piedra, quién el cántaro?

AMLO descalabrado
“Si el cántaro da en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro”. En principio la piedra sería el gobierno y el cántaro el periodista. Pero a veces, nos consta, el cántaro es el poderoso y la piedra el reportero... ojalá nada se rompa ya en MéxicoInternet

En la mencionada historia, Réquiem por un campesino español, Ramón J. Sender narra que “en aquellos días el zapatero estaba nervioso y desorientado”.

Cuando le preguntaban qué le preocupaba, el zapatero solo decía: “Tengo barruntos”.

Solo barruntos, qué cosa tan terrible.

“Barrunto”, dice la RAE, es “la acción de barruntar”.

¿Y qué significa “barruntar”? Respuesta: “Prever, conjeturar o presentir algo por alguna señal o indicio”.

Según el Diccionario de la lengua española, “barrunto” también quiere decir “noticia”.

Vaya noticia la que hoy nos ha dado Raymundo Riva Palacio en El Financiero; es una información producto de de los propios barruntos del citado columnista: que él, como buen periodista heroico que es, está obligado a enfrentar a AMLO.

Desde el título de su columna —“Frente a Andrés, sin favores ni temores”—, Raymundo se nota, como el zapatero de Ramón J. Sender, “nervioso y desorientado”. Pero eso sí, decidido.

Tiene barruntos el señor Riva Palacio, ni duda cabe.

Le preocupa que la altísima popularidad de Andrés Manuel vulnere a las instituciones nacionales. Juro que más o menos eso es lo que dice don Ray.

A Raymundo lo que más le angustia es que todos terminemos reaccionando con temor frente a López Obrador: “El videoclip donde varios miembros del Consejo Mexicano de Negocios buscaron congraciarse con López Obrador a días de la elección presidencial y la sumisión de varios medios y comentaristas ante el candidato triunfador, habla de cómo han preferido doblarse antes que incomodarlo”.

Barruntos, puros barruntos de don Raymundo:

√ “Hoy en día, nadie va a vencerlo (a AMLO) con ideas y argumentos, pero la claudicación no contribuye a enriquecer el debate”.

√ “El silencio cómplice o el miedo ayudan a la instauración del autoritarismo, que facilita un poder absoluto como el que tendrá López Obrador”.

√ “Hay que discutir posiciones y confrontar ideas en la arena pública que luchen contra percepciones construidas sobre las realidades alternas, sofismas o medias verdades, que se anidan en las redes y los medios convencionales, para contribuir también a un mejor gobierno”.

√ “Dar la batalla en este campo es una obligación de todos, para que la nueva realidad mexicana no sea deforme ni disfuncional”.

En ese sentido, Riva Palacio está dispuesto a encabezar la lucha de las ideas contra el gigantesco poder de AMLO.

Ray nos recuerda a sus lectores que sus únicas armas para limitar a López Obrador son las del periodismo.

Por esa razón, el columnista de El Financiero termina su llamado a la guerra periodística contra AMLO citando “el credo de Adolph S. Ochs, escrito en 1896 poco después de adquirir The New York Times: ‘El objetivo es dar las noticias… imparcialmente, sin favores ni temores, sin importar partidos, sectas o intereses, para hacer de sus columnas un foro de consideración de todo aquello de importancia pública’. No es una mala idea para la era de la cuarta transformación de la República”.

Me encanta el periodismo heroico. Más si va a enfrentarse a un personaje como Andrés Manuel que se siente —con méritos de sobra, por cierto— de verdadera trascendencia histórica.

Espero que Raymundo no tome mi escrito como una burla a sus poses de héroe de la libertad de expresión… juro que estoy de acuerdo con él: bien hará el periodismo mexicano es no reaccionar con temor ante un presidente poderoso como pocos ha habido en muchas décadas.

Cuenta Ramón J. Sender que había quienes se burlaban del zapatero con barruntos. Este personaje, definido como librepensador a medias, por cierto —don Raymundo ejerce el libre pensamiento de tiempo completo—, un hombre de caderas anchas, como todos los de su oficio, respondía a los criticones con un sabio refrán popular:

“Si el cántaro da en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro”.

Para el narrador, esto es, para Ramón J. Sender, “esas palabras misteriosas no aclaraban gran cosa la situación”.

La verdad sea dicha, la misteriosa columna de Raymundo en la que habla de enfrentarse a AMLO “sin favores ni temores” tampoco aclara nada. Estoy de acuerdo con él, pero…

Le sucede al columnista de El Financiero que —más o menos como le pasó al zapatero—, por haber estado toda su vida esperando la gran guerra periodística de las ideas contra la amenaza del poder absoluto, cuando siente que la misma al fin ha llegado, no sabe qué pensar ni qué hacer.

En fin, ojalá que tantos periodistas heroicos como van a aparecer —Raymundo no es el único— logren su objetivo de limitar el poder presidencial de AMLO sin convertirse en estorbos al nuevo gobierno.

Y ojalá que el presidente histórico que será López Obrador se olvide ya de sus habilidades pugilísticas cada vez que le moleste la crítica de algún periodista.

Porque a AMLO nadie lo va a cuestionar para joderlo ni tampoco por encargo de la mafia del poder, que ya ha sido derrotada. Se le va a criticar para ayudarlo, y así debe entenderlo.

“Si el cántaro da en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro”. Nadie debe olvidar esta expresión que, sin duda, no aclara nada porque nunca se sabe en las disputas quién es la piedra y quién el cántaro.

En principio la piedra sería el gobierno y el cántaro el periodista. Pero a veces, nos consta, el cántaro es el poderoso y la piedra el reportero.

Ojalá que durante el próximo sexenio cántaro y piedra, esto es, medios y gobierno, se mantengan a prudente distancia. Ojalá así sea, para que nada se rompa.

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