Los perfiles de las dictaduras en la globalización

Las dictaduras se han globalizado, ampliado y tecnologizado en lo que va de este siglo y los 40 años finales de la pasada centuria.

 

Hoy existen dictaduras en los medios de comunicación, en los círculos financieros globalizados, en las formas de comercio y, desde luego, en el ejercicio del poder público.

 

La “d” romana o llamada “Dictadura Constitucional”, donde los cónsules elegían al dictador bajo propuesta del senado. El Dictador no podía declarar el estado de emergencia. Habitualmente se trataba de la conducción de una guerra (dictadura rei gerendae causa) o de la solución de una crisis interna ((dictadura seditionis sedabdae  et rei gerendae causa).

 

(Diccionario de Política de Bobbio y Matteucci)

 

En México la dictadura panista está frente a una guerra y una condición económica de emergencia y no sabe para que qué fue elegido.

 

La “d” moderna es algo totalmente diferente a la romana. La nazi en Alemania; la fascista en Italia; la franquista en España o la “d” en la Unión Soviética. Estas dictaduras estaban caracterizadas por represión, autoritarismo, falta de respeto a cualquier marco legal normativo en caso de ausencia de constituciones. Los perfiles de esas dictaduras, en las que se incluyen muchos países de los que hace 25 años o un poco más eran llamados países en vías de desarrollo, eran el despotismo, el abuso del poder, la sustitución de la democracia real por la democracia simulada que permitía la permanencia indefinida en el poder del “dictador”.

 

Federico Arreola condena la actitud de un partido como el PT (que tiene como dirigente a Alberto Anaya quien caracteriza todos los perfiles de un dictadorzuelo) por haber felicitado al nuevo dictador de Corea del Norte.

 

Y me parece una crítica oportuna por lo que se puede derivar como un preventivo para el futuro de México a partir de la solución del proceso electoral que vivimos y que culminará el primer domingo de julio del 2012.

 

Trato de explicarme eso de las dictaduras en el momento actual de México.

 

Padecemos una forma brutal de colonialismo por parte de Estados Unidos, cuyas acciones han pasado de una estructura de intercambio comercial abusivo, facilitado por el TLC que les regaló sin ordenarlo y trabajarlo detenidamente Carlos Salinas, a una intromisión en territorio nacional de agentes de corporaciones estadounidenses con el pretexto de combatir al crimen organizado que pone en peligro a esa nación con la que tenemos 3 mil kilómetros de frontera.

 

Los dictadores de Estados Unidos, encarnados por las empresas transnacionales y por el poder político que se maneja desde las sombras, son peores para México que los coreanos que son un peligro constante para nuestra economía por la invasión de productos que de ellos tenemos en perjuicio de nuestro mercado interno.

 

Hablar de dictaduras en México, o de dictadores extranjeros que nos tengan sometidos económica y militarmente, hoy se justifica con la guerra fallida que el estado sostiene contra el crimen organizado, concretamente contra el narcotráfico como detonador de la conversión de sus miembros en secuestradores y asesinos a sueldo.

 

Felipe Calderón tiene los perfiles de un dictador, tanto de los aprobados por el senado romano, como de los autoritarios y despóticos. Simplemente no entiende razones. Convoca a diálogos de sordos sobre seguridad, reformas estructurales, transparencia en el ejercicio del gasto público y la realidad es completamente distinta a los propósitos que supuestamente tienen esas reuniones del presidente con la sociedad, las organizaciones civiles o los partidos políticos.

 

Puro bla bla bla.

 

Las matanzas siguen ensangrentando todo el territorio nacional a pesar de que hayan atrapado al operador y custodio principal del Chapo Guzmán. La corrupción campea con impunidad en el gobierno con la complacencia de los legisladores por encima de los discursos que la condenan y anuncian su combate. La dependencia con el dictador que es Estados Unidos para México aumenta en sus presentaciones militares, tecnológicas o represoras contra nuestros migrantes.

 

Contra esas dictaduras tendrá que luchar quien resulte triunfador en los comicios presidenciales del próximo mes de julio.

 

Ese es el punto del debate que Arreola convierte en una premonición de proporciones fatales para México en su condena a los sumisos petistas.

 

Por ahora somos esclavos de la dictadura perversa de quienes bajan de nivel el debate entre precandidatos presidenciales a acusaciones o deleznables tiempos perdidos en juzgar la capacidad de gobernar de un aspirante por un traspiés nemotécnico.

 

Los pobres no pueden seguir en esa condición marginal. El país no debe seguir decreciendo en sus niveles económicos, mientras una nación emergente como Brasil ya desplazó a Inglaterra del sexto lugar entre las economías más sólidas del mundo, desde que llegó Vicente Fox al poder, hasta la guerra fallida de Felipe Calderón, vamos en caída libre y hoy quizá ya no estemos siquiera entre los primeros 20.

 

Esa es la dictadura que nos está matando desde hace doce años. La improvisación para gobernar, que cobija corrupción, despotismo y autoritarismo.

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