Ajedrez, disfraz gandalla de Anaya y le mientan la madre Margarita y Moreno Valle

Margarita Zavala
Graves errores del dirigente del PAN que van a hundir al panismoTwitter

La política es un ajedrez perverso en el que, en última instancia, siempre hay nada más dos jugadores.

En el PAN, por ejemplo, pelea Ricardo Anaya, en una de las posiciones del tablero, contra el resto de quienes aspiran a la Presidencia de México –Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala–, ubicados en la otra posición.

En el PRI, la misma cosa: el presidente Enrique Peña Nieto juega contra todos los peones con posibilidades de coronarse que tiene su partido (Osorio Chong, Nuño, Meade, Beltrones, Narro, Calzada, Ruíz Massieu, Ivonne); el peón o la peona que quede vivo o viva ganará.

La situación de Morena es idéntica: Andrés Manuel López Obrador se enfrenta a todos Los militantes de su partido, a los que tiene que obligar a no dejar de verlo como el único capaz de representarlos en el 2018.

En el PRD el juego se reduce a una negociación: la de Mancera contra los otros presidenciables, esto es, Graco y Silvano...

Y entre los independientes la disputa también es un juego de dos: El Bronco contra Ferriz, Castañeda y Noroña.

En el ajedrez, donde solo hay dos competidores, dijo Savielly Tartakover, “el ganador de una partida es aquel jugador que hace el penúltimo error”.

En la disputa panista por la candidatura presidencial creo que el penúltimo error lo ha cometido Ricardo Anaya.

Es tan grave la equivocación de Anaya que su derrota no se traducirá en la victoria de Margarita ni en la de Moreno Valle: será la derrota del panismo.

Si el presidente nacional del PAN piensa que le beneficia ser el protagonista central del TUCORA (Todos Unidos contra Ricardo Anaya), no tiene la menor idea del terrible problema en que están él mismo y todos los militantes panistas.

Anaya debería analizar la experiencia del  TUCOM, Todos Unidos Contra Madrazo, que a fin de cuentas significó la peor derrota del PRI en toda su historia: el poderoso partido se fue en 2006 al tercer lugar en las elecciones presidenciales.

Ahora, el PAN sin lugar a dudas tiene grandes posibilidades de ganar las elecciones de 2018.

Más que el empuje de Morena, la fuerza de los independientes o las estructuras del PRI, al PAN lo que podría derrotarlo es el propio PAN, es decir, lo que ya está ocurriendo por culpa de Ricardo Anaya, que insiste en ser al mismo tiempo aspirante presidencial y dirigente del partido.

El citado Savielly Tartakover no solo era un gran jugador de ajedrez, sino un hombre culto que creaba extraordinarios aforismos que, por ingeniosos, han sido llamados tartakoverismos.

Un tartakoverismo en especial el señor Ricardo Anaya debería analizarlo con seriedad: “Los desatinos están ahí en el tablero, listos para ser cometidos".

Las acciones generadoras de división panista ahí han estado siempre, listas para realizarse.

Y, ni hablar, Anaya ya hizo lo peor que podía hacer por su partido: pretender jugar con todas las ventajas a su favor.

Los aforismos son útiles siempre. Al parecer los inventó el griego Hipócrates. Uno bastante sabio es ese de que “la guerra es la mejor escuela del cirujano”. Grandes cirujanos mexicanos debe estar formando la guerra contra el narco...

Ricardo Anaya dirá, para defenderse, que es mejor el aforismo de Friedrich Nietzsche: “Lo que no te mata, te fortalece”.

Tendrá razón: al PAN lo fortalecerá volver a perder las elecciones presidenciales. Así sus militantes harán los cambios que el partido necesita para que no vuelva a presidirlo alguien que lo use solo para su propio beneficio.

Y es que, como dice el conocido aforismo de Chesterton, “a algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro”.

El joven Ricardo Anaya se ha disfrazado de mal competidor que no hace nada malo porque los estatutos lo avalan.

Ojalá no termine Anaya de demostrar que por dentro no era tan demócrata, que en el fondo de su esencia él era nada más un ganadalla, como tantos que ha habido en la política mexicana, pero que ya no engañan a nadie.

Es que los gandallas, como todos los mentirosos, recuerdo ahora el aforismo de Gracián, ni creen ni son creídos.

Anaya no se cree el cuento que se cuenta a sí mismo: el de que busca lo mejor para el PAN. Ni menos se lo creen Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala que ya le han mentado la madre en público, ¿o no es eso lo que hicieron, con buenos modales, en el noticiero de televisión de Carlos Loret de Mola?

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