De Cuotas de las escuelas y el rol de la familia en la educación

Leo, escucho, veo, en prensa escrita, radio, televisión, un odio incomprensible por la figura del maestro y de la SEP. Como en toda profesión, donde hay ingenieros, abogados, contadores, etc.,  buenos y malos, es lógico que también haya maestros que no cumplen con el perfil, y que si, están por favores, o amistades, y muchos de ellos, ni siquiera terminaron la normal o una carrera universitaria, son amigos del sindicato.

Pero no he visto columnas o artículos donde se felicite al maestro bueno, que estoy seguro es más de la mitad de "los malos". 

Ser maestro hoy en día es una tarea muy mal agradecida, la sociedad los percibe como unos "holgazanes" que se la "pasan" de 8 a 1 dando clases y que salen temprano, y tienen 2 meses de vacaciones. Y todo mundo quiere ser maestro, para pasársela "cachetona".

¡Qué lejos de la realidad estamos! Hoy el maestro tiene que estarse actualizando, día a día, y seamos honestos, si usted no sabe que hacer con sus hijos en verano, imagínese a más de 30 o grupos de hasta 50, donde lo menos que quieren hacer es estar sentados y poner atención.... ahhhhhh, pero es culpa del maestro que repruebe el alumno.

El maestro, después de que termina su horario de trabajo, debe que planear la siguiente clase, o puede ir a pararse frente al grupo sin conocer el tema, tiene que idear estrategias para que el alumno aprenda mejor, es supervisado constantemente, tiene que revisar exámenes, imagínese cuánto se tarda en revisar uno sólo y así se le va  el día, hasta llegar la noche. Y lo peor, los alumnos de hoy ya no son respetuosos como aún me tocó en mi época, donde era lo peor levantarle la voz al maestro. Hoy el alumno, insulta, menosprecia al maestro, y se lo dice en su cara. También tiene que lidiar con los padres, que no comprenden la labor, y culpan al maestro de la indisciplina de su hijo.

Y curiosamente, nadie voltea a ver al padre o madre de familia. Culpan al maestro de la falta de valores de los alumnos, como si el maestro viviera en su casa y le diera clases durante toda su vida escolar. La educación, viene de la casa; padre de familia ¿hace cuanto que no se sienta con su hijo (a) a hacer la tarea?, ¿va a todas las juntas de padres de familia? ¿Se involucra en las actividades de su hijo? ¿Se involucra en que la escuela esté en las mejores condiciones? Muchas de las respuestas serán no, no tengo tiempo, mi trabajo me absorbe, o simplemente, no me interesa. 

Hoy los medios de comunicación y la sociedad perciben a la escuela como una guardería, donde los van a educar, y no es así, la educación, los valores, el respeto hacia los demás, la tolerancia, etc., vienen de la casa y se refleja en la escuela. El maestro poco puede hacer –y lo intenta—con las horas al día que tiene, y más si es secundaria, o preparatoria que sólo está pocas horas. Eso es responsabilidad de los padres.

Luego, para colmo de males, el partido verde saca sus anuncios sobre las cuotas, y que di no a las cuotas, porque la educación es gratuita. Y vamos aclarando el punto.

El gobierno construye la escuela y paga a los maestros. Hasta allí vamos bien. Provee de bancas, salones, y de 2 botes de pinol y 1 escoba y 1 trapeador para todo el año para darle limpieza a la escuela (¿usted cree que eso alcanza para un año?). 

La escuela, como toda casa o inmueble, necesita mantenimiento, y hoy con la situación hasta necesita alarmas, y si hay climas extremos, refrigeración o calentadores. Esos no los provee el gobierno.

La escuela, de las cuotas que el partido verde le dice que no pague, se paga la luz, el agua, se arreglan baños, se compran alarmas, se impermeabiliza el techo, se reparan cristales, se arreglan los bebederos, las bancas que “plaquean” sus hijos etc. Eso no lo da el gobierno, o si lo llegara a dar, solo en elecciones, y de “plano” que sea muy amigo tuyo el de mantenimiento escolar, y si llega, llega demasiado tarde. 

Platiqué con un director de secundaria, que me explicó por qué tenían bancas tan feas: porque no hay más –me dijo—y  no puedes prestarte entre escuelas porque están inventariadas, nuestra única salvación son los padres que nos ayuden a repararlas, o las cuotas que ellos dan. ¿Ve los techos? Tenemos goteras, y cuesta mucho su mantenimiento, y no me apoyan. 

Ahora, en el caso de que el argumento sea "no pago cuotas porque no tengo dinero", pues ayude a la escuela, si sabe algún oficio, o puede reparar cosas, la escuela lo agradece mucho. Involúcrese en ella. Si no le gusta el aspecto de la escuela, involúcrese en ella, junte a los padres, límpienla, arréglenla, ahí es donde pasan sus hijos la mitad de su día.

Por eso cuando veo anuncios del partido verde y “di no a las cuotas”, me da mucho coraje y tristeza, cómo se ve que no saben lo que están diciendo,  y han de tener a sus hijos en escuelas privadas, y hablando de estas ultimas, sus altas colegiaturas, aun en ella y con ese pago, los padres le invierten al lugar donde su hijo (a) estudia. Y claro, se meten porque también están pagando una gran cantidad por la educación de sus hijos. 

¿Y en las escuelas publicas? 

Seamos mas conscientes de que el problema educativo, es de tres bandos: funcionarios, maestros y padres de familia, eso es básico. En vez de andar leyendo notas que sólo hacen que el rol de maestro se minimice más.

Luego el “famoso” examen universal que la mayoría reprueba, y aquí lanzo la pregunta: ¿de que le sirve al maestro sacar 10, si en su clase sus alumnos no aprenden? ¿Qué importa mas?: Un examen, o ¿que el alumno aprenda?, Yo no estoy en contra de las evaluaciones, son necesarias, pero no siempre la mejor calificación es la mejor persona. He visto genios de las escuelas, que ya estando en el ámbito laboral “truenan”, porque no saben cómo ser líderes. Creo que esta evaluación tiene que ser más que un resultado, una evaluación con más parámetros que incluyan capacitación, aprovechamiento escolar, por citar algunas.

Y si, soy maestro, y no de escuela pública, y estudio, y me esfuerzo, y también sigo estudiando, y no me alcanza el tiempo, pero se del rol tan importante que es maestro. Y estoy seguro que millones de maestros también tienen ese ideal, como hay otros millones que solo se sientan por el pago. 

Pero en vez de criticar, o ver aberraciones como “de panzazo” donde ponen al alumno como víctima del sistema, vamos involucrándonos como padres de familia (que también lo soy) en la educación de los hijos, primero desde mi casa, y que esos valores, los refleje en la escuela, para que el maestro se dedique a lo suyo: a enseñar conocimiento. 

Y en lo dicho, involúcrese, usted como padre, es pieza fundamental para que esto funcione. Si no se involucra, no se queje. Usted es corresponsable del éxito o fracaso de la educación en México. 

Gracias. 

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