Emilio, hijo de Tigre

Tomado de la mitología griega, cortesía del señor Eurípides:

 

Emilio, hijo de Tigre, consagra su vida a Artemisa, de ahí que permanezca casto, como corresponde a un adalid guadalupano. En su pureza se dedica solo a educar a la plebe desde la TV. Pero…

 

Algo sale mal, y la moral intachable de Emilio, hijo de Tigre, provoca un resentimiento enfermizo en Afrodita. Y esta, para vengarse, despierta en la madrastra de Emilio una pasión incontrolable e indefinible por su hijastro, que no es amor ni odio sino algo combinado y seguramente peor que esos dos sentimientos sumados.

 

Pero Emilio, hijo de Tigre, rechaza la pasión de su madrastra. Esta, entonces, por el desprecio, decide suicidarse, pero antes acude a las cortes a sufrir un castigo peor: el arresto antes de dar su testimonial.

 

Ya en la cárcel, de Santa Atenea Acatitla, la madrastra escribe en las paredes una acusación grave: culpa de su muerte a Emilio, hijo de Tigre.

 

Poseidón, nunca supimos por qué, se enoja y condena a Emilio al peor de los tormentos: perder una disputa de honor con Slim, consentido de Hefestos…

 

Y así sigue la próxima telenovela de Televisa basada en “Hipólito” de Eurípides que, desde luego, llevará este letrero antes del inicio de cada capítulo: “Cualquier parecido con las ambiciones de nuestros ricos y poderosos es total y absolutamente entendible”.

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