El (d)Efecto Duarte

Karime y Duarte
Existe la presunción de haber sido cómplices de Duarte y que Macías tenía en su poder un pasaporte falsificado, lo cual es un evidente delito.Internet

 

Para quienes quisieron ver que la captura en Guatemala de Javier Duarte tendría un efecto benéfico para el PRI y sus campañas políticas en Coahuila, Nayarit, Veracruz y el Estado de México, por un lado y, por otro, que perjudicaría a Andrés Manuel López Obrador, no fue así. Lo cierto es que, según se verá en las encuestas, esa aprehensión ayuda al Peje, aunque AMLO no quiera o no pueda reconocerlo.

La percepción que se impuso es que la captura de Duarte fue negociada: “me entrego, pero no tocas a mi familia”, o que su mujer, Karime Macías, lo ubicó a cambio de inmunidad. No hay evidencia ni de una ni de otra cosa. Lo único cierto es que el subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Alberto Elías Beltrán, aseguró que tanto Karime como demás familiares “están libres. No tienen ninguna situación de enfrentar la justicia mexicana, por lo que pueden moverse libremente en México y en el país que corresponda. No habrá ningún problema”.

Esto a pesar de que existe la presunción de haber sido cómplices de Duarte y que Macías tenía en su poder un pasaporte falsificado, lo cual es un evidente delito. Aquí no tiene que existir una denuncia porque se persigue de oficio, además, las mismas autoridades sabían de los prestanombres y el lavado. ¿Por qué exonerarlos a priori? La PGR, por esa flexibilidad legal, es la que alienta el sospechosismo.

The lost boys, esa generación perdida de Enrique Peña Nieto, tiene ahora que pagar sus excesos, su vampirismo en contra del erario, su enriquecimiento explicable. Peña Nieto, desfondado, desacreditado por los mexicanos, no tiene salida: combatir la corrupción (aunque él mismo sea señalado como corrupto por muchos ciudadanos) y acabar, en lo posible, con la impunidad (y eso incluye a su compañero de golf, el ex gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina). Andrés Manuel no lo va a reconocer, pero la táctica del presidente de Morena no puede convertirse en soberbia.

La captura de Tomás Yarrington en Italia, y de Duarte en Guatemala, no favorece políticamente a los candidatos del PRI. Alfredo del Mazo debe de reevaluar su campaña porque, diga lo que diga, una fotografía vale más que mil deslindes. Duarte es un defecto electoral para el PRI y aquellos que trataron de imponer la percepción, obcecada y embustera, de una relación entre el ex gobernador de Veracruz y Morena, más aún, de un amasiato financiero-electoral de Duarte con Andrés Manuel, fallaron estrepitosamente. La percepción caminó por otro lado.

¿SE ESTÁ VOLVIENDO LOQUITO RICARDO?

El “calumnista” ­–que no columnista–, Ricardo Alemán, en su obsesión en contra de Andrés Manuel López Obrador, calumnia con sus extravagantes mentiras y sus inexactitudes. Escribe hoy: “Y, a propósito, la joya de las estupideces provocadas por la captura de Javier Duarte, estuvo a cargo del dueño de Morena. AMLO dijo que el Gobierno federal convierte en ‘chivo expiatorio’ a Duarte. Es decir, según AMLO, Duarte es inocente. ¿Cómo entender tamaña estupidez?”.

Pues entendiendo la supina estulticia de Ricardo que lo delata cada día: en ningún momento y bajo ninguna circunstancia “chivo expiatorio” significa “inocente”.

 

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