Estibalis Chávez y su determinación de ir a la “boda real”

Muchos la han tachado de loca, ociosa o se han mofado de ella. A mí me parece, de una manera superficial, que la chica no está completamente en sus cabales. Sin embargo, no dejo de reconocer que existe algo admirable en la resolución de Estibalis Chávez de ir a la “boda real”.

Estibalis ha soportado una huelga de hambre por una boda de un par de sujetos parasitarios que ni siquiera son de su país y de alguna manera logró llegar a Europa y plantar cara a los ingleses, quienes la regresaron a España al no poder comprobar ingresos, ni carta de invitación a las islas. Y aun así, entre privaciones y vejaciones, esta joven mexicana sigue empeñada en cumplir su sueño de asistir a las inmediaciones de la boda real y entregar una pintura- que me parece feísima, por cierto- al matrimonio de príncipes.

Sin embargo, me pregunto qué pasaría si una persona como Estibalis, o cualquier otro joven mexicano aplicara tanta pasión y energía a una meta digamos un poco más loable que ir a una boda de la “realeza”.

¿Qué pasaría si Estibalis estuviera determinada a organizar un movimiento ciudadano o un partido político? ¿Si aplicara toda su energía en difundir información sobre los feminicidios en el Estado de México? ¿O si estuviera determinada a construir un monumento dedicado a los inocentes caídos en la guerra contra el narco en México?

Estoy seguro que de ser así, de que muchos mexicanos más incluyendo al que esto escribe y a los que lo leen tuviéramos esa determinación, no estaríamos sufriendo por la amenaza de una inminente de aprobación de leyes fascistoides como el ACTA o la LSN, ni soportando una guerra fallida que se contabiliza en decenas de miles de víctimas.

El problema de Estibalis sin lugar a dudas no es cuestión de su desbordado entusiasmo, sino de su enfoque.

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