El día después de la marcha

I

 

Luis está protestando en contra de lo que considera que es injusto, indigno e inmoral. Se considera valiente y comprometido. Ha leído en las redes sociales que los más grandes intelectuales de nuestro país felicitan a los jóvenes que “enfrentan la apatía” y hacen patente su descontento, más allá del simple comentario o la callada inconformidad. 

“Peña Nieto es un pendejo, corrupto y asesino”, “cobarde”, “Televisa está vendida al PRI”, “periodistas corruptos. Mienten todos”, “Abajo los monopolios. La riqueza es del pueblo”, “Slim, empieza a repartir, ahora te toca a ti sufrir” 

Luis termina afónico pero satisfecho. Siente lástima por los que no son capaces de hacerse presentes en la marcha y protestar igual que él. Seguramente están vendidos, como los periodistas, como los medios de comunicación, como los empresarios y todos aquellos que osen pensar diferente de él. Extraviados, vendidos, equivocados. 

 

II

 

Al llegar a su casa, Luis enciende el televisor. Se quiere relajar, está exhausto. Ser un revolucionario consume casi todas sus energías. Apenas 5 minutos después, su mamá le pide por favor que saque la basura. 

Luis explota ¡cómo se atreve! Él tiene una misión mucho más grande que esa o barrer la calle o leer un libro o investigar las propuestas de los candidatos (todos son iguales, excepto AMLO, dice, pero no es capaz de explicar lo que el mismo candidato de las izquierdas no tiene claro aún). Él es uno de los que protestan en contra de la corrupción, de la maldad, de la mentira. Luis no es más uno más. Forma parte de los justos, de los buenos, de los que dicen la verdad y de los que sí quieren a México. 

Discute pues con su mamá y sobra decir que este admirador del Che, no solamente no saca la basura, sino que ofendido e indignado (ad hoc a los tiempos que corren), decide refugiarse en internet. Continuará su lucha a través de las redes sociales, que representan su zona de confort, su espacio ideal.

 

Y desde ahí, vuelve a la carga bajo el pseudónimo “eljusticierovengador”: 

“Peña Nieto es un pendejo, corrupto y asesino”, “cobarde”, “Televisa está vendida al PRI”, “periodistas corruptos. Mienten todos”, “Abajo los monopolios. La riqueza es del pueblo”, “Slim, empieza a repartir, ahora te toca a ti sufrir” 

 

III

 

Luis sabe que 56 millones de pobres en México son una buena razón para clamar por un cambio y está absolutamente convencido que AMLO es el camino, la verdad y la respuesta. El candidato de las izquierdas repartirá equitativamente el dinero del Estado entre todos y eso significa que no será nini y tampoco un desempleado marginal. Por eso, entre muchas otras cosas más, López Obrador es diferente. 

Su familia votará por López Obrador, pero piensan exactamente igual que el señor Zúñiga, http://sdpnoticias.com/columna/8857/El_amoroso_neoliberal_Asi_no_Andres_Manuel y saben que el candidato de las izquierdas no tiene una varita mágica para resolver los problemas, que debe dar muchas explicaciones acerca de su estrategia amorosa y que la partidocracia detrás de él será un lastre tan pesado como el que más. 

Luis afirma que la democracia es lucha, protesta, manifestaciones, contingencia y desacuerdo. Sin embargo, ha luchado sin cuartel, desde hace tanto tiempo, que olvida que sin tolerancia, todo lo demás es anarquía.

 Luis no sabe qué hacer cuando deje de luchar. Tampoco le preocupa. Si gana AMLO él resolverá todo. De eso, él no tiene la menor duda

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