AMLO, mi gallo, se despluma. Ebrard al oportunismo

 La realidad es que el movimiento lopezobradorista vía MORENA no prende y la izquierda cada vez se nota más dividida y confrontada.

El principal líder de la Izquierda en México, la única opción real que se tiene, es sin duda Andrés Manuel López Obrador pero los retos que tiene de frente, más que las mafias del poder a las que se refiere, está en superar esos viejos esquemas en los cuales opera la Izquierda mexicana y que persisten.

En tiempos de definición, cuando hay que fortalecer la izquierda en México como una opción real, clara y efectiva, parece que nuevamente quedamos a deber y no logramos superar nuestros dogmas y perjuicios y acabamos, como siempre, divididos, confrontados y relegados.

La realidad es que el movimiento lopezobradorista vía MORENA no prende y la izquierda cada vez se nota más dividida y confrontada. Al interior de MORENA ya trascienden fuertes diferencias entre los principales allegados a AMLO que se disputan desde ahora la candidatura al DF del 2018, mientras que el PRD no acaban de limpiar el partido y las corrientes transitan entre un Miguel Mancera y un Andrés Manuel López Obrador, sin alcanzar definición y los chuchos, una de las corrientes más perniciosas del PRD y de la izquierda están teniendo una larga agonía. Por otro lado, está el intento de reaparición Marcelo Ebrard que desde el auto exilio hace escarceos para ver si puede regresar al país ya sin imputaciones legales por el asunto de la Línea 12 del Metro o el asunto de Iguala y reconfigurar su poder.

¿Cómo AMLO podrá conciliar los intereses de todas estas corrientes y personajes que se anclan en su popularidad y evitar, que como siempre entre ellos se hundan?

Algunos mal pensados comentan que la visita que realizó AMLO a Europa, entre otros objetivos fue la de refrendar su relación con Ebrard, un personaje considerado como uno de los mejores operadores políticos con los que ha tratado el tabasqueño y que algunos consideran como quien puede equilibrar y ordenar a todas las fuerzas e intereses que flotan en la izquierda y fortalecer al de Macuspana.

La relación entre AMLO y Ebrard tiene una larga historia, desde 1993, cuando AMLO sirvió para golpear a los opositores de Camacho en la búsqueda de la candidatura priísta y para que el entonces regente de la Ciudad y Marcelo Ebrard le demostraran a Salinas que ellos tenían control sobre líderes opositores muy activos como Andrés Manuel. La relación continuó desde entonces y en el año 2000 Andrés Manuel gana la Jefatura de Gobierno y desde ahí encumbra a Ebrard y lo convierte su sucesor en 2006 y en 2012, Ebrard le devuelve el favor y deja al tabasqueño libre por la candidatura presidencial del PRD.

Por eso hoy se dice que AMLO decidió viajar a Europa, para buscar a su gran aliado para que apoye a la reconstrucción de un partido que se le desmorona y de él mismo que no encuentra una agenda propia frente a una sociedad cada vez más compleja e informada.

En este contexto, AMLO se ha visto un tanto errático y en lugar de generar una agenda propia de la izquierda, ha preferido ir a todos los eventos que puedan sacar raja política aunque caiga en múltiples contradicciones con tal de alcanzar notoriedad. Igual se toma una foto con el Papa Francisco, contrariamente a la posición que manejaba cuando era Jefe de Gobierno y peleaba con la Iglesia; o se pronuncia en favor de la CNTE ante los paros que promueven sus dirigentes en perjuicio de los alumnos y aunque los mismos líderes de la CNTE no le hagan segunda, o demanda cancelar el proyecto del nuevo aeropuerto, o se lanza contra El Bronco, Silvano Aureoles, Graco Ramírez, Miguel Mancera, o revivir a Salinas para agarrarlo de sparring. En fin, hasta ahora ninguna de estas banderas ha pegado y pareciera que sólo da golpe de ciego para ver en cuál conecta de nueva cuenta con la ciudadanía.

Cómo resolverá AMLO la disputa que tienen Ricardo Monreal, Martí Batres y Claudia Sheinbaum por la candidatura a Jefe de Gobierno para el 2018. Cómo resolverá los conflictos que se presentan en la ALDF entre el líder parlamentario César Cravioto impuesto por Batres con las otras corrientes de MORENA y recuperar algo de control del órgano legislativo, sobre todo ahora que se discutirá el Presupuesto 2016. Cómo reconciliará el conflicto existente entre Batres y Marcelo Ebrard y las corrientes de éste que ya se empezaron a sumar a MORENA.

Por otra parte, cómo hará para que en estos pleitos no resurjan las historias de cada uno de estos actores y que acaben por hundir a la izquierda. Martí Batres tiene la historia de la Leche Betty y el tema de su titulo que presumió de la UNAM, Ricardo Monreal tiene historias, quizá no comprobadas pero que han trascendido, sobre todo de presunta vinculación de sus hermanos con el crimen organizado, el tema del esposo de Claudia Sheinbaum, quien también fue delegado en Tlalpan y apareció en los videos de Carlos Ahumada recibiendo fajos de dinero, al igual que René Bejarano, quien también fue secretario particular de AMLO y si bien hoy no aparece en el radar de MORENA pulula muy cerca de ellos como un buen aliado.

Antes que el gallo de la izquierda acabe desplumado por su base, sus aliados, Andrés Manuel tiene que hacer algo importante para sacudirse el lastre, superar las crisis tradicionales de la izquierda y apostar a una verdadera izquierda progresista que se convierta en una verdadera opción.

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