Puntos para Delfina Gómez, @delfinagomeza; para mejorar y ganar segundo debate

Delfina Gómez
Delfina Gómez tuvo un desempeño muy superior en el debate convocado por Loret en Televisa.Internet

 

El primer debate entre los candidatos a la gubernatura del Estado de México fue torpe y estuvo desanimado; empezando por el conductor del mismo, Javier Solórzano. La mayoría lo atribuye al anquilosado formato.

Gómez: sin articulación fluida, sin vigor, sin reacción inmediata, desaprovechando el abundante material a su favor que tiene a la mano. Del Mazo: ni fu ni fa, ególatra, muy priista, sentimentalismo peñista a flor. Vázquez: ya lo escribí alguna vez en 2012, conduciéndose como un robot japonés que repite y reitera como autómata obstinada, cínica, como “la vendedora más grande del mundo” (aunque se nota que se prepara para atacar, que para ello la compró Peña; curioso, robotizada también, estuvo a punto de ganarle la candidata “independiente”).

Y van estos puntos para a Delfina:

1. Dejar de usar tanto jodido adverbio. Terrible que se escuchan. Sobre todo, dos muy recurrentes en ella: precisamente, efectivamente. Puede eliminarlos o decir a cambio y/o combinar: en efecto, de verdad, en realidad,… (Que se manifiesten sus dos maestrías y profesorado).

2. Ensayar en voz alta y frente a otras personas de confianza (o sus asesores, si los tiene) o frente al espejo, para dejar esos titubeos medio temblorosos, medio temerosos. Lo puede hacer con poemas, cuentos o los fragmentos que quiera.

3. Responder de inmediato los ataques de Vázquez Mota y Del Mazo o de quien vengan, no aplazarlos; lo hizo bien con Carlos Loret (y si tiene algo que aclarar en relación a las acusaciones que le han hecho por su gestión como alcalde de Texcoco, que lo haga con detalle antes del debate; su liquidación y el 10% ya reiterados).

4. Utilizar el abundante material existente sobre la probada corrupción de la panista y el priista. ¡Si no es ahora, cuándo!

5. No dejar que el candidato del PRD le arrebate la bandera de ¡los logros de la Ciudad de México en tiempos de López Obrador! ¡Carajo, esto fue el colmo!

6. Lograr la imbricación entre su discurso público y cotidiano con la gente y su participación frente a la cámara y sus adversarios.

7. Dejar de lado (si tiene que ensayar, que lo haga) la actitud de humildad, modestia y “gente de pueblo” (aunque lo sea). Frente a los lagartos del PRIAN tiene que ser vigorosa, decidida, actuar sin temores.

Delfina Gómez tuvo un desempeño muy superior en el debate convocado por Loret en Televisa; se esperaba bastante más de ella en el primer debate oficial (aunque con Loret el encuentro fue menos acartonado que con Solórzano). Tiene talento, ha estudiado, es experimentada, las encuestas la ubican en primer lugar, tiene mucho material informativo a su favor. Entonces, que no tema; que se relaje y vaya adelante. Que la comunicación que tiene con la sociedad, con su pueblo, la impulse. La cámara no es más que una enclaustrada extensión hacia foro público que a final de cuentas también se expande a una plaza multitudinaria (curioso fenómeno, López Obrador, también persona de raíz popular y extraordinariamente combativo en la plaza pública, a foro abierto, se acartona en exceso durante los debates oficiales; y aunque es comprensible, se puede revertir con conciencia, preparación y ensayos).

A los adversarios de Gómez les precede un putrefacto bagaje de corrupción. Si Delfina cree en lo que representa, si vive lo que dice, tiene que salir a dar la cara convencida y fortalecida en la idea que puede ganar los debates y la elección. Tiene programa y le asiste la razón.

 

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