Del neoliberalismo al estatismo a modo

AMLO en conferencia de 19 de marzo 2020
AMLO en conferencia de prensa.Cortesía

AMLO a diario nos repite miles de veces que todos los males que aquejan al país son culpa del neoliberalismo, de sus predecesores, de sus adversarios y de la prensa vendida.


“Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento…”

“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”
Joseph Goebbels

Estamos como en un columpio, la propuesta del compañero presidente y camarada Andrés Manuel López Obrador nos está llevando de un extremo a otro: del neoliberalismo al estatismo. Ambos son igualmente extremistas y solo favorecen a una parte de la población, a quienes usan a cada uno de los sistemas para mantenerse en el poder. Es lo que los politólogos llaman:“la teoría de la herradura”.

Los proponentes de esta teoría explican las similitudes que existen entre ambos extremos y destacan el elemento autoritario o más precisamente totalitario que los caracteriza. Hoy destaco dos elementos clave de la estrategia de AMLO para hacerse del control político y económico del país: la propaganda (para controlar la agenda nacional y torcer la verdad) y el fortalecimiento de sus brazos de operación política y económica.

 

Propaganda

Como parte de su estrategia propagandística, AMLO a diario nos repite miles de veces que todos los males que aquejan al país son culpa del neoliberalismo, de sus predecesores, de sus adversarios y de la prensa vendida. De esta forma, todos los días reinventa y refina a un enemigo imaginario llamado “los conservadores”, grupo abstracto en el que cabe cualquiera que se atreva a no comulgar con su homilía diaria. Desde problemas generales y complejos, como la corrupción y la inseguridad, hasta otros más específicos, como el desabasto de medicinas o el huachicol, el presidente siempre señala como culpables a los conservadores (para los que usa una multitud de sinónimos como “los de arriba” o “fifís”).

 

La estrategia es transparente

En lo referente a su estrategia de operación, AMLO parece no tener empacho en siquiera tratar de ocultarla. Sobre esto, la conferencia mañanera del jueves 25 de marzo de nuestro líder espiritual no tiene desperdicio. En ella explica cómo está reconstruyendo el control clientelar que solía ostentar el PRI más rancio del siglo XX, aprovechando que la población está preocupada por el coronavirus y que no existe oposición.

En ese autoritarismo que lo caracteriza, descalificó a Legisladores del PAN y a la prensa que no le es afín, como el periódico Reforma, por oponerse a la reforma del Artículo 4 Constitucional para plasmar en la Carta Magna sus programas sociales como derechos, incluyendo la pensión a los adultos mayores, la pensión a niñas y niños con discapacidad, las becas para estudiantes de familias pobres y la atención médica y los medicamentos gratuitos (se puede apreciar en su conferencia)

 

La política clientelar

Lo cierto es que, como lo señala el diario regiomontano, la reforma al 4 Constitucional no son dádivas sino un instrumento clientelar que le permitirá coaccionar el voto de las clases más desfavorecidas. Tal como lo hacía el PRI, usarán el mismo brazo operativo que lleva los apoyos “directamente desde el presidente” para llevar también el recordatorio de cuándo y por quién votar. No sorprende la similitud de la estrategia dado que los operadores son los mismos, volviendo a su negocio de siempre resucitado por la 4T.

En esta conferencia también anunció la estrategia para que el Estado, o mejor dicho, AMLO, asuma el control del campo mexicano: el regreso de los precios de garantía, los cuales operará de manera discrecional en favor de los productores que ellos consideren apropiados. Esto se asemeja a lo que hacía la Conasupo, aquella empresa del Estado que ofrecía desayunos en las campañas del PRI y que controlaba el abasto de los productos básicos, empresa con la que se enriquecieron personajes como Carlos Hank González y Roberto González Barrera.

Para llevar a cabo esta estrategia designó al director de SAGALMEX, Ignacio Ovalle Fernández. Para quien no lo conozca, fue el secretario particular de Luis Echeverría, director del programa IMSS-Coplamar con López Portillo y ¡director de Conasupo en la administración de Carlos Salinas de Gortari! Así que no nos sorprenda ver a Ovalle Fernández como pez en el agua volviendo a su negocio de siempre resucitado por la 4T.

Dentro del equipo con el que Ovalle Fernández trabajó en Conasupo, destacan personajes como Raúl Salinas de Gortari, Juan Manuel Pasalagua Branch y Javier Jiménez Espriú jr. A este equipo lo recordamos, entre otras cosas, por haber comprado maíz contaminado, leche radiactiva contaminada por el desastre en Chernóbil y frijol chino que no servía ni para forraje ni para consumo humano.

Volviendo a la táctica propagandística de decir mentiras y repetirlas hasta que se hagan verdad, destaca cómo el presidente insistió en que él dio instrucciones de bajar la gasolina y el diésel para ayudar a la población. La realidad es que la gasolina bajó por la Reforma Energética de Peña Nieto, ya que gracias a ella hay libre importación y el precio sigue las condiciones del mercado mundial. De hecho, la única forma en la que el presidente podría intervenir de manera directa en el precio que pagan los consumidores, sería reduciendo el IEPS, el cual la 4T ha mantenido tan alto como lo dejó la administración de EPN desde su gasolinazo de 2017.

Al final, la estrategia de AMLO hacia el totalitarismo está a la vista, él mismo nos la muestra día a día. En algunas dimensiones aún tiene camino por recorrer, la cobertura de sus programas clientelares aún no es universal y sus herramientas para el control económico total siguen siendo limitadas. Sin embargo, por el lado de la propaganda, AMLO parece tener control absoluto de la agenda nacional e incluso de lo que es percibido como verdad. Esto es un poder muy peligroso que ha logrado construir gracias al trabajo incansable de su propio Joseph Goebbels, a quien sé que no hace falta mencionar para que se dé por aludido.

0
comentarios
Ver comentarios