Primer round del debate 2012

Lo que la gran mayoría de los mexicanos presenciamos hoy en la TV no fue un debate, sino un programa de televisión donde se compartieron las buenas intenciones de cada uno de los aspirantes a la presidencia, no confundir, pues no es lo mismo. Sin embargo, no hubo sorpresas, pues así sabíamos que sería según su formato dado a conocer con anterioridad.

 

No se difundieron propuestas sino spots y anuncios, en otras palabras, ocurrencias engañabobos. El verdadero problema de fondo, para esta edición, sólo la abordó López Obrador.

 

A Josefina Vázquez Mota, la gran incógnita del debate, le ha faltado entusiasmo aunque no por ello ha dejado de evidenciar la principal meta que se había planteado para este ejercicio: demostrar con datos duros y fuentes fidedignas la pésima administración que Peña Nieto tuvo al frente del Estado de México.

 

Peña Nieto hizo lo que se esperaba de él: muy poco. Sus propuestas previamente ensayadas así como las respuestas a los ataques de Vázquez Mota  tuvieron un mismo tono que le delata, el de ser un candidato robotizado,  una figura de cartón que sabíamos ya, no iba a salirse de su rol. Aquel que esperara más del mexiquense, pensando en que es la figura que hasta este momento encabezaba la contienda, se engañaba a sí mismo.

 

Quadri había iniciado su participación de manera aceptable y no le quedaba de otra, siendo el único ‘aspirante’ de los candidatos a la presidencia de la República. Sin embargo, muy pronto dejó ver su función en el debate, que no es otra cosa que la de defender a Peña Nieto por una lado y realizar propuestas específicas en el otro, aunque que la menor credibilidad de los allí presentes.

 

Probablemente el más espontáneo de todos durante todo el ejercicio ha sido López Obrador. Sus respuestas no se escucharon robotizadas como las de los demás candidatos si bien los tópicos, se observa, ya se encontraban previamente analizados. Aún así, tocó los verdaderos problemas de fondo. Porque en el fondo de las propuestas están los cómos, atendiendo que son grupos de poder los que no han permitido al país salir adelante. Sin embargo, no por ello debe olvidarse que este problema en el país es demasiado grande para que lo resuelva una sola persona si es que esas son sus intenciones. Se va a elegir un presidente, no a un salvador.

 

Con la intención de que nadie quede en la duda, es cierto que el Estado de México no es competitivo. De hecho, está en las últimas 5 posiciones del país según el IMCO. Por otro lado, no es el segundo más corrupto. En el mismo informe del IMCO, se señala textualmente que es “El estado con mayor rezago en el índice de corrupción y buen gobierno”. Su nivel de Inversión Extranjera Directa ciertamente es alto, pero recordemos que es el más poblado del país, por lo que de medirse per cápita, estaría en la media nacional.

 

El tema de las inasistencias por parte de Vázquez Mota es cierto. Aunque contó con licencia para ellas –y no serían propiamente inasistencias-, esta no supo defenderse con un mejor argumento.  

También se tocó el tema de la Pobreza. De los 11.7 millones de personas que sufren de pobreza extrema en el país, 1.2 millones son del Estado de México, es decir, uno de cada 10 habitantes que son  parte de esta triste estadística. ¿Se debe a la población con la que cuenta? no, puesto que solo uno de cada 13 mexicanos son del EdoMex.

 

López Obrador, aprovechó; Vázquez Mota, sólo tuvo un momento de verdadera lucidez y protagonismo; Peña Nieto, no se salió del guión para evitar riesgos –no es particularmente brillante- y Quadri, dijo muchas cosas que aunque ciertas, no deben compartirse por ese medio. El problema de este último candidato es que encima de no tener ni la más remota posibilidad de ganar, carece de toda credibilidad desde que se postuló por el partido propiedad de Elba Esther Gordillo.  

 

Así terminó el primer debate presidencia, teniendo como saldo mucha demagogia y pocos argumentos en la forma efectiva de hacer cumplir sus propuestas, aunque eso, no era lo que queríamos ver los mexicanos. Nuestra expectativa, con temas que pudieran parecer subjetivos, se cumplió: no hay sorpresas en las capacidades –o falta de las mismas- que posee cada uno de ellos. 

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