El debate y el de bata

Según Espalsa Calpe, debatir es disputar sobre distintas ideas, luchar, forcejear para escapar de una situación apurada. Pero lo que pasó en el debate del día seis de mayo entre los presidenciales, no fue lo que los ciudadanos esperábamos. Creo que los responsables de esta frustración no fueron los candidatos, sino el IFE que pactó con la nomenclatura, la estrategia para proteger a su vástago. Impidió con esto, que a nivel nacional, Enrique Peña Nieto mostrara sus miserias ideológicas y culturales, su falta de honestidad, su incapacidad como candidato y, de paso, exhibir de manera abierta los intereses que lo protegen y que con toda desfachatez representa.

Abrir el debate y exponer las propuestas implicaba haberlas sustentado con ideas. Llevarlas a un proyecto de gobierno, defenderlas, explicarlas, confrontarlas con las de los demás candidatos y convencer a los electores de la conveniencia de adoptarlas como plataforma de gobierno. Pero esto no sucedió. Andrés Manuel López Obrador fue el único que, escurriéndose de la trampa que le tendieron pudo, con mucha inteligencia, romper  el formato que protegía  al pupilo de las televisoras.

Puedo afirmar que Andrés Manuel impuso su debate, su estilo y su mesura. Sabía a lo que iba y los sacó adelante como lo hizo en la ocasión en que derrotó a Diego Fernández de Ceballos. Si el trazo que habían hecho en el IFE y en las esferas del poder, era llevar la discusión a la frivolidad y a  la intrascendencia, AMLO les aplicó la quebradora y en segundos pudo golpear a su principal adversario en las partes más vulnerables: la corrupción y sus ligas con la mafia. Si pensaron en las altas esferas que rebajar el nivel  de la discusión para empobrecerla y sembrar la impresión de que no vale la pena oír a los políticos, yo creo que se equivocaron. Tomo del artículo de Nolato algo que me parece fundamental  “AMLO, dice, no dejó espacio a lo oculto. Convirtió lo implícito en explícito. Habló de nuestras realidades, de nuestros problemas de fondo de manera clara y directa. Habló del modelo económico que ha demostrado no funcionar, de la necesidad de cambiar ese modelo que nos ha llevado a un mundo dominado por la miseria, por las minorías opulentas y despóticas, por el estancamiento económico, por las injusticias, por una clase política corrompida hasta los huesos, por la violencia y por el atraso en muchos órdenes de la vida nacional.” Y agrega

“AMLO en su lenguaje franco, sincero, sencillo y audaz, no escuchamos jamás los “bonos petroleros” de Josefina que sirven de anzuelos para los ingenuos, ni las evocaciones al mito de Petrobras del febril Quadri, y menos los malabares verbales contradictorios de Enrique Peña Nieto en torno a la privatización de PEMEX que no es privatización. Habló de la deshonestidad, de la corrupción y el egoísmo, como los principales obstáculos a vencer en la ruta hacia una sociedad en estabilidad y en paz. Nada más cierto que esto”

 Foto de Morena en facebook  

Y casi para terminar, Nolato, señala: “Que no se sorprendan los ciudadanos si vuelven a dar acceso al PRI o PAN al poder de la República. Porque “quien olvida su historia está condenado a repetirla” ¡Ese fue el AMLO que queríamos ver!

A la vista de los electores, Enrique Peña Nieto confirmó que es un monumento a la desvergüenza. Los datos duros que mostraron AMLO y Josefina sobre los resultados de su gobierno en el Estado de México, sobre las relaciones de poder que ha tejido con Carlos Salinas de Gortari, Arturo Montiel y los dueños de las televisoras y de Milenio, no fueron suficientes para llevarlo al debate ni le “alcanzó el tiempo” para responder a los cuestionamientos sobre sus compromisos incumplidos. Apenas pudo hilar algunas palabras para defenderse de los momentos de mayores apuros. En suma, los planteamientos de tres fueron  la reiteración de las políticas que han reventado al país. Sus patrocinadores intentaron desacreditar a los ciudadanos haciéndolos pasar como retrasados mentales y ajenos a la política. Pero otra vez se orinaron fuera de la bacinica. El discurso y los planteamientos de AMLO calaron fuerte y en profundidad. Las encuestas comprometidas con la verdad, impusieron el recule de aquellas que sostenían que el de la bata era invencible. ¡Falloles! El 1º de julio elegiremos al próximo Presidente de la República y este será Andrés Manuel López Obrador.                                

                                                                                            Compartió la foto de Adriana Montiel Ríos.

       

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