Criptocracia. Duarte y Yarrington: Efecto bumerang

Duarte y Peña
Existe un efecto de asociación PRI= corrupción e impunidadInternet

 

El presidente Enrique Peña Nieto tiene dos conspicuas cualidades a) Incurrir en el mayor número de estulticias en el menor tiempo posible y b) Demostrar día con día que siempre se pueden hacer peor las cosas. No es fácil esa conducta; antes bien resulta sinuosa y complicada. Representa un vacío de lo más elemental: lo que es correcto de lo que no lo es.

Para que no hubiera dudas del sentido de las capturas de los ex gobernadores del “nuevo PRI”, Peña Nieto acudió a la andrómina: “Quienes quebrantan la ley deben responder por sus actos. Independientemente de lo que determine el Poder Judicial, estas detenciones son un mensaje firme y contundente del Estado mexicano contra la impunidad” (Proceso.17.04.17). Ese mensaje, sin embargo, ha resultado un mal agonal. Es muy difícil que el presidente que hace gala de su diletancia a la menor oportunidad crea que la gente va a creer ese aserto ayuno de tendencias y conductas. Resulta más bien una antruejada.

  La percepción en el ánimo social no es- ¡por favor! - que el presidente, promotor de la corrupción como política pública y línea de comportamiento, vaya contra su propia naturaleza. Por el contrario, las detenciones de sus orgullos partidistas, gotas iguales a él, como lo ha señalado en los medios sin el mayor rubor, son vistas como parte de la propia mentalidad depredadora de los ex mandatarios surgidos de esa caricatura llamada “nuevo PRI”. Existe un efecto de asociación PRI= corrupción e impunidad. De esta suerte, las capturas de estos narcos ex gobernadores tienen un efecto bumerang para los candidatos del PRI justo en pleno proceso electoral.

En el caso del Estado de México, Alfredo del Mazo está recibiendo un severo revés en su línea de flotación que lo ha obligado a defenderse y a hacer campaña al mismo tiempo. El problema es que el tiempo es corto y lo único que puede ofrecer Del Mazo es más de lo mismo, por la simple y sencilla razón de que no conoce otra forma de concebir la política. Ha nacido y vivido en el ejercicio del poder como instrumento de expoliación, de corrupción como subcultura y de impunidad como mecanismo de negociar la aplicación de la ley. Bien se ha dicho: infancia es destino.

Nadie puede ofrecer algo con seriedad que no existe en su Sistema Nervioso Central en forma de pensamiento, menos como una acción volitiva. Acaso a nivel de sofisma sólo está en quienes redactan el discurso político del abanderado del partido oficial para decir lo que quieren oír los electores. La maquinaria electoral del PRI será insuficiente si los ciudadanos salen a votar y vencen a la abstención que es el mejor tributo que se puede hacer para que todo siga igual y unos pocos- escasos- decidan qué y cómo se van a atender las prioridades sociales animados por su propio interés, jamás por las necesidades colectivas y el sentido de la razón. Los casos Duarte y Yarrington son dos muestras evidentes de lo que, con mucha probabilidad, ocurrirá si la apatía, la derrota moral y la convicción de un destino fatal en el imaginario colectivo ganan la partida el día de las elecciones.

Hay, como en todo, la excepción a la regla. Estoy convencido de que la persona del gobierno de Peña Nieto más proba e inspira mayor confianza en la comunidad es el Dr. @JoseNarroR , el secretario de salud. Y no es mi opinión, sino una descripción de las percepciones sociales metodológicamente medidas. En efecto en una encuesta nacional de Espinosa y Asociados, consultoría digital, efectuada la segunda semana de abril a una amplísima muestra de 20 mil personas, con un margen de error del 1% a la pregunta: ¿De las siguientes personas quien le genera mayor confianza? Los resultados fueron los siguientes: @lopezobrador_, 44%, @RicardoAnayaC, 21%,  @JoseNarroR, 12%, @Mzavalagc ‏, 11% @ManceraMiguelMX ‏, 9%, @RafaMorenoValle, 8% y al final de la lista @M_OsorioChong, con el 3%.  

@evillanuevamx

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