Tiempo de corregir

AMLO
Andrés Manuel López ObradorGalo Cañas / Cuartoscuro

¿Se hizo lo correcto?

¿Y si…?

“Si hubiéramos detenido a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo, se habrían perdido decenas de vidas inocentes”, reza el discurso oficial de la 4t, en relación a los acontecimientos del jueves pasado.

Se nos quedó pegada esta idea, tras el incidente que fue visto casi en vivo por millones de mexicanos, por la magia de las redes sociales, que sacudió a Culiacán y el país entero.

 

La expresión revivió mi fascinación por el pasado, y sus vericuetos.

Don Daniel Cosío Villegas, el gran historiador del porfiriato, con el ojo agudo de quien conoce con maestría el pasado, alguna vez dijo sentirse seducido, al examinar la historia mexicana, ante la pregunta de, “¿qué hubiera pasado si…?, con un dejo de impotencia, porque es imposible conocer la pregunta. Atormenta.

Tal como ahora, con los eventos de Culiacán, que sacudieron al país.

No. Claramente, no podemos conocer qué hubiera pasado. Si apuntar escenarios, pero no certidumbre absoluta.

 

Van algunos ejemplos de esta angustia existencial -de no conocer lo que hubiera pasado, y cómo habría cambiado el rumbo de la historia.

¿Qué hubiera pasado si AMLO hubiera sido presidente en el 2006? ¿Habría transitado sin pena ni gloria, sin tener la mayoría del Congreso que ostenta ahora, y le permite gozar de gran poder? ¿Le habría entregado a Peña, el priista, al finalizar su mandato, como lo hizo Calderón? ¿Hubiera sucumbido – acaso- en las entrañas de las tribus del PRD?

Otra, de más atrás: ¿Qué hubiera pasado si Colosio no hubiera sido asesinado en 1995? ¿Habría sido un gran presidente, dejando profunda huella en la historia, como pregona la mayoría tras la aureola de mártir que dejó su magnicidio? ¿… ¿Desafiado a Salinas, o manejado por él?

Otros ejemplos: ¿Si hubiera ganado Hillary, y no Trump? ¿Si hubiera triunfado Hitler en la Segunda Guerra Mundial, y no los aliados?

¿Si no hubiera habido la tragedia del derrumbe de las Torres Gemelas en el 2001?

La cuestión, volviendo a nuestro tema de si se habrían perdido gran cantidad de vidas inocentes, quizá decenas, de haberse detenido el hijo del Chapo, remite a la pregunta -candente- de si se hizo lo correcto.

No es dilema menor.

Aquí mismo, en SDP Noticias, en la serie de AMVLOVmetrics, se levantó una encuesta nacional donde de lanzó la pregunta, y sorprende la división de opiniones: 52% dijo que sí, un porcentaje alto; y 48% que no, también no bajo. De modo que está clara la polarización que desató la decisión del presidente de salvar vidas, así sea al costo de dejar escapar al hijo del Chapo.

El predicamento -de si se hizo lo correcto o no- no es fácil ni siquiera para la opinión experta, que muestra también signos de división.

Amigos míos, fifis, como los llamaría el presidente, me han dicho en los últimos días: “Yo hubiera hecho lo mismo”. Otros, en cambio, ubican la decisión en la condena total, reflejando la portada de Proceso de esta semana, con las palabras, temerarias, referidas al mensaje del narco al estado, de: “ustedes mandan”.

Lo que parece estar claro

Pasada la polvareda de los acontecimientos de Sinaloa que cimbraron al país el jueves pasado, parecen estar claros, por lo menos, tres hechos.

Hecho uno: Considerando las circunstancias, no había más remedio que dejar ir al hijo del Chapo.

Hecho dos: El operativo de detención, estuvo lleno de improvisaciones. Fue mal hecho. Mal planeado. El propio presidente lo reconoce.

Hecho tres: En la práctica, es definitivo: si hay un mensaje de sometimiento del gobierno a los narcotraficantes, que implica un golpe a la estrategia del gobierno en marcha frente a los carteles.

 

El dilema de si se hizo lo correcto, ante una decisión tan dramática, nos remite a otra cuestión, también de gran trascendencia: la oportunidad de corregir en el presente, las acciones del pasado, para reencauzar el futuro.

Una vieja película, de mis favoritas, que he citado aquí, presenta el marco perfecto para esta reflexión, pertinente completamente a los eventos de Culiacán.

En la cinta, Back to de Future (Volver al Futuro), un científico loco (Christoper Loyd), descubre la máquina del tiempo y con ello la posibilidad de regresar al pasado, enredándose en aventuras con su amigo adolescente Marty McFly (Michal J. Fox), regresando hacia atrás en el reloj del tiempo, para evitar catastróficas situaciones presentes, que, por fortuna, tras la debida corrección -en el pasado por supuesto- deviene en un final feliz.

En la vida real, a diferencia de la ficción, y en las acciones de política pública, gobernadas por la cruda realpolític, y salpicada de aciertos y errores, es imposible regresar al pasado. Pero si es posible someterlo a juicio, y evaluar que se hizo mal para aplicar correctivos presentes y tener un mejor futuro.

Los acontecimientos de Culiacán, son lamentables. Entrañan costos. Pero también son la mejor oportunidad para corregir el rumbo en este tema, que está desgarrando día a día el tejido social del país, que es la seguridad, sin el cual no habrá una vida de paz y certidumbre, que es lo que deseamos todos los mexicanos.

Aún es tiempo de corregir.

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