September 22, 2019 18:28


La lista del 'chayo' se ha convertido en un dolor de cabeza para la Vocería

Jesús Ramírez y AMLO
Jesús Ramírez y AMLO en la mañanera de este viernes.Galo Cañas / Cuartoscuro

Jesús Ramírez Cuevas, como pocas veces, ha dejado más dudas que certezas con su exposición de este viernes.

Como en pocas ocasiones ha sucedido durante los casi 6 meses de este gobierno, la Presidencia de la República ha dejado el día de hoy más dudas que certezas al final de la conferencia matutina, pues ni Andrés Manuel López Obrador ni el vocero Jesús Ramírez Cuevas pudieron explicar exactamente qué criterios siguieron (si es que los hubo) para formar la lista de ‘periodistas chayoteros’ publicada un día antes por Reforma.

Pero vayamos por partes.

A pregunta expresa de quien esto escribe, Ramírez Cuevas señaló esta mañana que existen más de 50 solicitudes de información para conocer los montos gastados en publicidad durante la administración de Enrique Peña Nieto y qué empresas recibieron contratos. Hasta aquí, todo normal.

Sin embargo, el vocero agregó que la lista publicada en Reforma corresponde a sólo una de muchas solicitudes, en la cual se pedía explícitamente conocer qué periodistas recibieron dinero. Aquí empiezan los problemas, pues Presidencia eligió enlistar no a “periodistas chayoteros”, sino a empresas ligadas a éstos comunicadores, un criterio a todas luces equivocado.

Ahora bien, los problemas siguieron durante la mañana, cuando fuentes del INAI aclararon que ellos no filtraron la lista, y que sólo han ordenado a la Presidencia, a solicitud de un particular, dar a conocer “todos los nombres de las personas físicas y morales que recibieron recursos públicos por publicidad en cualquier tipo de medio de comunicación entre el 1 de enero de 2012 y el 19 de febrero de 2019”.

O sea, el INAI nunca ordenó a Presidencia hacer una lista de ‘periodistas chayoteros’ sino de todos los medios que recibieron publicidad. Todos. ¿Por qué la distinción, entonces?

Para tratar de aclarar las cosas, Reforma subió a su portal una nota explicando de dónde obtuvo la información; sin embargo, el texto no puede ser más desafortunado y sólo se presta a más confusión.

Reforma indica que “a través del INAI” solicitaron la lista con el nombre de “periodistas y empresas de medios que recibieron contratos durante el sexenio pasado”. Esto es, simplemente, mentira. Las solicitudes de información pública se tramitan en las Unidades de Transparencia de las dependencias, no a través del INAI. En caso de que la dependencia no entregue la información, el solicitante, ahora sí, acude al INAI para quejarse y el INAI decide su presiona o no a la dependencia para que obedezca al particular.

Para decirlo más claro: el INAI no cuenta con una ventanilla donde recibe las solicitudes ni tiene la información del gobierno almacenada para ver a quién se le ocurre pedir algo. Así no funciona el organismo.

La nota de Reforma refiere también que “la solicitud tuvo respuesta el 23 de mayo, luego de que Presidencia entregó la información”. Si Presidencia entregó la información de buena gana, el INAI no tiene pito qué tocar en el asunto. Ahora, si el INAI obligó a Presidencia a entregar la lista, el asunto se debió discutir en su pleno, pero esto no sucedió pues, recordemos, el único asunto relacionado a publicidad oficial habla de todos los medios, no sólo una lista parcial.

Para hacer todo más confuso, el texto también dice que la SFP remitió a Presidencia información “que contiene los importes pagados a personas físicas y morales por concepto de gastos de comunicación social correspondientes al periodo 2013-2018”.

Ahora ya nada tiene sentido. ¿Presidencia ordenó a la SFP recabar la información para luego entregarla a Reforma? Así no funciona el trámite: Reforma debió ir a la SFP para obtener los datos y, en este escenario, aquí Presidencia no tiene pito qué tocar.

Todo esto suena enredado, pero es la manera más sencilla de explicar algo que resulta más que obvio: alguien miente, o todos mienten. Ya será en los próximos días cuando se sepa la verdad pero, por ahora, sólo podemos decir que Ramírez Cuevas cometió una de sus peores pifias desde que asumió su cargo. Tiene tiempo aún para remediarlo.

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