Con una mano “rechazan el chayote” y con la otra reciben condonación fiscal

Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto
Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto... beneficios fiscalesAarón Sánchez/Cuartoscuro

El “periodismo” a través de redes sociales y específicamente en Youtube y Facebook, hace creer ilusamente a quienes lo ejercen, que son heroicos y químicamente puros porque algunos de ellos presumen que no le venden publicidad al gobierno, solo a empresas y organizaciones privadas. De eso viven, dicen sus reporteros.

Sin embargo, la revelación de los beneficiarios de condonaciones fiscales recetadas por Calderón y Peña Nieto, incluye a Miguel Fernando Valladares García, presidente del Consejo de Administración de Editora Mival, fundador del periódico “Pulso de San Luis” y dueño del portal Sin Embargo.

Esto obligaría a sus huestes a admitir que también se sostienen con ese tipo de privilegios, que son ilegales porque no fueron universalmente aplicados por el gobierno, sino en forma de excepción para favorecer a 7,884 contribuyentes, cuyos nombres ya circulan por todos lados gracias a los buenos oficios de Iván Benumea y sus especialistas.

Les platico: Las condonaciones fiscales son legales cuando se aplican a todos los contribuyentes, pero en este caso, por razones que ni Calderón, ni Peña Nieto ni ninguno de sus secuaces han explicado, los ganones fueron sólo esos de la lista.

Entre todos, el fisco dejó de recaudar $172,000 millones de pesos. Y les tengo una primicia: En las próximas semanas o quizá meses -porque los implicados se están defendiendo como gatos jurídicos boca arriba y con todas sus uñas legales- vamos a conocer los nombres de otros 200 contribuyentes súper pesados que nomás entre ellos suman $101,000 millones de pesos en condonaciones fiscales que han recibido durante los últimos 12 años.

Cada uno de esos “angelitos” le birló en promedio al erario $500 millones de pesos y como son empresas y organizaciones de las más grandotas de México, tienen a ejércitos de abogados peleando hasta con los dientes, para evitar la difusión de sus nombres.

Sin embargo, una fuente bien informada y de muy buen nivel que tengo en el poder judicial, me dice que tarde o temprano, “topen chivas o chillen llantas”, el SAT recibirá autorización para difundir Sin Censura los nombres y entonces sí, agárrense.

En los giros de esos grandes abusivos evasores, mi fuente asegura que hay de dulce, de chile y de manteca, o sea, de todos, con actas constitutivas donde figuran apellidos de pedigrí con rancia ascendencia en Monterrey, Guadalajara, Tijuana, CDMX, Puebla y Mérida, principalmente.

Sin embargo, me desvié y aquí retomo el hilo del principio: Ciertamente en el 2008 el portal youtubero de Valladares García todavía no existía ni en las promesas amatorias de sus progenitores.

Sin Censura, esos $222 millones de pesos que el ilustre potosino dejó de pagar en impuestos, le sirvieron para alimentar sus proyectos y empresas, de las cuales derivó años más tarde el portal de marras.

La ferocidad de sus reporteros contra los medios que sí le venden publicidad al gobierno, se centra en el argumento de que tal práctica les hace perder objetividad.

¿Y qué me dicen de este caso? El dueño de una tarjeta de crédito sufrió el robo de la misma. Demoró media hora en denunciar el hecho y cuando lo hizo, aparecieron cargos por $100,000 pesos hechos por los ladrones.

Presentó su denuncia y los funcionarios de su sucursal le dijeron que no podrán devolverle el dinero. Perdió más de un mes en ir y venir al banco, presentó su demanda en Profeco y nada consiguió.

Como último recurso, subió un video a Youtube denunciando el abuso, con nombres y apellidos del banco y sus funcionarios. El video del quejoso duró menos de 3 horas al aire.

Sin embargo, a los dos días, en el mismo Youtube, los dueños de un portal empezaron a intercalar entre sus noticias y entrevistas, spots del banco denunciado por el cliente, ensalzando sus virtudes y servicios financieros.

Sin embargo, da la casualidad de que el quejoso tiene un amigo que trabaja en dicho portal y le pidió que le hiciera una entrevista para denunciar el atraco. El amigo reportero hizo un mini reportaje de 4 minutos, con tomas del banco denunciado y le llevó la historia a su jefe, Algoritmo Serrano, y éste le dijo: “Fíjate que no podemos subirlo porque ese banco es cliente nuestro y vivimos de la publicidad que nos paga”.

A lo mejor ese tipo de portales “noticiosos” no le venden publicidad al gobierno, no son chayoteros, como ellos se autodefinen.

Pero están cayendo en una nueva especie de “chayoteros”: la de los medios “noticiosos” que en vez de darle voz a la queja de su público, le dan mucho más que eso -un altavoz, un megáfono, un altoparlante bien pagado- al banco que se trincó al humilde mortal que los sigue en las redes.

Y esto sucede porque a diferencia de los medios formales de comunicación -que tienen un editor con estudios, formación, credibilidad, prestigio, experiencia y trayectoria periodística- en los medios que operan a través de Youtube, Facebook y otras redes sociales, es un Algoritmo el que evalúa, califica, clasifica, prioriza, jerarquiza, rankea, premia y castiga los contenidos con base en la interacción del lector con los contenidos noticiosos.

Hace también algo nefasto: Matchea las noticias más buscadas con los potenciales anunciantes o con los que ya lo son y cuando detectan que hay una queja en contra de ellos, corren a ofrecerles publicidad para contrarrestarlas.

Incluso hacen valer su influencia en Youtube o Facebook para que éstos sitios bloqueen o saquen de la circulación las denuncias en contra de sus clientes. Esto también lo cobran como un servicio a sus clientes, de los que presumen vivir, más no de la publicidad gubernamental.

En el ejemplo que cité, pudo más el interés económico del “medio de comunicación youtubero” al venderle publicidad al banco y despreciaron la denuncia del afectado.

Entonces ¿dónde queda la heroicidad de quienes reportean y manejan ese tipo de medios Sin Censura? ¿De qué sirve que no le vendan publicidad al gobierno si se venden a las empresas privadas que joden de esa manera a la gente, a sus lectores, a su público?

 

CAJÓN DE SASTRE

Con una mano rechazan según ellos el “chayote”. Sin Embargo, con la otra, se surten de lo lindo con una condonación fiscal de $222 millones de pesos y le meten “todo el rigor” -y Sin Censura- a su oficio gozando de tales beneficios que seguramente se los dan a cambio de algo, porque, como dice la irreverente de mi Gaby: “Nada en ésta vida es gratis”.

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