El complicado caso del #MeToo Mexicano

vega gil
Él fue acusado de una insinuación de acoso sexual por una persona anónima hace unos díasInternet

Vivimos en un mundo desgraciadamente machista, donde las cosas son así desde hace mucho. Los hombres se han aprovechado desde hace mucho tiempo de las mujeres y todo esto está cobrando consecuencias inimaginables.

Armando Vega-Gil

De 56 años, parte de la banda Botellita de Jerez además de promotor de muchos movimientos de apoyo a la mujer. Él fue acusado de una insinuación de acoso sexual por una persona anónima hace unos días. A diferencia del #MeToo donde las acusaciones no eran anónimas y conducían a un proceso legal, en esta ocasión, las redes sociales hicieron de este simple twitt un camino para el suicidio.

El extinto bajista no culpa a nadie por haber decidido tomar este camino, pero sí manifiesta su inocencia y pide perdón a las mujeres a las que vio con miradas insinuadoras en este mundo machista.

¿Es el @MeTooMusicaMx responsable de la muerte de Vega-Gil? Muchos dirán que no, pues el mismo músico dijo que nadie era responsable de su decisión. Otros dirán que sí, pues fue por causa de esa denuncia que el bajista decidió acabar con su vida.

En mi particular punto de vista, aunque  Vega Gil haya disculpado y liberado de toda culpa a los posibles responsables de su decisión no exime de culpa a los de @MeTooMusica por publicar sin revisar la veracidad de una acusación que seguramente iba a acabar con la carrera del extinto músico. También es algo cobarde esconderse detrás del anonimato en una acusación tan grave y tan añeja por razones que no representan un hecho de violación o de agresión física. Sé que el coqueteo lascivo es la puerta a algo más, sé que una mirada es el inicio de otra cosa, pero no pasó en este caso.

Complicada la situación por una denuncia anónima no comprobada ya fue la causante de un suicidio. ¿Qué se suicido porque se sentía culpable? Al menos en su última carta no lo declaró así, se suicidó. El suicidio fue más porque no sintió que no iba a saber enfrentar todo lo que se le venía con los dimes y diretes de una red social que no se toca el corazón y donde hay un montón de “porristas” sin conocimiento que replican sin saber.

No conocemos la historia que hay detrás de Armando Vega-Gil. Su situación física, mental, espiritual y cómo se sintió cuando vio la vorágine de un movimiento que lo iba a acusar a ocho columnas y después iba a pedir perdón en las cartas al editor. Muchas veces la gente que agrede no sabe lo que pasa por la cabeza del agredido.

La desvalorización de las denuncias similares al #MeToo

¿Habrá ganado el movimiento #MeToo con el mensaje anónimo que posteriormente llevo al suicidio a Vega-Gil? Pienso que no.

Es válida la denuncia pública de vivales que se quieren aprovechar de las mujeres en situaciones laborales, en la calle, en la disco o simplemente por ser mujeres. Hay que luchar contra la violencia de género, pero esa no es la manera.

Desvalorizar a un movimiento que tiene sentido por una denuncia sin pruebas es algo muy grave. Tomo prestado de la columna de José Jaime Ruíz este texto de Patricia Laurent Kullick.

“Estoy en shock, encabronada y triste por el suicido de Armando Vega-Gil. Justo ayer comenté varias veces que me parecía pésimo meter en la lista de violadores, golpeadores y acosadores a hombres cuyo único pecado fue decirle a alguien por WhatsApp o en persona o como sea que querían coger contigo. A eso se responde: ‘No me interesa’, y listo. ¿Te convierte en víctima una invitación a tener sexo? Es simplemente ridículo, ¿tenemos 5 años todas o qué pasa?”

 

“La facilidad de denunciar a cualquiera anónimamente, y el creerle a una mujer nada más porque es mujer, es simplemente absurdo y completamente irracional. Se ha perdido toda proporción. Y a quien le moleste mi postura, bórreme de su lista de ‘amigos’ y ya, ¡por favor! Sí, mi solidaridad total con todas las mujeres que han sido y son verdaderas víctimas de abuso y violencia, y también mi solidaridad total con todos los hombres que están siendo víctimas de denuncias falsas, anónimas o ridículas que son también otra forma de abuso y violencia. No deben pagar justos por pecadores”.

Con este tipo de casos los que más ganan son los gandayas y aprovechados que fomentan la violencia de género. Le bajan credibilidad a la lucha de muchas mujeres por un trato digno. Una herramienta de comunicación tan poderosa como Twitter es convertida por muchos en un chismografo donde no se puede comprobar el origen de acusaciones serias sobre hechos complicados.

La hiperpolarización o uberpolarización de la sociedad también hace que este tipo de movimientos pierdan sentido por la agresión de los involucrados sin un argumento sólido y verdadero. Hay que tener mucho cuidado. 

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