Felicito a Ealy Ortiz por defender a su compadre Moreira

A veces con éxito, pero normalmente sin lograr el objetivo, en el diario El Universal, presidido por Juan Francisco Ealy Ortiz, todos los días se defiende al líder del PRI, Humberto Moreira.

 

Lo entiendo. Ealy y Moreira son compadres. Y, ya se sabe, el compadrazgo une mucho más que el matrimonio, sobre todo a los hombres muy hombres (don Juan Francisco lo es, sin duda; don Humberto quién sabe).

 

¿Compadres el propietario de uno de los mayores diarios de México, cuya página de internet es la más visitada entre todas las web informativas que hay en el país, y el presidente nacional del PRI? Compadres, en efecto. Cito una nota de la prensa coahuilense del 18 de abril de 2010:

 

“Invitados de distintas partes del país y cientos de policías uniformados y vestidos de civil alteraron la tranquilidad de este municipio (Parras, Coahuila) que ayer atestiguó el bautizo de Vanessa Lucía, hija del gobernador Humberto Moreira y su esposa Vanessa de Moreira. Funcionarios, gobernadores, artistas, empresarios, rectores, militares, líderes sindicales y legisladores llegaron a esta población como invitados a la ceremonia en la que el cardenal Norberto Rivera Carrera impuso las aguas bautismales a la niña. Una capilla acondicionada y los espaciosos jardines con nogales de la Casa Madero fueron las sedes de la misa y la recepción a la que asistieron unos 300 invitados. Los padrinos Juan Francisco Ealy Ortiz, director del Consejo Directivo del periódico El Universal y su esposa Perla Díaz de Ealy, llegaron desde el viernes. Varios de los invitados llegaron en aviones o helicópteros, que utilizaron la pista aledaña a la Casa Madero”.

 

“El peor enemigo del periodista es el amigo”, solía decir Ciro Gómez Leyva cuando arrancamos el proyecto Milenio en una época, hace más de 10 años, en la que Gómez Leyva era un buen periodista, es decir, en la que tenía muy pocos amigos (ahora, por lo que se ve, como a muchos otros directivos y colaboradores de Milenio, a Ciro le sobran los cuates a los que con frecuencia defiende).

 

Es muy difícil para el periodista hablar mal del amigo. Lo sé por experiencia. Mi único amigo entre los políticos importantes, pero no mi compadre (o sea, tal vez me anime a criticarlo en algún momento) es Andrés Manuel López Obrador. Así, para no meterme en el problema, que tanto daña a la credibilidad, de presumir falsa objetividad, decidí sumarme a su causa. Prefiero ser un periodista militante que engañar con la farsa de la imparcialidad absoluta.

 

Reforma, de la Ciudad de México, El Norte, de Monterrey y Mural, de Guadalajara son excelentes diarios porque su propietario, Alejandro Junco de la Vega, tiene muy pocos amigos (la amistad a don Alejandro de plano no se le da) y entre los políticos no ha establecido relaciones amistosas con nadie.

 

En la misma situación está el señor Julio Scherer, de Proceso, otra persona a la que dios o la naturaleza no dotaron del don de la amistad.

 

El caso es que Ealy, periodista amiguero como pocos, ha decidido honrar su compadrazgo con Moreira y, para no caer en la deslealtad, hasta el ridículo está llegando en las páginas de El Universal defendiendo al impresentable dirigente priista que, cuando fue gobernador de Coahuila, dejó a este estado en una situación de quiebra.

 

Sin duda, es admirable lo que Juan Francisco Ealy Ortiz hace: poner en riesgo la credibilidad de su periódico por defender a su compadre.

 

El que está fallando es Humberto Moreira, quien debería renunciar al PRI y a la vida pública en primer lugar, evidentemente, porque sus faltas son mayores y debe aceptar el mínimo castigo del retiro, y en segundo, claro que sí, para ya evitarle la pena a su compadre Juan Francisco de tener que estar inventando argumentos para defenderlo, incluso en lo indefendible, un día sí y otro también.

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