Transición energética, protestas globales y CO25 (Parte I)

chile gabinete piñera
Marchas en Chile.AP

El fondo que hay en los movimientos sociales que se presentan en América Latina y en particular en México, Chile, Bolivia y Ecuador, se da en medio de la transición energética que el mundo experimenta, principalmente entre quienes apuestan por energías renovables para combatir al cambio climático y contra quienes pretenden quedarse con el petróleo.

¿Por qué Chile? 

Chile tiene en puerta la organización de dos importantes eventos relacionados con la transición energética, el primero es el próximo 25 de noviembre, se trata de la reunión de la APEC a la que ya habían confirmado potencias que discuten sobre un nuevo modelo de organización, los presidentes Donald Trump, de EUA; Xi Jinping, de China, y Vladimir Putin de Rusia.

El segundo evento programado es en el mes de diciembre, la XXV Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 25) que organiza una destacada y valiosísima mexicana, la excanciller Patricia Espinosa.

Sin embargo, no hay casualidades, hace unos días Chile y Ecuador protagonizaron movilizaciones sociales sumamente violentas por el alza de la gasolina y el diesel

Aun cuando Chile es uno de los principales países productores de carbón, su presidente, Sebastián Piñera, apostó al cambio en favor del cambio climático. 

Brasil había declinado organizar la COP 25, con la llegada de un presidente populista y entreguista como Jair Bolsonaro, quien es acusado en su país de considerar el cambio climático como “una cosa de activistas que gritan”.

Piñera, por el contrario, no sólo solicitó a la ONU ser la sede la COP 25, sino que en la Asamblea General de la ONU tuvo un pronunciamiento bastante firme: “los países asuman compromisos mucho más ambiciosos y exigibles” que los tomados hasta ahora para combatir el cambio climático, que definió como “la batalla por la supervivencia del ser humano en la tierra”.

Mientras que la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa, lo ratificó al señalar que: “Necesitamos en el mundo un liderazgo claro y países que estén dispuestos a asumir compromisos ambiciosos. Este es el caso de Chile: su propuesta de ley de cambio climático, su plan de descarbonización, eliminar el carbón de su matriz energética. Ese liderazgo tiene credibilidad, a nivel mundial y regional”.

De esta forma se puede pensar que la transición energética representa lo mismo que fue, en su momento, la Revolución Industrial. Considerando que la mayor transformación social se dio por la máquina de vapor que generó cambios en la sociedad al hacerla más liberal en función del avance industrial y el aumento de la productividad con energías como el carbón y posteriormente el petróleo.

La organización política permitió la creación de los Estados Nación y el avance del capitalismo. En aquel entorno, las resistencias al cambio se mostraron entre mantener las cosas como estaban o dar paso a la modernidad, reflejo de ello fueron la revolución francesa, la independencia de Estados Unidos y a principios del siglo XX, la revolución rusa; la independencia de Cuba, la revolución en México y la primera Guerra Mundial.

El problema ahora es si Chile tendrá la paz para llevar a cabo la COP25, el alcalde de Cerrillos, Arturo Aguirre, no descarta la suspensión del encuentro: 

“Sinceramente no creo que el resto del mundo quiera venir a Chile con soldados y muertos en las calles, con el peligro que supone a sus propios delegados. No podemos tener tropas en las calles para esa fecha”.

Tampoco resulta extraño que el viernes 18 de octubre, justo cuando estallaba las Protestas en Chile arribaba en sigilo al país una delegación del Servicio Secreto de Estados Unidos (USSS), para verificar el contexto de seguridad que brindaría el país sudamericano a la visita ya confirmada del presidente Trump.  

¿Será que en los movimientos de Chile esté la mano de nuestro vecino del norte?

Apenas el año pasado, el presidente Trump invalidó un informe elaborado por especialistas de la Casa Blanca en donde se detallan los devastadores efectos del cambio climático en la economía, la salud y el medio ambiente, el mandatario estadounidense simplemente comentó “no me lo creo” y sigue insistiendo en su política petrolera y en retirar a su país de los Acuerdos de Paris.

Sin minimizar otros motivos como la desigualdad, la aspiración desmedida, los excesos gubernamentales y las nuevas formas de comunicarnos, hoy parece que los grandes intereses del establishment, las grandes y contaminantes corporaciones, son los que mecen la cuna

0
comentarios
Ver comentarios