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Megadragados: Una amenaza para la Península de BC

MegadragadosCarlos G. Ibarra

Corporativos extranjeros en BC, insisten en destruir ecosistemas a toda costa.

Ni los fondos marinos están a salvo en la Península de Baja California. Los corporativos extranjeros insisten con alterar los ecosistemas que, de por sí, ya están afectados por otras actividades extractivas. 

En 2015, por primera vez escuché acerca de la minería submarina o extractivismo en fondos marinos, ocurrió cuando en el golfo de Ulloa, en Comondú, Baja California Sur, llegó Exploraciones Oceánicas S. de R. L. de C.V., filial de Oddisey Marine Exploration, que más tarde se unió a Altos Hornos de México y que subcontratarían los servicios de Dragamex. En 2020, apareció Boskalis Marine Contracting and Offshore Services S.A. de C.V. solicitó autorización para raspar y succionar el lecho marino frente a las costas de Ensenada, Baja California.

Boskalis, el negocio de los megadragados y el gas

Sedimentos MarinosCarlos G. Ibarra

Boskalis Marine Contracting and Offshore Services S.A. de C.V. presentó para su evaluación en la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat el proyecto Sedimentos Marinos CLI. 

Consiste en dragar 1,620 hectáreas, en la sección Noroeste de la bahía de Todos Santos, en el municipio de Ensenada. El ingreso de la manifestación de impacto ambiental coincidió con los planes en desarrollo de una nueva planta de licuefacción de gas natural de Energía Costa Azul LNG, subsidiaria de Sempra Energy e Infraestructura Energetica Nova (IEnova).

La expansión provocó una movilización social en las calles, fue entonces que nació, a finales de 2020, un grupo de ciudadanas y ciudadanos preocupados por daños ambientales y a la salud: Ensenada Resiste

Del mismo modo, en torno a Borkalis existe una resistencia ciudadana.  El cofundador de Ensenada se Mueve, Roberto ‘Voss’ Romero, dijo en entrevista con 4V Diálogos, que científicos, activistas y otras agrupaciones entregaron un documento con 12 observaciones con las omisiones e inconsistencias del megaproyecto, resaltando que no aclara cuáles serán los impactos a nivel regional.

Sin duda, con la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto (2012-2018), los puertos de Baja California, Baja California Sur y Sonora adquirieron mayor interés estratégico para movilizar las toneladas de gas natural a los mercados asiáticos. 

En la península, Sempra Energy y IENOVA sentaron las bases de una nueva forma de hacer negocios, cuando en el 2000 fue favorecida por el presidente Felipe Calderón Hinojosa (2000-2006). Investigaciones periodísticas revelaron que su llegada estuvo ligada al tráfico de influencias con panistas. 

En 2020, con la simulada consulta ciudadana para conocer si se expandía o no, se abrió un nuevo capítulo de las luchas antiextractivistas en esa región, pero también fue una oportunidad de negocios para Boskalis.

El Programa de Ordenamiento Ecológico Marino y Regional del Pacífico Norte, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en 2018, reconoce que esa zona en donde quiere operar la draga, está catalogada como la Unidad Geográfica Ambiental (UGA) Norte de Baja California 1, en la que reconoce que es necesario:

“Conservar los pastos marinos. Prevenir los desequilibrios ecológicos generados por impactos directos, indirectos, acumulativos y sinérgicos de la minería de fondo marino y de las actividades de aprovechamiento en mar profundo. Preservar la integridad funcional de las zonas de alta productividad biológica de los ecosistemas neríticos (bajos), que soportan el hábitat de especies prioritarias y el aprovechamiento de especies objetivo para la pesca”.

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La compañía trasnacional holandesa tiene una flotilla de enormes barcos y maquinaria necesaria para extraer millones de toneladas por 20 años.

También tiene la capacidad de utilizar la arena dragada para construir plataformas usadas por plantas de gas natural. El documento entregado a la autoridad ambiental no es claro. Por un lado señalaron no tener una estimación del tiempo “para el aprovechamiento del lecho Marino ya que dependerá de la demanda que se genere del banco” (Broskail, 2020). 

La firma reconoció que hay poca historia en el dragado de gran escala porque extraerá diariamente 10, 000 metros cúbicos y al mes 300 mil metros cúbicos, por 8 a 9 meses al año, es decir, unos 2.5 millones de metros cúbicos anuales. Broskail rechazó que dañará los corales rocosos y no realizará medidas de mitigación, porque confía en la recuperación natural del lugar.

La corporación holandesa comercializará el fondo marino. La zona será un stock explotable para suministrar a proyectos para la recuperación de la línea de costa. Brokalis señaló en el documento presentado a Semarnat: “Los dragados de arenas y gravas marinas también se usan en obras de defensa contra inundaciones y protección costera, rellenos y proyectos para ganar terrenos al mar”. 

En algunos de sus proyectos, la arena termina cimentando obras en puertos o en infraestructura relacionada con gas y petróleo, por eso medios de comunicación y activistas relacionan la presencia de la trasnacional con la próxima central de gas de Costa Azul Energía.

Don Diego, minería submarina de fosfato

ArenasCarlos G. Ibarra

Tanto Dragamex y Boskalis Marine Contracting and Offshore Services S.A. de C.V. son de la empresa holandesa Boskalis. Hay diferencias entre ambos megaproyectos. Don Diego de Exploraciones Oceánicas, por ejemplo, recibió en 2015 una concesión del gobierno mexicano en donde se planeó el Dragado de arenas fosfáticas negras del yacimiento Don Diego, con lo que pretendían succionar 7 millones de toneladas anuales de arenas fosfáticas para extraer fósforo para atender la demanda nacional e internacional de fertilizantes.

En 50 años de escarbar el fondo marino se obtendrían 350 millones de toneladas. El problema fue que en las 91.269 hectáreas se ubicaban sobre concesiones de aprovechamiento de abulón y langosta de la Cooperativa de Producción Pesquera Puerto Chale. Por cierto, la empresa demandó a los pescadores miembros de la cooperativa, un tal Ryan Norris (enemigo de la compañía en la bolsa de valores), un extrabajador y a mí por dar seguimiento a la historia. Nos acusaron de confabular contra el desarrollo económico de México. Debíamos pagarles 20 millones de dólares.

En 2019, Altos Hornos de México y la estadounidense Odyssey Marine Exploration exigieron una compensación al Gobierno de México, por su puesto, evocando el artículo 1118 derecho que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con la finalidad de recuperar “todas las pérdidas y daños incurridos, a través del arbitraje bajo el capítulo Siete del TLCAN” (Exploraciones Oceánicas, 2019). Lo justo para ellos era obtener 3 mil 500 millones de dólares por no dejarles devastar ecosistemas y poner en peligro la tradición de la pesca ribereña que es sustento de miles de personas.

Desde hace años, el golfo de Ulloa fue caracterizado por su gran biodiversidad marina y sus conflictos ambientales. Lo que por miles de años fue el hábitat, alimentación o área de paso de la ballena azul (Balaenoptera musculus), la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) y la tortuga caguama (Careta careta), lo que por décadas fue un medio de subsistencia para pescadores, ahora era solamente una concesión minera. Ahora era un área de explotación que, en uno de las fases de proceso de recuperación de lodos, el cargamento pasa a la embarcación con todo lo succionado y, una vez obtenido el producto, regresa el material sobrante al mar. En estos desechos hay presencia de Uranio (238 U) y el Torio (232Th) 10. Al final, Exploraciones Oceánicas recibió una doble negativa de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Son tres concesiones en poder de Exploraciones Oceánicas, S de RL de CV: 

DON DIEGO SUR está registrada bajo el título 242994 que acredita una superficie explotable de 20.425,00 hectáreas.

DON DIEGO REDUCCIÓN con el número 244813 mide 80.050,45 hectáreas.

DON DIEGO NORTE título 242995 con una extensión de 14.300,00 hectáreas. Además, en ese lugar existen otras dos concesiones con los títulos 236987 y 239628. 

El primero a nombres de la Corporación Fosfórica Mexicana SA de CV con 18.237 hectáreas. La segunda pertenece a Fosforitas del Pacífico SA de CV con un tamaño de 13.474 hectáreas.

Extractivismo en fondos marinos

BrokalisCarlos G. Ibarra

Derivado del análisis del proceso histórico-político de conflictos entre comunidades frente a megaproyectos extractivistas, investigadores comenzaron a identificarlo como extractivismo. 

Una noción que nos ayuda a identificar los complejos de apropiación y uso de los recursos naturales. Gudynas (2013) define a esto como “la extracción de recursos naturales, en gran volumen o alta intensidad, y que están orientados esencialmente a ser exportados como materias primas sin procesar, o con un procesamiento mínimo” (2013, p.4).

Algunos ejemplos de extractivismos son la pesca industrial, la megaminería a cielo abierto, energético, monocultivos, ganadería extensiva, megaparques de energías renovables y minería submarina, entre otros. 

El extractivismo, explica Acosta Alcoreza (2016), es “el saqueo, acumulación, concentración, devastación (neo)colonial así como la evolución del capitalismo moderno e incluso las ideas de desarrollo y subdesarrollo –como dos caras de un mismo proceso” (p.25).

Tanto Don Diego como Sedimentos Marinos CLI responden a las dinámicas expansivas del extractivismo de fondos marinos que apuesta por el aniquilamiento de las formas de relacionamiento ecológico de los océanos para imponer una reorganización geofísica, con la finalidad de cumplir con las necesidades de las élites y generar más ganancias. 

Son megadragados que no buscan mejorar los canales de navegación o son una consecuencia, lo que buscan es el material arenoso para aprovecharlo en la construcción de puertos o en la obtención de minerales de importancia estratégica mundial. 

En el caso de Don Diego, es un megadragado que separa lodos para obtener fosfatos para el mercado de los fertilizantes y, después, regresar al mar los desechos. En Sedimentos Marinos CLI, extra arena y grava que es redirigida para obras en los puertos relacionadas a la industria gasera o petrolera en zonas costeras.

El extractivismo de fondos marinos es megaminería marina o submarina/seabed mining, cuya consecuencia son estos megadragados en pro del capital. Esta actividad fue reconocida cuando se dialogó por más de 14 años en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), constituyendo una regulación internacional y nombró Patrimonio Común de la Humanidad a los fondos marinos de las aguas internacionales del planeta. Desde los sesentas geólogos marinos han identificado la riqueza del suelo de las profundidades. 

Nació la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA por sus siglas en inglés) y, junto a esta organización, se creó un aparato jurídico para organizar y controlar todas las actividades relacionadas con los recursos minerales localizados en aguas internacionales, conocidos como La Zona, bajo el discurso de que se trataba de un beneficio de la humanidad en su conjunto (ISA, 2018).

Existen reportes científicos que hablaban de un lecho marino rico en nódulos de manganeso, níquel y cobre (Cruickshank, 2010), que varían de partículas microscópicas llamadas micronódulos, hasta nódulos mayores que 20 cm (Olivares, et al, 2014). 

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos es la encargada en otorgar concesiones de explotación de recursos minerales en aguas internacionales a más de 200 metros, lejos de la Zona Económica Especial de cada país. 

Los proyectos están establecidos en las aguas de Ensenada y Comondú por lo que tuvieron que solicitar al Gobierno de México debido a las leyes ambientales existentes. Sin embargo, la ley en torno a la explotación de fondos marinos es escueta. En la Ley Minera de México solo se habla en el artículo 20, en su segundo párrafo, que dice:

“Las obras y trabajos de exploración que se realicen dentro de poblaciones, presas, canales, vías generales de comunicación y otras obras públicas, en los zócalos submarinos de islas, cayos y arrecifes, el lecho marino y el subsuelo de la zona económica exclusiva, en las áreas naturales protegidas, así como las que se efectúen dentro de la zona federal marítimo terrestre, únicamente podrán realizarse con autorización, permiso, o concesión según el caso, de las autoridades que tengan a su cargo los referidos bienes, zócalos, lecho marino, subsuelo, las áreas o las zonas citadas, en los términos que señalen las disposiciones aplicables”.

En nuestro país existe la Ley de Vertimientos en Zonas Marinas Mexicanas. En su artículo 3 se leía que “Para efectos de la presente Ley, se entenderá como vertimiento en las zonas marinas: la evacuación deliberada de desechos u otras materias, desde buques, aeronaves, plataformas u otras construcciones con el único objeto de deshacerse de ellas”. Sin embargo, desde 2017 el PRI, PAN, MC, PVEM, PANAL y PES, en la Cámara de Diputados, propusieron cambios al artículo 3 Bis y de forma deliberada agregaron un ‘no’, cambiando el sentido de la primera oración: “En las zonas marinas mexicanas no se considerará como vertimiento lo siguiente”. En 2019, el Senado de la República agregó el artículo 3 Ter, esta modificación legitimó al extractivimos de fondos marinos en México:

“Las disposiciones de la presente Ley no se aplican a la evacuación o el almacenamiento de desechos u otras materias que resulten directamente de la exploración, explotación y consiguiente tratamiento mar adentro de los recursos minerales del lecho o subsuelo marino, o que estén relacionadas con dichas actividades”.

Si bien, el fenómeno de minería subamarina estaba destinada a los mares internacionales, luego de algunos acercamientos de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos con el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de sus funcionarios, el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal, quienes asistieron en el 2013 al “Taller de divulgación de oportunidades para México en la minería de los fondos marinos internacionales y en la exploración del océano profundo”, los mares mexicanos recibieron, en 2014, al primer megaproyecto a las costas sudcalifornianas: ‘Don Diego’.

Exploraciones Oceánicas, S de RL de CV y Boskalis Marine Contracting and Offshore Services S.A. de C.V. llegaron a aguas de la Península de Baja California que, para su desgracia, están repletas de vida y en tierra hay gente preocupada por los daños ambientales que podrían generar, por ello, debemos darnos cuenta que nos son casos aislados y el extractivismo adquiere formas cada vez más agresivas que agregan a la crisis ecológica que actualmente experimentamos.

¿Vale la pena terminar con el delicado equilibrio de ecosistemas milenarios e importantes por su biodiversidad? 

¿Es justo que corporativos extranjeros lleguen a destruir nuestros mares para que unos cuantos ganen dinero?

¿De verdad vale la pena?