Apaleados, los cadáveres en las fosas

Mientras el príncipe William de Inglaterra  se preparaba para prometerle felicidad eterna a su hermosa mujer “…Lo mismo en tiempos de pobreza que de riqueza….”, sonando las fanfarreas unificadas a través del planeta, en México, siempre ejemplo mundial de los contrastes, se daba la rueda de prensa que otorgó Alejandro Poiré, “secretario técnico de seguridad nacional”, para responder al país, sus preguntas sobre las dudas, razones e investigaciones sobre las fosas cavadas como depósitos de decenas de cadáveres, que los primeros estudios forenses han determinado, al menos 130 de los encontrados fueron apaleados a golpes.

 

México jamás conoció antes esta brutalidad de la mano de la mafia traficante de la droga.

 

Las fórmulas asesinas vividas durante el sexenio de Caderón, espantan nacional e internacionalmente. ¿Qué fue lo que pasó, cuál fue el elemento que transformó la “racionalidad”  sin repercusiones civiles al “son del más prolífico negocio” por la irracionalidad mostrada en este caso particular de las fosas y tantos otros de tan macabra hechura?

 

El elemento parece ser, es el policía o militar desempleado que se torna frustrado y desalmado. Los desertores de las milicias federales que conocían del negocio y pretendieron ingresar a él.  Se han dedicado entonces, dicen, a otras líneas criminales ante la dificultad de competir en un negocio que solo es compartido entre ”las partes arregladas”.   

 

Las hipótesis anunciadas por Poiré como líneas de investigación no cuadran. No se pidió rescate por ningún presunto “secuestrado”. Que si los levantaron para bajarles lo poco que estos incautos seres traían, no es un acto normal para un narco, despojar y además asesinar, a quien nada tiene.

 

Nunca se  había sabido de matanzas masivas a palo limpio, como no hayan sido las de las focas por los canadienses. Hechos que vuelcan el estómago a cualquiera.

 

El reclutamiento forzado, es un móvil muy débil, ¿por qué echarse encima una organización delictiva a un miembro que eventualmente funcionaría como un enemigo encubierto capaz de traicionar o simplemente desertaría?  No tiene sentido.

 

Ahora, si el problema real es que los Zetas, ex militares algunos hasta de la Mara, ex policías, (que no cártel del golfo, como dijo Poiré, sino una fuerza aparte) poseen la disposición, la sangre fría para estas acciones que ni contra animales, uno se imagina, pues mientras “no se abra o se libere” el mercado, tan fuera de control la situación como se mira, la brutalidad continuará.      

 

La causa no es el narcotráfico,  sino la depravada e inefectiva estrategia de confrontación pública de las fuerzas militares y federales contra sus propias filas desertoras, que degradados en su miseria, podrían ser los fríos ejecutores de tal profunda degradación. Parece reclaman una rebanada del pastel que les es negada. Pero el móvil, aún ante estos criminales encubiertos, sigue siendo incierto e incomprensible.

 

Persiste el desconocimiento u ocultamiento de los actores involucrados, de los datos específicos: para variar la inmunidad tras la impunidad.

 

De esta actitud repetitiva y constante ante los “daños colaterales  de los crímenes de la guerra” es que surgió la confrontación de la sociedad afectada contra el gobierno federal.  Se le exige el alto al fuego, el cambio de políticas irresponsables que han atentado contra los derechos y garantías que el gobierno debe a la población, regando por el territorio un ya insoportable hedor a muerte.

 

En el  penoso caso de estos hermanos humanos, que descansen en paz, a quienes apaleados les apagaron la vida cuando ellos se dirigían seguramente ilusionados hacia la conquista de una mejor, termino con algunas preguntas claves qué bien podrán llevar al móvil, aún sin respuesta, emitidas por algunos sagaces periodistas, quienes provocaron la demagógica, seria, pero cínica de tan elusiva actitud de Poiré, de dar vueltas a sus cuestionamientos sin responder, que dejó a los presentes en las mismas condiciones de ignorancia:

 

¿Quiénes están detrás del “Kilo”, responsable, dicen, de las masacres en San Fernando?

 

¿Qué testimonio han dado la cantidad de elementos policíacos detenidos en el área supuestamente involucrados en el caso?   

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