Azcárraga Jean contra Paula Cusi

Tanta saña contra Paula Cusi solo puede explicarse en términos de un fuerte resentimiento de Emilio Azcárraga Jean contra esa mujer que, sin ser su madre, fue esposa de su padre, Emilio “El Tigre” Azcárraga Milmo.

 

El más vulgar de los recursos jurídicos, y el más injusto, es el de convertir un asunto civil en un litigio penal. Entiendo que pueda ser muy valioso, en términos económicos, lo que disputan la señora Cusi viuda de Azcárraga Milmo y el señor Azcárraga Jean. Pero eso tendría que resolverse, claro que sí, en los juzgados civiles, y solo en estos. Si Televisa recurrió al procedimiento de buscar, y lograr, el arresto de la mujer, se debe a una gran cobardía solo explicable por el exceso de ambición que lleva a las ganas de asegurar, por la fuerza, la victoria en un combate jurídico, o al resentimiento de un hijo que nunca vio con buenos ojos a la segunda (o tercera, qué sé yo) esposa de su padre.

 

Cuando el poder, el dinero y la ambición se combinan con las emociones mal llevadas y peor atendidas, se llega a los extremos que hoy estamos viendo en el caso de la señora Cusi que, en opinión de casi todos los observadores, fue injustamente detenida antes de rendir una declaración confesional.

 

Si la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, a cargo de Miguel Ángel Mancera, no da una explicación suficientemente sólida acerca de por qué se arrestó a la señora Cusi de una manera tan extraña, parecerá que el GDF, con el beneplácito de Marcelo Ebrard Casaubón, está dispuesto a cualquier cosa con tal de agradar a la poderosa televisora presidida por Azcárraga Jean, lo que ciertamente sería no solo inaceptable, sino también una evidencia de que, por ningún motivo, la izquierda verdadera debe permitir que la representen, en 2012, políticos como Ebrard totalmente entregados a esa empresa que pasó de ser un instrumento del gobierno a controlar por completo el sistema político mexicano.

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