Columnas

El Mayo Francés, 50 años de aprendizajes

París más allá de las universidades.Internet

 

La conexión social e histórica que se dio entre educación superior, movimientos sociales y poder político se elevó, hace cinco décadas, a su máxima expresión en diferentes ciudades del mundo. El cambio impulsado por los estudiantes y no pocos profesores, se reveló en forma de protestas, consignas y huelgas, cuyos contenidos giraron en torno al cuestionamiento de las estructuras del poder político y económico, el señalamiento de las relaciones sociales hegemónicas, y la decadencia de las teorías sociales monocromáticas.

En relación con las ciencias sociales, las revueltas callejeras estudiantiles que se produjeron en ciudades como París, Praga y México, en 1968, condujeron a reflexionar, críticamente y en el plano teórico, sobre una de las tesis del filósofo Louis Althusser, en el sentido de que la institución llamada “escuela” juega un papel social específico, a nivel de conciencia, como “aparato ideológico del Estado”, junto con otras instituciones “clasistas” como los medios de comunicación, la iglesia y demás organizaciones de la cultura. La educación y los aprendizajes escolares, estaban destinados a reproducir, según Althusser, la “ideología de la clase social dominante”.

Con los hechos, la tesis del “reproductivismo (althusseriano) entró especialmente en crisis durante esos años, debido al contraste, al desencanto y al infortunio de sus interpretaciones sobre “lo social”, que se desarrollaron en formato “blanco y negro”. Dicha vertiente se vino a tierra por su “linealidad” o “mecanicismo” en la arena de la discusión teórica, ya que las “escuelas superiores” se convirtieron, paradójicamente y a la luz de los acontecimientos, en las instituciones más “rupturistas” o “contestatarias” del Estado.

En su libro “Educación y Política en México” (Nueva Imagen, 1983), Olac Fuentes Molinar escribió en la Introducción: “El intento de explicar cotidianamente la finísima dialéctica de la educación y la política me convenció, si alguna duda me quedaba, de que lo que sucede en la escuela no puede entenderse a partir de aquella noción de “aparato ideológico de Estado”, término que no volví a usar y que originalmente me había deslumbrado por su clarificadora sencillez. Reconociendo todas las funciones de reproducción que cumple el sistema escolar, hoy soy mucho más sensible a su otra naturaleza –la de institución ´civil´ y de espacio de la lucha ideológica y política-, como a la supervivencia de prácticas arcaicas, a la filtración de lo popular y dominado y aún así, gris es la teoría…”

La imaginación al poder

París más allá de las universidades. De acuerdo con una narrativa de los hechos, “…el 22 de marzo de 1968 comenzaban, con la ocupación de la universidad Nanterre, en París, los «acontecimientos del 68», que darían lugar a manifestaciones radicales con enfrentamientos contra la policía; pero no era la primera vez, un año antes también estudiantes habían enfrentado con barricadas a las fuerzas policíacas, lo importante de esta ocasión es que se desarrolló también la mayor huelga de la historia del movimiento obrero internacional: más de 9 millones de trabajadores por cerca de un mes, esto fue lo que hizo excepcional este movimiento y no la movilización radicalizada de los estudiantes.” (1)  Así, en 1967 y 1968, los estudiantes universitarios franceses (Nanterre, Nantes y la Sorbona), registraron protestas en las calles de París contra los actos de represión, contra el “estado de cosas” y para cambiar las “rigideces del poder”.

Nosotros somos el poder

Estudiantes de California protestaron también. “…(Es) en EUA donde se desarrollan, a partir de 1964, los movimientos masivos y más significativos de este período. En la Universidad de Berkeley, en California, el conflicto estudiantil tomó un carácter masivo. La primera reivindicación que movilizó a los estudiantes fue la "libertad de palabra" en favor de la libertad de expresión política (en particular, contra la guerra de Vietnam y contra la segregación racial). Las autoridades reaccionan de manera extremadamente represiva, contra la ocupación pacífica de los locales, con 800 detenciones.”

Rompamos los viejos engranajes, se leía en una de las bardas parisinas…

“El movimiento va a desarrollarse en masa y a radicalizarse en los años siguientes en torno a la protesta contra la segregación racial, por la defensa de los derechos de las mujeres y sobre todo contra la guerra de Vietnam. Del 23 al 30 de abril de 1968, la Universidad de Columbia, en Nueva York, es ocupada, en protesta contra la contribución de sus departamentos a las actividades del Pentágono y en solidaridad con los habitantes del gueto negro vecino de Harlem.”

Seamos realistas, pidamos lo imposible

Es 1968, los estudiantes en México protestan también contra la represión policiaca; luchan contra el autoritarismo en las calles, discuten, redactan un pliego petitorio; crean el Consejo Nacional de Huelga (CNH), integrado por representantes de las asambleas de más de 80 escuelas y facultades; crean un movimiento social en el cual las diferentes expresiones ideológicas y políticas de estudiantes y profesores, marchan unidas; se organizan, toman los planteles educativos y los defienden. La dirección colegiada del movimiento pide diálogo con las autoridades. Convocan al presidente de la República a protagonizar un diálogo público, que rechaza. El rector de la UNAM, Ing. Javier Barros Sierra, se une a la protesta y encabeza una marcha por el sur de la Ciudad de México. Posteriormente, y después de diversas movilizaciones urbanas, se viene la ola de represión y muerte por órdenes del gobierno federal. Tlatelolco en la memoria.

La generación de estudiantes y profesores de 1968, en México y el mundo, inaugura un nuevo lenguaje y un contenido, desde la ciudadanía, en favor de las libertades y los derechos políticos. Esta generación en movimiento, pese a la represión gubernamental, generó ondas expansivas hacia el ejercicio de la conciencia social, la participación crítica, la defensa de los derechos humanos y la lucha contra las desigualdades sociales en los distintos ámbitos de la vida pública. A partir de entonces, la política ya no fue más un asunto de adultos ni de un grupo de elite. El régimen autoritario, con su hegemonía priista, se vio obligado a aceptar la apertura democrática y a recrear, con criterios de pluralidad, el sistema de partidos.

El sonido del silencio

Estudiantes movilizados en todo el mundo… “Muchos otros países van a conocer rebeliones estudiantiles similares en acciones en el curso de este período: Japón, Gran Bretaña, Italia, España, Alemania durante varias semanas, antes de que las miradas se vuelvan hacia Francia, fueron el principal polo del movimiento estudiantil. Esta lista está obviamente lejos ser exhaustiva, pues muchos países de la periferia del capitalismo son afectados también por movimientos estudiantiles durante el año 1968 (como Brasil o Turquía, entre otros).”

Los años recientes. Pienso en nuestras protestas universitarias locales de 1983, en la UNAM. En las movilizaciones universitarias, de 1985, solidarias con las víctimas y los damnificados de los sismos. O las protestas del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de la UNAM, contra la “Ley Carpizo” de 1986; en la participación universitaria, amplia y diversa, del Congreso Universitario de la misma UNAM, en 1990. Hago también memoria de los diversos movimientos estudiantiles que se han dado en diferentes partes de México y el mundo durante los últimos 30 años, a veces con la misma matriz contestataria. Recuerdo con simpatía a los estudiantes críticos y activos del movimiento “#Yo Soy 132”, que inició en 2012, en la Universidad Iberoamericana (UIA). Y sigo sin olvidar a los 43 o más estudiantes normalistas muertos y desaparecidos, en Iguala, en septiembre de 2014.

Me pregunto, después de 50 años de revueltas callejeras, de consignas ingeniosas e irreverentes, de construcciones y “deconstrucciones”, (como diría Jacques Derrida); de rupturas y quiebres: ¿Qué hemos aprendido, como sociedad, durante estas cinco décadas de lucha y generación de conciencias críticas desde los espacios educativos? ¿Cómo se han transformado las relaciones políticas, económicas y sociales durante este lapso? ¿Cuál es el estado de cuenta o cómo se encuentra la factura del “autoritarismo” en los gobiernos y en la sociedad? ¿Qué avances se han logrado en materia de educación cívica y ética al pasar el tiempo y el transcurrir de estas historias? ¿Los estudiantes universitarios, hoy, están de “Vuelta a la normalidad”?

Enlace consultado:

(1) http://es.internationalism.org/revolucion-mundial/200805/2255/mayo-del-68-el-movimiento-de-estudiantes-en-francia-y-en-el-mundo

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