August 15, 2019 03:27

Nahle y Bartlett: apagados y desabastecidos

Nahle
Yucatán no se merece esto, tiene un gran gobernador y una extraordinaria sociedadInternet

En la península de Yucatán tanto la generación de electricidad, como el desarrollo industrial dependen del gas natural y si este no llega, no sólo no hay desarrollo, sino que los apagones como el registrado el viernes pasado, serán cada vez más frecuentes y resulta preocupante que ante la falta de un abasto eficiente de gas natural, ni la Secretaria Nahle ni su fiel escudero, Manuel Bartlett hagan algo para solucionar el asunto.

Los apagones y los llamados de atención no son de ahora. Desde 2017 empezaron las señales de alarma en torno al suministro de energía eléctrica en la península de Yucatán, cuando en el mes de mayo de ese año, se presentó un primer apagón masivo que afectó a Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

El 11 de mayo de 2018 se presentó otro apagón. En esa ocasión se habló con la verdad y se mencionó que fue provocado por la falta de gas natural en el gasoducto que alimenta cinco centrales eléctricas de la Península. Explicaron entonces, que la caída en la producción de gas natural por parte de Pemex -única empresa encargada de abastecer esa zona- podría también afectar a otras ramas industriales.

En lo que va de 2019, ya se han registrado dos apagones masivos en la Península, el primero el pasado ocho de marzo y el segundo, el viernes cinco de abril, sin que aún se haya regularizado el suministro de gas natural en la península.

Las soluciones 

En junio de 2018 se anunció que la península de Yucatán recibiría una inversión de 1,750 millones de pesos, en asociación público-privada, encaminada a cubrir el déficit actual, para lo cual la empresa privada que opera el gaseoducto Mayakan, invertiría más de mil millones de pesos destinados a interconectar el ducto al Sistrangas, mientras que CENAGAS haría la repotenciación y redireccionamiento de la estación de compresión de Zempoala en el sur de Veracruz para aprovechar el gas que viene de Texas a Tuxpan, esto a través de un gasoducto submarino, cuya construcción está ahora prácticamente terminada.

En esa ocasión se comentó que una buena parte del gas que llegaría por el ducto submarino se quedaría entre Veracruz y Tabasco, pero que se liberarían aproximadamente 350 millones de pies cúbicos para la península, 250 millones para abastecer las cinco plantas de generación de CFE, y el resto, para cubrir la demanda industrial, tal y como lo exigían el gobernador Zapata y el presidente de Canacintra, Juan Manuel Ponce.

El boicot desde el gobierno

Sin embargo, en el marco del “Foro Consultivo Regional de la Península de Yucatán” celebrado a finales del mes de marzo, Rocío Nahle dio marcha atrás con la propuesta de hacer llegar gas natural, a pesar de la imperante necesidad. En ese evento, la secretaria de Energía prácticamente aseguró que no habrá gas natural para Yucatán, incluso comentó que el redireccionamiento en Zempoala ya se hizo, y que todo el gas que entrará por el ducto submarino se quedará en Minatitlán para apoyar las plantas de Pemex.

Anunció también que sería Pemex, Tabasco, la empresa encargada de cubrir la demanda de los 250 millones de pies cúbicos que requieren las plantas de CFE en Yucatán. La decisión imposibilita a la CFE para incrementar la producción de electricidad a pesar de la demanda creciente y deja a la industria yucateca a merced de combustibles contaminantes, poco eficientes y caros que los sacará rápidamente del mercado.

Se ha hablado también de la alternativa de cubrir las necesidades de la península con gas natural licuado GNL. Este gas se importa por barco y por su procesamiento y logística de transporte resulta por lo menos entre cinco y ocho dólares más caro del que pueda llegar por ducto, a pesar de lo que diga el titular de la CFE, quien en su conferencia de prensa del 22 de febrero, declaró -como es su costumbre, sin que nadie lo rebata, porque lo que dice él es verdad absoluta- “incluso te puedo adelantar que el precio que recibimos de GNL por esa vía es mucho más barato que el que estamos pagando ahorita en el caso de los ductos que vienen desde Estados Unidos cuando la molécula que viene de Estados Unidos es mucho más barata, el costo del transporte no los eleva y estamos comprándolo ahorita en GNL más barato”.

Por otra parte, en el Foro Consultivo, el representante del gobierno de Campeche, José María Cu, se sacó de la chistera la propuesta de llevar a la península GNL a través del Puerto Seyba Playa, lo que dejó atónitos a todos, porque la realidad contradice a Bartlett y al representante campechano.

¿Qué intereses tienen?

Sergio Sarmiento documentó que existe la disponibilidad de gas natural barato, el más barato del mundo: “el 1o. de abril la cotización del Henry Hub de Louisiana estaba en 2.74 dólares (eia.gov). En cambio, Rusia vendió gas a Europa a un promedio de 6.01 dólares en febrero (Index Mundi).

El analista aseguró que nuestro país ha venido realizando una transformación de su sistema de generación de electricidad al poner en operación nuevas plantas de ciclo combinado de gas que producen energía de manera más eficiente, limpia y barata, pero aclaró que, en este nuevo gobierno, en lugar de acelerar la construcción de ductos, "los tienen parados y deciden utilizar combustóleo y carbón, cuyo costo está entre 10 y 12 dólares por unidad equivalente”.

Este argumento lo ratificó la propia secretaria de Energía, Rocío Nahle en la conferencia que ofreció ante los miembros del Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas (IMEF), a quienes les dijo que el 80% de la electricidad depende del gas, y resaltó que habría que voltear hacia otras fuentes de energía renovables y alternativas.

En su exposición aseguró que parte de las alternativas de generación que van a proponer son el combustóleo y el carbón, siempre y cuando se coloquen los filtros adecuados, lo que permitiría, reafirmó, tener generación limpia con esos combustibles.

Es decir, que están destinando a la península de Yucatán a depender de combustibles más caros e ineficientes, como el carbón y el combustóleo y a sacrificar la industria yucateca, haciéndolos dependientes de la misericordia que le ofrezca el gobierno federal a través de los subsidios que se otorguen al consumo de la energía eléctrica.

Yucatán no se merece esto, tiene un gran gobernador y una extraordinaria sociedad que merece tener la posibilidad de crecer y no quedar expensas de los intereses personales de Nahle y Bartlett.

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